Día de la Tradición: el legado de José Hernández y el "Martín Fierro"

Desde 1975 se celebra nuestra cultura popular en este día, fecha del nacimiento del autor de la obra cumbre de la literatura gauchesca.

El Día de la Tradición se celebra en la Argentina en conmemoración al nacimiento del escritor y periodista José Hernández, el 10 de noviembre de 1834, quien escribió El Gaucho Martín Fierro, obra cumbre de la literatura gauchesca. Su gran mérito fue contar la vida, los pensamientos y las sensaciones de un gaucho en primera persona, con sus propias palabras e imbuido de su espíritu. Era, según él, el verdadero representante del carácter argentino. 

La fecha fue instituida en 1939 a través de la promulgación de la ley Nº 4756 en la provincia de Buenos Aires. En 1975, el Congreso Nacional extendió a todo el territorio argentino la vigencia del 10 de noviembre como Día de la Tradición por medio de la Ley Nacional N° 21154La palabra tradición refiere a ‘donación’ o ‘legado’, y abarca el conjunto de costumbres que suelen transmitirse de generación en generación. La tradición de una nación suele incluir su cultura popular, el gran acervo de música, comidas, juegos, actividades y muchas otras costumbres de cada región del país. 

El Martín Fierro es el libro fundacional de la literatura gauchesca y en una de las obras maestras de la argentina de todos los tiemposSus versos, en muchos sentidos, se convirtieron en definitorios de los argentinos: temas como la hermandad, la lealtad, la astucia y la malicia del hombre del campo profundo, curtido en la dureza de la vida rural, entre fortines y tolderías, allí se ven reflejados. El comienzo de su famosa obra es reconocida hasta el presente como parte del acervo cultural argentino: "Aquí me pongo a cantar al compás de la vigüela Que al hombre que lo desvela Una pena estrordinaria, Como la ave solitaria con el cantar se consuela". No hay nadie que no conozca al menos, una de esas frases. Tanto como “Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean los devoran los de ajuera". 

 

Quién fue José Hernández

Hernández nació el 10 de noviembre de 1834, en la Chacra de Pueyrredón, partido de San Martín. Estudió en el Colegio de Don Pedro Sánchez. A sus 9 años, una enfermedad congénita lo obligó a dejar los estudios y volver al campo. Su familia se trasladó al poblado de Camarones, en sur de la provincia de Buenos Aires, donde entró en contacto con el estilo de vida, las costumbres, la lengua y los códigos de honor de los gauchos que luego habría de reflejar en su literatura. Fue diputado en 1879 y senador por la Provincia de Buenos Aires en 1881. Su formación forzadamente autodidacta lo llevó a cultivar un tipo de escritura de corte popular que lo condujo al éxito.

José Hernández fue un argentino notable que tuvo una vida inquieta, atravesada por las guerras civiles que sucedieron en el país entre la caída de Juan Manuel de Rosas y el triunfo de Julio Argentino Roca. Transitó acontecimientos históricos complejos y violentos, en los que tomó partido pública y apasionadamente, arriesgando su vida en varias oportunidades. Sus convicciones y gran vitalidad lo llevaron a desplazarse por diferentes actividades, todas ellas asumidas con entrega, honradez y valentía: fue soldado, periodista, maestro, poeta, comerciante, contador, taquígrafo, estanciero, y legislador. Pero por sobre todo, era un hombre político que vivió intensamente su tiempo.

El 28 de noviembre de 1872 el diario "La República" anunció "El gaucho Martín Fierro" (Martín en honor de Martín Güemes) y comenzó su publicación por entregas. Allí nació la leyenda. 

De qué se trata el "Martín Fierro"

El gaucho Martín Fierro, según lo definió José Hernández, es un hombre del pueblo víctima de la injusticia ("a quien le han arrebatado su derecho", como lo caracterizó Lugones). No es el triunfador que deja todo resuelto, como imagina la simbología del héroe. Es un antihéroe, un perseguido que triunfa en las luchas individuales, físicas o simbólicas, pero que pierde su familia, que se exilia entre los indios, y que al regresar no consigue trabajo y que, aunque reencuentra a sus hijos, no se le permite reinsertarse en la sociedad, ni vivir en unión con ellos por la situación de miseria en que están.

Esa tenacidad ante la desgracia, esa permanente rectitud, arrepentido de alguna falta, esa templanza, ese espíritu de familia, ese proyecto de una sociedad justa lo transforman en héroe. La historia se narra con agilidad, facilita su recorrido (es, técnicamente una buena historia) y perfila un personaje-símbolo que la cultura popular ha transformado en un arquetipo del alma colectiva. También es una exaltación del canto, de la voz, del decir, de la palabra poética.

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"Ley del Lobizón": Tenemos una ley basada en una superstición

"Ella es Mercedes Lucía Arévalo Soraiz, tiene un año y ¡es mi ahijada!", tuiteó el presidente Alberto Fernández presentando a una nueva familiar instituida por una extraña forma legal llamada "la Ley del Lobizón".

Esta reglamentación fue oficializada en 1974 por María Estela Martínez de Perón y especifica que todo séptimo hijo o hija debe ser apadrinado por el Presidente. La ley Nº 20.843 otorga al ahijado/a un aporte económico anual, una beca para estudios primarios, secundarios y universitarios que se efectúa a través del Banco de la Nación.

¿Por qué existe la "Ley del Lobizón"?

La costumbre deviene de una tradición rusa que afirmaba que cualquier séptimo hijo (cuyos hermanos eran todos varones) era un hombre lobo, y que la séptima hija (cuyas hermanas eran todas mujeres) era una bruja... al menos que el mismo Zar ayudara a exorcizar la maldición. Esta tradición también se acuñó como una forma de evitar que los padres asesinaran o abandonaran a su progenie.

El rito emigró al país en 1907, cuando una pareja de ruso-alemanes del Volga le solicitó al presidente Figueroa Alcorta por su padrinazgo (y la cura de esta maldición). Insólitamente, Alcorta aceptó el pedido y adoptó esta leyenda para todos los séptimos nacidos en el país.

"Ella es Mercedes Lucía Arévalo Soraiz, tiene un año y ¡es mi ahijada!", tuiteó el presidente Alberto Fernández presentando a una nueva familiar instituida por una extraña forma legal llamada "la Ley del Lobizón".

Esta reglamentación fue oficializada en 1974 por María Estela Martínez de Perón y especifica que todo séptimo hijo o hija debe ser apadrinado por el Presidente. La ley Nº 20.843 otorga al ahijado/a un aporte económico anual, una beca para estudios primarios, secundarios y universitarios que se efectúa a través del Banco de la Nación.

¿Por qué existe la "Ley del Lobizón"?

La costumbre deviene de una tradición rusa que afirmaba que cualquier séptimo hijo (cuyos hermanos eran todos varones) era un hombre lobo, y que la séptima hija (cuyas hermanas eran todas mujeres) era una bruja... al menos que el mismo Zar ayudara a exorcizar la maldición. Esta tradición también se acuñó como una forma de evitar que los padres asesinaran o abandonaran a su progenie.

El rito emigró al país en 1907, cuando una pareja de ruso-alemanes del Volga le solicitó al presidente Figueroa Alcorta por su padrinazgo (y la cura de esta maldición). Insólitamente, Alcorta aceptó el pedido y adoptó esta leyenda para todos los séptimos nacidos en el país.

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Navidad en Latinoamérica: las tradiciones de la región

Las costumbres del continente latinoamericano tienen mucho que ver con el resultado de la europeización de ritos aborígenes. Es por ello que cada país tiene su propio rito navideño, que termina por ser una mixtura entre la religión y la historia regional.

¿Cómo festeja la Navidad cada país?

  • Guatemala: Los habitantes sacan todos los muebles y objetos viejos del hogar y se queman en la calle. La tradición se llama "Quema del Diablo" y se remota al siglo XVI; así purificaban el ambiente.
  • Colombia: En honor a la Inmaculada Concepción, el 7 de diciembre comienza el "Día de las Velitas"; todos los hogares colocan una vela y farolillos de papel en ventanas, balcones y jardines.
  • Perú: En Cusco se celebra el "Santuranticuy", un mercado navideño donde los comerciantes de todo el país se reúnen en la Plaza de Armas para vender productos religiosos, estampados navideños y comidas tradicionales.
  • Venezuela: Luego del 24, se lleva a cabo "las patinatas", momentos en que las avenidas enteras son cerradas para que niños y adultos puedan salir a patinar en celebración a los regalos que les trajo "el niño Jesús".

 

Las costumbres del continente latinoamericano tienen mucho que ver con el resultado de la europeización de ritos aborígenes. Es por ello que cada país tiene su propio rito navideño, que termina por ser una mixtura entre la religión y la historia regional.

¿Cómo festeja la Navidad cada país?

  • Guatemala: Los habitantes sacan todos los muebles y objetos viejos del hogar y se queman en la calle. La tradición se llama "Quema del Diablo" y se remota al siglo XVI; así purificaban el ambiente.
  • Colombia: En honor a la Inmaculada Concepción, el 7 de diciembre comienza el "Día de las Velitas"; todos los hogares colocan una vela y farolillos de papel en ventanas, balcones y jardines.
  • Perú: En Cusco se celebra el "Santuranticuy", un mercado navideño donde los comerciantes de todo el país se reúnen en la Plaza de Armas para vender productos religiosos, estampados navideños y comidas tradicionales.
  • Venezuela: Luego del 24, se lleva a cabo "las patinatas", momentos en que las avenidas enteras son cerradas para que niños y adultos puedan salir a patinar en celebración a los regalos que les trajo "el niño Jesús".

 

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