Corach: "En todos los gobiernos hubo hechos de corrupción"

El exministro del Interior menemista consideró que “en la época de Menem siempre hubo confrontación, pero había cierta convivencia” entre los dirigentes.

El exministro del Interior del gobierno de Carlos MenemCarlos Corach, admitió que “en todos los gobiernos hubo hechos de corrupción”, aseguró que la política es “resiliencia y persistencia” y opinó que “un líder apuesta a todo o nada”.

Entrevistado por Mariana Verón para Identidades, el exsenador nacional comparó la situación política actual y consideró que “en la época de Menem siempre hubo confrontación, pero había cierta convivencia” entre los dirigentes.

Sobre el atentado a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, el abogado destacó que los responsables son parte de “un fenómeno marginal que antes no vivíamos, que son pequeños grupitos mesiánicos”.

“Estoy retirado de la política”

“No puedo decir que soy un político porque no tengo actividad política. Si uno piensa que si actúa en política inmediatamente tiene que tener un cargo, no le va a ir bien. La política es resiliencia, persistencia, es una de las condiciones para llegar a algo”, consideró Corach.

Sobre los liderazgos, el exfuncionario aseguró que “no se pueden inventar”. “El liderazgo es un cóctel: gran parte es el carisma, otra son las circunstancias y otra es la suerte”, dijo.

“Hay personas que se destacan, pero debajo de eso hay una inmensa multitud que no llega nunca y que, sin embargo, trabajan y hacen política. A veces los jóvenes no entienden demasiado eso. La política no tiene que ser recompensada con un cargo”, explicó.

Alberto Fernández

Al referirse a la gestión del presidente Alberto Fernández, el exministro del Interior sostuvo que “le tocó bailar con la más fea. No le falta capacidad, voluntad o trabajo. Le tocó una época muy difícil, de la pandemia y de la actividad política que se fue deteriorando entre los diversos sectores políticos”.

“En la época de Menem siempre hubo confrontación, pero había cierta convivencia durante muchos años y que Menem la sentó seduciendo o conviviendo, nunca con la posibilidad de destruirlo. Por eso digo que a Alberto le tocó una etapa muy compleja”, aseveró.

Carlos Menem

En alusión al expresidente, Corach afirmó que “nunca lo escuché hablar mal de nadie, nunca lo escuché dar instrucciones de perjudicar a nadie. Más bien las instrucciones eran de seducir. Menem tenía una mezcla de cosas. Él tenía una proporción gigantesca de carisma. Es difícil que un hombre con el que Menem conversaba, aun con el mayor de los prejuicios que haya entrado en la conversación, salía con distinta concepción de la amabilidad y la cordialidad”

Menem era un seductor nato. Él tuvo carisma, suerte y trabajo político”, soslayó. Y agregó: “Otra de las características del líder es que apuesta a todo o nada. El líder no es el que cuenta los porotos para poner un funcionario acá o allá. Las situaciones complejas las superaba con humor, no con confrontaciones”.

La gente tiene buenos recuerdos del gobierno de Menem, porque estaban en una situación económica buena. Si lo comparás con el resto que vino después, se tiene una mirada global de esa presidencia”, remarcó. Además, subrayó que “la gente dice ‘yo con Menem vivía bien, holgadamente o me alcanzaba la plata”. No era tanta la desocupación, hoy hay más. Es un mito urbano que había desocupación”.

Raúl Alfonsín

Corach comparó a los expresidentes Raúl Alfonsín y Menem al decir que “eran dirigentes políticos muy parecidos”. “Alfonsín era un dirigente de un enorme carisma y valor. Él entendió que convenía entregar el gobierno antes. Menem no lo quería, pero hubo una negociación y se asumió”, explicó.

Alfonsín tuvo el enorme coraje político de firmar el Pacto de Olivos, que permitió una nueva estructura institucional en Argentina. En Argentina hay una constitución nueva. A Alfonsín le costó políticamente mucho esto, pero comprendió que era mucho más seguro para el país que la constitución fuera consensuada antes que fuera dictada por un solo sector”, comentó.

Cristina Kirchner

Al brindar su perspectiva sobre las causas judiciales contra la vicepresidenta, el exministro del Interior expresó que “soy optimista. Creo que le va a ir bien. No soy cristinista, pero soy peronista y creo que Cristina es peronista”. “La voté todas las veces que se presentó como presidenta y ahora en 2019 también. Yo soy peronista y voto al peronismo”, admitió.

El exfuncionario menemista reconoció que “en todos los gobiernos hubo hechos de corrupción. En el kirchnerismo probablemente haya habido también, pero nos tenemos que acostumbrar a encarrilar en la vida política, que es una actitud civilizada. Si alguien tiene una actitud con la Justicia, hay que dejar que se termine. Yo nunca me referí a ningún juez, las cosas que pensaba me las guardaba para mí. La gente tiene que respetar las decisiones judiciales”.

Mi sensación sobre el atentado es que se está dando un fenómeno marginal que antes no vivíamos, que son pequeños grupitos mesiánicos. Se reúnen 10 personas que se creen habilitadas a decidir el destino de millones de argentinos. Es un fenómeno nuevo y es probable que sea un fenómeno que va a persistir unos años. Creo que son grupos aislados y no creo que haya espacios políticos significativos detrás de esto”, sentenció.

Identidades, conducido por Mariana Verón, se transmite todos los sábados a las 21:00 por la pantalla de IP.

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El panorama político de cara a las elecciones en Brasil

El próximo 2 de octubre se celebrarán las elecciones presidenciales en Brasil. Cerca de 156 millones de personas habilitadas para votar podrán elegir entre doce candidaturas, de las que se destacan la del actual primer mandatario, Jair Bolsonaro (Partido Liberal), y del dos veces presidente "Lula" da Silva (Partido de los Trabajadores).

Los comicios se realizarán mediante el voto electrónico, como es costumbre en el país desde 1996. En caso de que el ganador no consiga superar el 50%, habrá balotaje. Así se definirá si Bolsonaro continúa al frente del Poder Ejecutivo brasileño o cambia la conducción política del país. También se elegirán senadores, diputados, gobernadores y legisladores provinciales.

Polarización extrema

La elección de la presidencia de Brasil por los próximos cuatro años se inscribe en un contexto de polarización y violencia política creciente. Durante los últimos meses de campaña, Bolsonaro profundizó su discurso de rivalidad contra Lula, a quien acusó de "ladrón" y de querer "llevar a Brasil hacia Venezuela". También fue acusado de incitar a la violencia política por sus declaraciones con referencias directas al uso de armas.

En julio, un militante del PT de Lula fue asesinado a tiros por un policía que irrumpió en su fiesta de cumpleaños al grito de "¡Aquí somos de Bolsonaro!".

En tanto, el dos veces presidente Lula Da Silva, ha criticado en duros términos al actual mandatario por el saldo cercano a 685.000 muertes que dejó la pandemia de coronavirus en Brasil. Más allá de eso, ha asegurado que en las próximas elecciones se juega "la democracia contra el fascismo".

Lejos de centrarse en discusiones políticas y de gobierno, el debate de campaña dio lugar a un clima tenso entre la ciudadanía. Según encuestas, tres de cada cuatro votantes (67,5%) teme sufrir agresiones por motivos políticos. Eso se suma a la incertidumbre por la alta inflación, el desempleo y el crecimiento de la pobreza e inseguridad alimentaria.

Qué dicen las encuestas

Según los cálculos previas en base a encuestas, la elección se definiría en segunda vuelta. Lula aparece al frente con 46% de intención de voto, mientras que Bolsonaro se ubica en 32%. Sus competidores más cercanos son Ciro Gomes (Partido Democrático Laborista) con el 6%Simone Tebet (Movimiento Democrático Brasileño) con 3%. Al tener un sistema de mayoría absoluta, de no obtener los candidatos más del 50% de los votos, habría ballotage.

La brecha estimada entre el líder del PT y el actual presidente era mayor a comienzos de 2022, pero fue acortándose a medida que se intensificó la campaña electoral. Esta será la sexta elección presidencial con participación de Lula, cuya fórmula se completa con el gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin.

El resto de los candidatos a la presidencia brasileña son:

  • Vera Lúcia Salgado (Partido Socialista de los Trabajadores Unificado)
  • Felipe D’ Avila (Nuevo)
  • Soraya Thronicke (Unión Brasil)
  • José María Eymael (Democracia Cristiana)
  • Léo Péricles (Unidad Popular)
  • Sofia Manzano (Partido Comunista Brasileño)
  • Roberto Jefferson (Partido Laborista Brasileño)
  • Pablo Marçal (Partido Republicano de Orden Social).

El próximo 2 de octubre se celebrarán las elecciones presidenciales en Brasil. Cerca de 156 millones de personas habilitadas para votar podrán elegir entre doce candidaturas, de las que se destacan la del actual primer mandatario, Jair Bolsonaro (Partido Liberal), y del dos veces presidente "Lula" da Silva (Partido de los Trabajadores).

Los comicios se realizarán mediante el voto electrónico, como es costumbre en el país desde 1996. En caso de que el ganador no consiga superar el 50%, habrá balotaje. Así se definirá si Bolsonaro continúa al frente del Poder Ejecutivo brasileño o cambia la conducción política del país. También se elegirán senadores, diputados, gobernadores y legisladores provinciales.

Polarización extrema

La elección de la presidencia de Brasil por los próximos cuatro años se inscribe en un contexto de polarización y violencia política creciente. Durante los últimos meses de campaña, Bolsonaro profundizó su discurso de rivalidad contra Lula, a quien acusó de "ladrón" y de querer "llevar a Brasil hacia Venezuela". También fue acusado de incitar a la violencia política por sus declaraciones con referencias directas al uso de armas.

En julio, un militante del PT de Lula fue asesinado a tiros por un policía que irrumpió en su fiesta de cumpleaños al grito de "¡Aquí somos de Bolsonaro!".

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Qué dicen las encuestas

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