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Atentado a Cristina Kirchner: los magnicidios que marcaron la historia

El atentado perpetrado por Fernando André Sabag Montiel contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner el 1 de septiembre conmociona al pueblo argentino y al mundo.

Gran parte de los sectores políticos del país y dirigentes de otras naciones expresaron su repudio a lo que el presidente Alberto Fernández consideró el hecho más grave desde la vuelta a la democracia.

Es que la posibilidad de que una persona en un alto cargo o con poder político democrático sea asesinada conlleva riesgos institucionales y sociales extremos, más allá de consecuencias en lo criminal, moral y humanitario. 

A lo largo de la historia se cometieron asesinatos de dirigentes y mandatarios que encabezaban el poder institucional de sus países. En todos los casos, los hechos dieron lugar a crisis sociales para esas naciones; en otros, los efectos se extendieron hacia el resto mundo.

Asesinato de John F. Kennedy en Estados Unidos

El 22 de noviembre de 1963 fue asesinado el presidente de Estados Unidos John F. Kennedy, herido por disparos mientras circulaba en el vehículo presidencial por la Plaza Dealy en Dallas, Texas. El principal acusado y condenado por el magnicidio, que aún genera especulaciones, fue Lee Harvey Oswald. Algunas versiones señalan que el magnicida habría actuado en el marco de un complot.

Aunque Estados Unidos participaba diplomáticamente de la Guerra de Vietnam apoyando a la República de Vietnam, a la muerte de Kennedy le siguió la intervención militar directa estadounidense en territorio asiático.

Asimismo, la crisis política que ocasionó el magnicidio en el país derivó en la persecución de líderes de la lucha los derechos civiles. El activista afro-estadounidenses Martin Luther King fue asesinado cinco años después, al igual que Bobby F. Kennedy, hermano del ex presidente.

Asesinato de Benazir Bhutto en Pakistán

La ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto fue asesinada el 27 de diciembre de 2007 durante un atentado al término de un acto electoral de su partido, el Partido Popular de Pakistán. La dirigente lideraba la oposición que buscaba ganar las elecciones legislativas previstas para el 8 de enero próximo.

Bhutto había sido la primera mujer en ocupar el cargo de premier de Pakistán, lugar que ocupó en dos ocasiones. También fue destituida bajo acusaciones de corrupción, lo que llevó a su exilio. 

En el atentado que terminó con su vida a los 54 años resultaron muertas al menos otras 15 personas; se produjeron, además, jornadas de violencia en las calles e incendios de sedes partidarias en un marco de grave crisis social y política.

Asesinato de Francisco Fernando en Sarajevo

El magnicidio del archiduque de Austria Francisco Fernando y de su esposa, la duquesa Sofía Chotek, en Sarajevo el 28 de junio de 1914 es considerado el detonante de las acciones militares que llevaron a la Primera Guerra Mundial.

El atentado fue parte de una conspiración cuyas responsabilidades todavía son controvertidas. El culpable incriminado en el acto fue Gravilo Princip, quien disparó un arma de fuego contra Fernando y Chotek hiriéndolos de muerte. Horas antes, el archiduque y su comitiva habían sido víctimas de un atentado de bomba en la misma ciudad.

Si bien se detuvo y condenó al magnicida, existen pruebas que indican casualidades sospechosas y negligencias en torno al operativo de seguridad montado por las autoridades austrohúngaras.

También se registraron indicios no probados sobre una eventual participación de las autoridades de Serbia, que consideraba la visita de Fernando como una provocación en un contexto de tensión creciente entre los países Balcanes.

Atentado a Cristina Kirchner: los magnicidios que marcaron la historia

El atentado perpetrado por Fernando André Sabag Montiel contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner el 1 de septiembre conmociona al pueblo argentino y al mundo.

Gran parte de los sectores políticos del país y dirigentes de otras naciones expresaron su repudio a lo que el presidente Alberto Fernández consideró el hecho más grave desde la vuelta a la democracia.

Es que la posibilidad de que una persona en un alto cargo o con poder político democrático sea asesinada conlleva riesgos institucionales y sociales extremos, más allá de consecuencias en lo criminal, moral y humanitario. 

A lo largo de la historia se cometieron asesinatos de dirigentes y mandatarios que encabezaban el poder institucional de sus países. En todos los casos, los hechos dieron lugar a crisis sociales para esas naciones; en otros, los efectos se extendieron hacia el resto mundo.

Asesinato de John F. Kennedy en Estados Unidos

El 22 de noviembre de 1963 fue asesinado el presidente de Estados Unidos John F. Kennedy, herido por disparos mientras circulaba en el vehículo presidencial por la Plaza Dealy en Dallas, Texas. El principal acusado y condenado por el magnicidio, que aún genera especulaciones, fue Lee Harvey Oswald. Algunas versiones señalan que el magnicida habría actuado en el marco de un complot.

Aunque Estados Unidos participaba diplomáticamente de la Guerra de Vietnam apoyando a la República de Vietnam, a la muerte de Kennedy le siguió la intervención militar directa estadounidense en territorio asiático.

Asimismo, la crisis política que ocasionó el magnicidio en el país derivó en la persecución de líderes de la lucha los derechos civiles. El activista afro-estadounidenses Martin Luther King fue asesinado cinco años después, al igual que Bobby F. Kennedy, hermano del ex presidente.

Asesinato de Benazir Bhutto en Pakistán

La ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto fue asesinada el 27 de diciembre de 2007 durante un atentado al término de un acto electoral de su partido, el Partido Popular de Pakistán. La dirigente lideraba la oposición que buscaba ganar las elecciones legislativas previstas para el 8 de enero próximo.

Bhutto había sido la primera mujer en ocupar el cargo de premier de Pakistán, lugar que ocupó en dos ocasiones. También fue destituida bajo acusaciones de corrupción, lo que llevó a su exilio. 

En el atentado que terminó con su vida a los 54 años resultaron muertas al menos otras 15 personas; se produjeron, además, jornadas de violencia en las calles e incendios de sedes partidarias en un marco de grave crisis social y política.

Asesinato de Francisco Fernando en Sarajevo

El magnicidio del archiduque de Austria Francisco Fernando y de su esposa, la duquesa Sofía Chotek, en Sarajevo el 28 de junio de 1914 es considerado el detonante de las acciones militares que llevaron a la Primera Guerra Mundial.

El atentado fue parte de una conspiración cuyas responsabilidades todavía son controvertidas. El culpable incriminado en el acto fue Gravilo Princip, quien disparó un arma de fuego contra Fernando y Chotek hiriéndolos de muerte. Horas antes, el archiduque y su comitiva habían sido víctimas de un atentado de bomba en la misma ciudad.

Si bien se detuvo y condenó al magnicida, existen pruebas que indican casualidades sospechosas y negligencias en torno al operativo de seguridad montado por las autoridades austrohúngaras.

También se registraron indicios no probados sobre una eventual participación de las autoridades de Serbia, que consideraba la visita de Fernando como una provocación en un contexto de tensión creciente entre los países Balcanes.

El atentado perpetrado por Fernando André Sabag Montiel contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner el 1 de septiembre conmociona al pueblo argentino y al mundo.

Gran parte de los sectores políticos del país y dirigentes de otras naciones expresaron su repudio a lo que el presidente Alberto Fernández consideró el hecho más grave desde la vuelta a la democracia.

Es que la posibilidad de que una persona en un alto cargo o con poder político democrático sea asesinada conlleva riesgos institucionales y sociales extremos, más allá de consecuencias en lo criminal, moral y humanitario. 

A lo largo de la historia se cometieron asesinatos de dirigentes y mandatarios que encabezaban el poder institucional de sus países. En todos los casos, los hechos dieron lugar a crisis sociales para esas naciones; en otros, los efectos se extendieron hacia el resto mundo.

Asesinato de John F. Kennedy en Estados Unidos

El 22 de noviembre de 1963 fue asesinado el presidente de Estados Unidos John F. Kennedy, herido por disparos mientras circulaba en el vehículo presidencial por la Plaza Dealy en Dallas, Texas. El principal acusado y condenado por el magnicidio, que aún genera especulaciones, fue Lee Harvey Oswald. Algunas versiones señalan que el magnicida habría actuado en el marco de un complot.

Aunque Estados Unidos participaba diplomáticamente de la Guerra de Vietnam apoyando a la República de Vietnam, a la muerte de Kennedy le siguió la intervención militar directa estadounidense en territorio asiático.

Asimismo, la crisis política que ocasionó el magnicidio en el país derivó en la persecución de líderes de la lucha los derechos civiles. El activista afro-estadounidenses Martin Luther King fue asesinado cinco años después, al igual que Bobby F. Kennedy, hermano del ex presidente.

Asesinato de Benazir Bhutto en Pakistán

La ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto fue asesinada el 27 de diciembre de 2007 durante un atentado al término de un acto electoral de su partido, el Partido Popular de Pakistán. La dirigente lideraba la oposición que buscaba ganar las elecciones legislativas previstas para el 8 de enero próximo.

Bhutto había sido la primera mujer en ocupar el cargo de premier de Pakistán, lugar que ocupó en dos ocasiones. También fue destituida bajo acusaciones de corrupción, lo que llevó a su exilio. 

En el atentado que terminó con su vida a los 54 años resultaron muertas al menos otras 15 personas; se produjeron, además, jornadas de violencia en las calles e incendios de sedes partidarias en un marco de grave crisis social y política.

Asesinato de Francisco Fernando en Sarajevo

El magnicidio del archiduque de Austria Francisco Fernando y de su esposa, la duquesa Sofía Chotek, en Sarajevo el 28 de junio de 1914 es considerado el detonante de las acciones militares que llevaron a la Primera Guerra Mundial.

El atentado fue parte de una conspiración cuyas responsabilidades todavía son controvertidas. El culpable incriminado en el acto fue Gravilo Princip, quien disparó un arma de fuego contra Fernando y Chotek hiriéndolos de muerte. Horas antes, el archiduque y su comitiva habían sido víctimas de un atentado de bomba en la misma ciudad.

Si bien se detuvo y condenó al magnicida, existen pruebas que indican casualidades sospechosas y negligencias en torno al operativo de seguridad montado por las autoridades austrohúngaras.

También se registraron indicios no probados sobre una eventual participación de las autoridades de Serbia, que consideraba la visita de Fernando como una provocación en un contexto de tensión creciente entre los países Balcanes.

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