Visibilidad lésbica: la primera mujer en casarse con otra por iglesia

La historia de Anne Lister, más conocida como "la única capaz de hacer historia y quedarse dormida simultáneamente”.

La escritora e investigadora Cristina Domenech recopiló las memorias de lesbianas que marcaron la historia. En esa tarea, encontró el diario de la británica Anne Lister. Escrito a fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX −y originalmente en código−, Lister describió el día en el fue a una iglesia con la intención de casarse con otra mujer. El final de la historia es sorprendente: Lister lo consiguió y se quedó dormida en su boda.

A Anne Lister se la conoce como la primera lesbiana modernay la única capaz de hacer historia y quedarse dormida simultáneamente”, según Domenech. 

El diario de Lister es la primera constancia de una mujer que reconocía su atracción hacia otras mujeres como parte definitoria de su identidad. Anne escribió “Amo y solo amo al sexo femenino, y amada por ellas a mi vez, mi corazón se rebela contra cualquier amor que no sea el suyo”.

Anotó cada una de sus conquistas. Por otro lado, en la época victoriana se estilaba darle un mechón de pelo al amante para que lleve de colgante. Anne no quería hacer caso omiso a la tradición, y relata en sus textos cómo intentaba hacerse de su mechón, pero con vello púbico. Como se sentía así desde chica, concluyó que Dios lo había hecho a propósito. Por eso es que se acercó a la iglesia Holy Trinity Church para casarse con su amada y lo logró. Nadie lo supo por ese entonces, pero Anne Lister se casó por iglesia con Ann Walker en 1834.

Anne también fue la primera mujer en llegar a la cima del Monte Perdido y fue la primera persona en coronar el Vignemale, que desde entonces tiene un pasaje llamado Lady Lister.

Como dice Domenech en Señoras que se empotraron hace mucho, “la historia siempre es mucho menos heterosexual de lo que pensamos, y Anne Lister nos dejó la mejor prueba”.

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"La estirpe": una novela sobre la memoria, la Historia y los genocidios

Carla Maliandi presentó su segunda novela, "La estirpe". En #BibliotecaIP reflexionó sobre esta ficción que ahonda en los genocidios nacionales, la memoria, la maternidad, entre otras temáticas.
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Cronología de diciembre 2001: cómo se llegó al estallido social

Hace 20 años, el país vivió una de las crisis económicas más grandes de su historia. ¿Qué pasó durante todo ese mes? Día por día, esta es una reconstrucción de los hechos vividos.
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A 20 años del estallido de 2001: los hijos de quienes murieron en Plaza de Mayo

El 19 y 20 de diciembre del 2001 se desató la crisis del gobierno de Fernando De la Rúa. Se decretó el estado de sitio y se desató una represión de las fuerzas de seguridad contra manifestantes autoconvocados.
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"La Caída de la Unión Soviética", el libro que retrata el quiebre de las utopías del siglo XX

Telma Luzzani, docente, escritora y periodista, recopiló sus trabajos periodísticos entre el '91 y el '93 para ilustrar en una crónica cómo cambió el paradigma político-ideológico luego de la caída de la representación comunista.
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La caída del Muro de Berlín, el fin de una era

El 9 de noviembre de 1989 ocurrió uno de los hechos más importantes de la historia moderna: simbolizó el fin de la Guerra Fría y posibilitó la reunificación de Alemania después de 40 años.
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Distintas formas de explicar al populismo

El escritor y profesor de historia en Noruega, habló en Biblioteca IP sobre su flamante libro "Breve historia del antipopulismo".
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¿Se puede fundar un país en pocos metros cuadrados?

¿Cualquier lugar puede ser un país? Jorge Montanari, autor del libro Qué país, contó de qué se tratan las micronaciones y cuáles son los casos más sorprendentes y curiosos del mundo.
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El legado de Ángela Merkel en Alemania y en el mundo

Después de 16 años, Ángela Merkel se retiró de la política. ¿Qué implica el fin de la era Merkel para la historia del país alemán? 
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La historia de "Las Pioneras" del fútbol femenino

Betty García, jugadora de fútbol femenino e integrante de ese equipo, contó qué significaba jugar al fútbol treinta años atrás.
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Masacre de Trelew: qué pasó en 1972

Se cumplen 49 años de un hecho político que conmovió al país, en la antesala del regreso de Perón de su exilio y las elecciones de 1973.
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San Martín, el padre de la Patria

El gran prócer de la historia argentina y latinoamericana contribuyó de manera decisiva a la conformación del ser nacional.
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9 años de marcar historia con la Ley de Identidad de Género

El 2 de julio de 2012 se expidió un decreto reglamentario que puso en marcha la "Ley de Identidad de Género", un proyecto votado por unanimidad por el Congreso Nacional y marcó historia reconociendo las identidades trans. Pero a pesar del hito nacional e internacional, las personas no heteronormativas existieron en la humanidad desde el principio de los tiempos.

Desde los primeros registros de la historia se habla de cuerpos distintos y personas que "no encajaban" en la normativa de género establecida. Para las tribus de norteamérica, se las conocía como "berdache" (o dos espíritus), en centroamérica como "tida wena" y como mugawe en Kenia. El precedente eurocentrista se fija en los códices griegos donde se recapitula la historia y establecen la existencia de personas que traspasan la comprensión dual de género.

Aunque el mundo tardó siglos en entenderlo, al menos en Argentina fue el primer país en reconocer la potestad de las personas en ser reconocidas con el género de preferencia, desapegado de biologisismos arcáicos. En 2011, el Congreso aprobó la Ley de identidad de Género promulgada por el decreto N° 773/2012 del Poder Ejecutivo Nacional en el 2012.

La ley 26.743 estableció que el Registro Nacional de las Personas debe permitir modificar el nombre, la imagen y el sexo registrado en los documentos de identificación de los individuos, además de garantizar que aquellas personas que decidan realizar una operación quirúrgica que determine de esa manera su identidad deben ser contemplados en las obras sociales que le corresponden.

La primera persona trans en conseguir su DNI fue la actriz Florencia de la V, quien pudo contraer matrimonio con su documento femenino a través del registro civil en el 2011. En el 2007, Luana fue la primera niña trans en ser reconocida por el estado con género femenino, después del pedido su familia quien peleó por la identidad de su hija y sigue militando por el reconocimiento de las infancias trans en distintos espacios del país.

¿Qué otros países sudamericanos tienen una Ley de Identidad de Género?

El informe de Mapeo Legal Trans 2019 mapeó a 96 países de los 143 pertenecientes por la Organización de las Naciones Unidas que reconocen la autodeterminación de las personas y la actualización de sus documentos. En sudamérica son:

  • Argentina
  • Uruguay
  • Brasil (no existe una ley específica, pero sí el reconocimiento del cambio para las personas trans mayores de 21)
  • Bolivia
  • Ecuador
  • Colombia

El 2 de julio de 2012 se expidió un decreto reglamentario que puso en marcha la "Ley de Identidad de Género", un proyecto votado por unanimidad por el Congreso Nacional y marcó historia reconociendo las identidades trans. Pero a pesar del hito nacional e internacional, las personas no heteronormativas existieron en la humanidad desde el principio de los tiempos.

Desde los primeros registros de la historia se habla de cuerpos distintos y personas que "no encajaban" en la normativa de género establecida. Para las tribus de norteamérica, se las conocía como "berdache" (o dos espíritus), en centroamérica como "tida wena" y como mugawe en Kenia. El precedente eurocentrista se fija en los códices griegos donde se recapitula la historia y establecen la existencia de personas que traspasan la comprensión dual de género.

Aunque el mundo tardó siglos en entenderlo, al menos en Argentina fue el primer país en reconocer la potestad de las personas en ser reconocidas con el género de preferencia, desapegado de biologisismos arcáicos. En 2011, el Congreso aprobó la Ley de identidad de Género promulgada por el decreto N° 773/2012 del Poder Ejecutivo Nacional en el 2012.

La ley 26.743 estableció que el Registro Nacional de las Personas debe permitir modificar el nombre, la imagen y el sexo registrado en los documentos de identificación de los individuos, además de garantizar que aquellas personas que decidan realizar una operación quirúrgica que determine de esa manera su identidad deben ser contemplados en las obras sociales que le corresponden.

La primera persona trans en conseguir su DNI fue la actriz Florencia de la V, quien pudo contraer matrimonio con su documento femenino a través del registro civil en el 2011. En el 2007, Luana fue la primera niña trans en ser reconocida por el estado con género femenino, después del pedido su familia quien peleó por la identidad de su hija y sigue militando por el reconocimiento de las infancias trans en distintos espacios del país.

¿Qué otros países sudamericanos tienen una Ley de Identidad de Género?

El informe de Mapeo Legal Trans 2019 mapeó a 96 países de los 143 pertenecientes por la Organización de las Naciones Unidas que reconocen la autodeterminación de las personas y la actualización de sus documentos. En sudamérica son:

  • Argentina
  • Uruguay
  • Brasil (no existe una ley específica, pero sí el reconocimiento del cambio para las personas trans mayores de 21)
  • Bolivia
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A 55 años del golpe de Estado contra Illia

El presidente constitucional Arturo Humberto Illia fue derrocado hace 55 años por un golpe de Estado encabezado por el general retirado Juan Carlos Onganía. El 28 de junio de 1966, Illia se retiró de la Casa Rosada por sus propios medios por la puerta de la calle Balcarce y rodeado de algunos adeptos, pidió un taxi y se marchó hacia el domicilio de su hermano, en Martínez, pero luego se retiró a Cruz del Eje, provincia de Córdoba. 

El día previo, las Fuerzas Armadas le habían comunicado al presidente que lo mejor era renunciar, algo que rechazó de plano luego de haber intentado destituir al general Pascual Pistarini como jefe del Ejército y que los mandos militares desconocieron por completo. Esa noche, fuerzas policiales roedaron la Casa Rosada mientras Illía permanecía en su despacho junto a un grupo de colaboradores. Pasadas las 5 de la mañana del 28, el general Julio Alsogaray ingresó a la sede gubernamental para exigir la renuncia del jefe de Estado: el militar le dijo al presidente que cumplía “órdenes” de su superior (el general Pascual Pistarini), e Illía le replicó que era “un insurrecto” que no reconocía la verdadera autoridad del presidente como jefe comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Minutos después, un grupo de la guardia de infantería al mando del coronel Luis Perlinger desalojó el despacho presidencial y consumó el golpe.

El general Juan Carlos Onganía asumió un día después, al frente de un régimen que se autodenominó como "Revolución Argentina, y que limitó seriamente las libertades constitucionales, impuso la censura, intervino las universidades y aplicó un duro plan económico liderado por el ministro de Economía Adalbert Kriger Vasena. 

¿Quién fue Arturo Humberto Illia?

Hijo de inmigrantes italianos, Illia nació en la ciudad bonaerense de Pergamino en 1900, y tras graduarse como médico en la Universidad de Buenos Aires se instaló en la ciudad de Cruz del Eje, en el noroeste de Córdoba, donde comenzó a forjar su carrera política en la Unión Cívica Radical (UCR). Fue senador provincial, vicegobernador de Córdoba y en 1948 resultó electo diputado nacional. En 1963 fue el candidato presidencial de la UCR y obtuvo el 25.14 por ciento de los votos en comicios en los que se registraron más de dos millones de sufragios anulados o en blanco, más de un 20 por ciento del total. Tras ser ratificado por el Colegio Electoral, Illia asumió la presidencia el 12 de octubre de 1963, pero su negativa a establecer alianzas y el hecho de haber sido electo en comicios en los cuales el peronismo estuvo prohibido, le restaron el apoyo que hubiera necesitado para implementar medidas contaban con respaldo popular.

 

El presidente constitucional Arturo Humberto Illia fue derrocado hace 55 años por un golpe de Estado encabezado por el general retirado Juan Carlos Onganía. El 28 de junio de 1966, Illia se retiró de la Casa Rosada por sus propios medios por la puerta de la calle Balcarce y rodeado de algunos adeptos, pidió un taxi y se marchó hacia el domicilio de su hermano, en Martínez, pero luego se retiró a Cruz del Eje, provincia de Córdoba. 

El día previo, las Fuerzas Armadas le habían comunicado al presidente que lo mejor era renunciar, algo que rechazó de plano luego de haber intentado destituir al general Pascual Pistarini como jefe del Ejército y que los mandos militares desconocieron por completo. Esa noche, fuerzas policiales roedaron la Casa Rosada mientras Illía permanecía en su despacho junto a un grupo de colaboradores. Pasadas las 5 de la mañana del 28, el general Julio Alsogaray ingresó a la sede gubernamental para exigir la renuncia del jefe de Estado: el militar le dijo al presidente que cumplía “órdenes” de su superior (el general Pascual Pistarini), e Illía le replicó que era “un insurrecto” que no reconocía la verdadera autoridad del presidente como jefe comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Minutos después, un grupo de la guardia de infantería al mando del coronel Luis Perlinger desalojó el despacho presidencial y consumó el golpe.

El general Juan Carlos Onganía asumió un día después, al frente de un régimen que se autodenominó como "Revolución Argentina, y que limitó seriamente las libertades constitucionales, impuso la censura, intervino las universidades y aplicó un duro plan económico liderado por el ministro de Economía Adalbert Kriger Vasena. 

¿Quién fue Arturo Humberto Illia?

Hijo de inmigrantes italianos, Illia nació en la ciudad bonaerense de Pergamino en 1900, y tras graduarse como médico en la Universidad de Buenos Aires se instaló en la ciudad de Cruz del Eje, en el noroeste de Córdoba, donde comenzó a forjar su carrera política en la Unión Cívica Radical (UCR). Fue senador provincial, vicegobernador de Córdoba y en 1948 resultó electo diputado nacional. En 1963 fue el candidato presidencial de la UCR y obtuvo el 25.14 por ciento de los votos en comicios en los que se registraron más de dos millones de sufragios anulados o en blanco, más de un 20 por ciento del total. Tras ser ratificado por el Colegio Electoral, Illia asumió la presidencia el 12 de octubre de 1963, pero su negativa a establecer alianzas y el hecho de haber sido electo en comicios en los cuales el peronismo estuvo prohibido, le restaron el apoyo que hubiera necesitado para implementar medidas contaban con respaldo popular.

 

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A 113 años del nacimiento de Salvador Allende

Un día como hoy, hace 113 años, nació Salvador Allende, líder del Partido Socialista de Chile y ex presidente del país trasandino. Reconocido como una de las figuras más relevantes de la política latinoamericana del Siglo XX, supo llevar adelante una política revolucionaria por los más necesitados que terminó en tragedia. Nacido el 26 de junio de 1908, creció en una familia de políticos; su abuelo era dirigente del Partido Radical y su padre, Salvador Allende Castro, continuó los mismos pasos como activo militante. La casa de “Chichito”, como lo había apodado su niñera, era un hormiguero de ideas revolucionarias sobre cómo hacer una sociedad más justa y equilibrada.

Ya de adolescente, estudió medicina en la Universidad de Chile, hasta recibirse de médico cirujano en 1933. Mientras tanto, debatía sobre las ideas marxistas que lo nutrieron en los pasillos de la facultad, frente a la dictadura del militar. En aquel contexto de un Chile dividido entre las ideas revolucionarias y la derecha represiva, Allende optó por fundar el Partido Socialista Chileno, en 1933. Su constante y apasionada participación en el campo social lo convirtieron rápidamente en un referente de la izquierda trasandina. +

“Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción, hasta biológica”, es una de sus frases más recordadas que sintetiza aquella postura de lucha. Fundador del “nuevo socialismo chileno”, sus ideas fueron rechazadas de plano por los conservadores de la oligarquía local, que lo consideraron un enemigo desde el primer momento. Contra esa resistencia tuvo que pelear toda su vida, hasta que en 1970 logró ser el primer presidente marxista de una república democrática, luego de tres intentos fallidos (1952, 1958 y 1964). “Nuestra herencia es una sociedad frustrada en sus aspiraciones más hondas de desarrollo autónomo. Una sociedad dividida en que se niega a la mayoría de las familias, los derechos fundamentales al trabajo, educación, salud, recreación y hasta la misma esperanza de un futuro mejor”, dijo en su recordado primer discurso presidencial. 

Los poderosos enemigos de Allende continuaron conspirando para derrocar su modelo. Así, el 11 de septiembre de 1973, las tres ramas de las Fuerzas Armadas chilenas y el cuerpo de Carabineros pusieron fin a su gobierno constitucional mediante un golpe de Estado. El Palacio de La Moneda de Santiago, fue atacado en una operación conjunta por tanques, aviones y soldados. La historia oficial dice que Salvador Allende, acorralado en su despacho, se suicidó como último acto de resistencia. Otros afirman que fue asesinado por los golpistas. “Algún día América tendrá una voz de continente, una voz de pueblo unido. Una voz que será respetada y oída; porque será la voz de pueblos dueños de su propio destino”, es otra de sus palabras que lo recuerdan como un luchador incansable por las causas justas.

Un día como hoy, hace 113 años, nació Salvador Allende, líder del Partido Socialista de Chile y ex presidente del país trasandino. Reconocido como una de las figuras más relevantes de la política latinoamericana del Siglo XX, supo llevar adelante una política revolucionaria por los más necesitados que terminó en tragedia. Nacido el 26 de junio de 1908, creció en una familia de políticos; su abuelo era dirigente del Partido Radical y su padre, Salvador Allende Castro, continuó los mismos pasos como activo militante. La casa de “Chichito”, como lo había apodado su niñera, era un hormiguero de ideas revolucionarias sobre cómo hacer una sociedad más justa y equilibrada.

Ya de adolescente, estudió medicina en la Universidad de Chile, hasta recibirse de médico cirujano en 1933. Mientras tanto, debatía sobre las ideas marxistas que lo nutrieron en los pasillos de la facultad, frente a la dictadura del militar. En aquel contexto de un Chile dividido entre las ideas revolucionarias y la derecha represiva, Allende optó por fundar el Partido Socialista Chileno, en 1933. Su constante y apasionada participación en el campo social lo convirtieron rápidamente en un referente de la izquierda trasandina. +

“Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción, hasta biológica”, es una de sus frases más recordadas que sintetiza aquella postura de lucha. Fundador del “nuevo socialismo chileno”, sus ideas fueron rechazadas de plano por los conservadores de la oligarquía local, que lo consideraron un enemigo desde el primer momento. Contra esa resistencia tuvo que pelear toda su vida, hasta que en 1970 logró ser el primer presidente marxista de una república democrática, luego de tres intentos fallidos (1952, 1958 y 1964). “Nuestra herencia es una sociedad frustrada en sus aspiraciones más hondas de desarrollo autónomo. Una sociedad dividida en que se niega a la mayoría de las familias, los derechos fundamentales al trabajo, educación, salud, recreación y hasta la misma esperanza de un futuro mejor”, dijo en su recordado primer discurso presidencial. 

Los poderosos enemigos de Allende continuaron conspirando para derrocar su modelo. Así, el 11 de septiembre de 1973, las tres ramas de las Fuerzas Armadas chilenas y el cuerpo de Carabineros pusieron fin a su gobierno constitucional mediante un golpe de Estado. El Palacio de La Moneda de Santiago, fue atacado en una operación conjunta por tanques, aviones y soldados. La historia oficial dice que Salvador Allende, acorralado en su despacho, se suicidó como último acto de resistencia. Otros afirman que fue asesinado por los golpistas. “Algún día América tendrá una voz de continente, una voz de pueblo unido. Una voz que será respetada y oída; porque será la voz de pueblos dueños de su propio destino”, es otra de sus palabras que lo recuerdan como un luchador incansable por las causas justas.

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Adiós al intelectual Horacio González

Horacio González fue un sociólogo, ensayista y exdirector de la Biblioteca Nacional que proponía con su praxis la humanización de la Historia y la Academia. El pasado martes 22 de junio, a sus 77 años, falleció en el Sanatorio Güemes luego de contraer coronavirus.

El escritor nació el 1 de febrero en 1944, un año bisagra del pensamiento político argentino. González creció durante los mandatos de Juan Domingo Perón, período que reestructuró la idea de militancia y la relación que debía tener el Estado con el pueblo. El ensayista llegó a ser presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA), a fines de 1960, con una profunda relación con aquellos profesores que dictaron las Cátedras Nacionales creadas entre 1968 y 1972. En la década del '70, participó activamente en la Juventud Peronista Lealtad al mismo tiempo que ejercía como profesor en la Facultad de Sociología.

El golpe de Estado de 1976 fue el reflejo del clima en que creció González pero esta vez le tocó vivir el proceso en carne propia: fue detenido en el Departamento Central de Policía. Luego de ser liberado, dejó el país para instalarse en Brasil e inscribirse en la Universidad de San Pablo, donde se doctoró en Ciencias Sociales. Tras la vuelta a la democracia, el ensayista siguió participando de la escena literaria argentina y trabajó en las revistas Unidos y El Porteño junto a un grupo de intelectuales. También regresó como profesor titular en la UBA, la Universidad Nacional de Rosario y la Facultad Libre de Rosario. En 2005 (y hasta 2015) trabajó como director de la Biblioteca Nacional, y enfatizó los esfuerzos en las actividades de difusión cultural y la creación de la colección de primeras ediciones de los libros de Julio Cortázar, las publicaciones de la Biblioteca y la creación del Museo de la Lengua.

La lucha para resignificar la Historia y la Academia

A principios de la década del ‘90, el sociólogo desempolvó un poco el espacio que el neoliberalismo le otorgaba a la Historia y promulgó desde su revista El ojo mocho la idea de la discusión de la cultura nacional al cuestionar el acartonamiento intelectual que proponían sus pares. En 2008, González cristalizó una vez más lo que profesaba con el espacio de Carta Abierta, un grupo de intelectuales que expidió hasta el 2019 una serie de publicaciones que cuestionaba y analizaba problemáticas como el conflicto social con las patronales agropecuarias, la recepción de la legitimidad gubernamental, la nueva derecha política y el futuro de los procesos democráticos.

El escritor formó a una parte importante de los últimos intelectuales de las últimas décadas y llegó a cuestionar el efecto sociopolítico de la pandemia por COVID-19. El sociólogo, docente y ensayista argentino logró generar un espacio imprescindible para las nuevas generaciones de especialistas en carreras de humanística y se convirtió en estandarte del análisis indómito de la realidad política.

Gente que nos hace bien es una sección presentada por Maximiliano Legnani en Somos PM, que se emite por la pantalla de IP de lunes a viernes de 14 a 17, junto a Pía Slapka y Ana Sicilia.

Horacio González fue un sociólogo, ensayista y exdirector de la Biblioteca Nacional que proponía con su praxis la humanización de la Historia y la Academia. El pasado martes 22 de junio, a sus 77 años, falleció en el Sanatorio Güemes luego de contraer coronavirus.

El escritor nació el 1 de febrero en 1944, un año bisagra del pensamiento político argentino. González creció durante los mandatos de Juan Domingo Perón, período que reestructuró la idea de militancia y la relación que debía tener el Estado con el pueblo. El ensayista llegó a ser presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA), a fines de 1960, con una profunda relación con aquellos profesores que dictaron las Cátedras Nacionales creadas entre 1968 y 1972. En la década del '70, participó activamente en la Juventud Peronista Lealtad al mismo tiempo que ejercía como profesor en la Facultad de Sociología.

El golpe de Estado de 1976 fue el reflejo del clima en que creció González pero esta vez le tocó vivir el proceso en carne propia: fue detenido en el Departamento Central de Policía. Luego de ser liberado, dejó el país para instalarse en Brasil e inscribirse en la Universidad de San Pablo, donde se doctoró en Ciencias Sociales. Tras la vuelta a la democracia, el ensayista siguió participando de la escena literaria argentina y trabajó en las revistas Unidos y El Porteño junto a un grupo de intelectuales. También regresó como profesor titular en la UBA, la Universidad Nacional de Rosario y la Facultad Libre de Rosario. En 2005 (y hasta 2015) trabajó como director de la Biblioteca Nacional, y enfatizó los esfuerzos en las actividades de difusión cultural y la creación de la colección de primeras ediciones de los libros de Julio Cortázar, las publicaciones de la Biblioteca y la creación del Museo de la Lengua.

La lucha para resignificar la Historia y la Academia

A principios de la década del ‘90, el sociólogo desempolvó un poco el espacio que el neoliberalismo le otorgaba a la Historia y promulgó desde su revista El ojo mocho la idea de la discusión de la cultura nacional al cuestionar el acartonamiento intelectual que proponían sus pares. En 2008, González cristalizó una vez más lo que profesaba con el espacio de Carta Abierta, un grupo de intelectuales que expidió hasta el 2019 una serie de publicaciones que cuestionaba y analizaba problemáticas como el conflicto social con las patronales agropecuarias, la recepción de la legitimidad gubernamental, la nueva derecha política y el futuro de los procesos democráticos.

El escritor formó a una parte importante de los últimos intelectuales de las últimas décadas y llegó a cuestionar el efecto sociopolítico de la pandemia por COVID-19. El sociólogo, docente y ensayista argentino logró generar un espacio imprescindible para las nuevas generaciones de especialistas en carreras de humanística y se convirtió en estandarte del análisis indómito de la realidad política.

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