Las mil máscaras de Fernando Peña

Un 17 de junio de 2009, hace ya 12 años, se iba de este mundo Fernando Gabriel Peña Mendizábal, más conocido como Fernando Peña. Artista multifacético, con humor irónico y mordaz, fue catalogado como uno de los grandes enfant terribles de la radio y la televisión argentinas. El espíritu imprevisible y curioso de Peña lo hizo cultivar desde muy chico las artes y las letras. Hijo del periodista José "Pepe" Peña y la actriz María Mendizábal, tuvo una infancia marcada por la rigidez de su madre y el refugio bohemio de su padre. Su pasión por los aviones lo llevó a estudiar para auxiliar de cabina en la aerolínea norteamericana Eastern Lines, en la que no tuvo problemas de comunicación debido a su facilidad con el inglés, que hablaba desde siempre.

Allí fue descubierto de casualidad por Lalo Mir, que volvía de unas vacaciones y escuchó la voz de Peña por los parlantes de la aeronave, encarnando a Milagros López, uno de sus primeros personajes que luego brillaría en la radio. Mir le ofreció trabajo y desde ese momento no paró de crear voces que iban desde lo irónico, pasando por lo patético hasta lo demasiado humano. "Me niego a ser una sola persona", dijo y cumplió al convertirse en mil personajes diferentes como Mario Modesto Savino, Martin Revoira Lynch y Rafael Orestes Porelorti que invadieron las radios nacionales y lo hicieron cosechar tantos amigos como enemigos. Su estilo directo y frontal, sin pelos en la lengua, siempre lo llevó a la transgresión, palabra muy usada para definirlo pero que él odiaba. 

Se encargó de diseccionar a la sociedad argentina sin ningún tipo de compasión. Pero él, que se definía como un anarquista de la vida, vivió uno de los períodos más difíciles del país al ser discriminado por su homosexualidad en diferentes ámbitos sociales. Su generación coexistió con la actitud conservadora que aún sobrevivía como mandato y la angustia de un colectivo que estaba cansado de ser encasillado. 

Entonces fue cuando revolucionó todo: el teatro, la radio, sus entrevistas. Tiñó al mundo de color Peña y no le pidió disculpas a ningún ofendido. En 2001 declaró públicamente que vivía con VIH, algo que para cualquier otra personalidad del momento habría significado el fin de su carrera artística. Pero no, él hizo acopio de valentía y acompañó a la Fundación Huésped para ayudar en la difusión y recaudación de fondos.

"Yo no soy un rebelde al pedo, no quiero que todo el mundo sea como yo. Quiero que la gente esté convencida de lo que está haciendo, que me entienda bien y que entienda bien a todo el mundo. Si no me quieren, que sepan por qué. Creo en un mundo libre y lleno de amor". 

Gente que nos hace bien es una sección presentada por Maximiliano Legnani en Somos PM, que se emite por la pantalla de IP de lunes a viernes de 14 a 17, junto a Pía Slapka y Ana Sicilia.

 

 

Un 17 de junio de 2009, hace ya 12 años, se iba de este mundo Fernando Gabriel Peña Mendizábal, más conocido como Fernando Peña. Artista multifacético, con humor irónico y mordaz, fue catalogado como uno de los grandes enfant terribles de la radio y la televisión argentinas. El espíritu imprevisible y curioso de Peña lo hizo cultivar desde muy chico las artes y las letras. Hijo del periodista José "Pepe" Peña y la actriz María Mendizábal, tuvo una infancia marcada por la rigidez de su madre y el refugio bohemio de su padre. Su pasión por los aviones lo llevó a estudiar para auxiliar de cabina en la aerolínea norteamericana Eastern Lines, en la que no tuvo problemas de comunicación debido a su facilidad con el inglés, que hablaba desde siempre.

Allí fue descubierto de casualidad por Lalo Mir, que volvía de unas vacaciones y escuchó la voz de Peña por los parlantes de la aeronave, encarnando a Milagros López, uno de sus primeros personajes que luego brillaría en la radio. Mir le ofreció trabajo y desde ese momento no paró de crear voces que iban desde lo irónico, pasando por lo patético hasta lo demasiado humano. "Me niego a ser una sola persona", dijo y cumplió al convertirse en mil personajes diferentes como Mario Modesto Savino, Martin Revoira Lynch y Rafael Orestes Porelorti que invadieron las radios nacionales y lo hicieron cosechar tantos amigos como enemigos. Su estilo directo y frontal, sin pelos en la lengua, siempre lo llevó a la transgresión, palabra muy usada para definirlo pero que él odiaba. 

Se encargó de diseccionar a la sociedad argentina sin ningún tipo de compasión. Pero él, que se definía como un anarquista de la vida, vivió uno de los períodos más difíciles del país al ser discriminado por su homosexualidad en diferentes ámbitos sociales. Su generación coexistió con la actitud conservadora que aún sobrevivía como mandato y la angustia de un colectivo que estaba cansado de ser encasillado. 

Entonces fue cuando revolucionó todo: el teatro, la radio, sus entrevistas. Tiñó al mundo de color Peña y no le pidió disculpas a ningún ofendido. En 2001 declaró públicamente que vivía con VIH, algo que para cualquier otra personalidad del momento habría significado el fin de su carrera artística. Pero no, él hizo acopio de valentía y acompañó a la Fundación Huésped para ayudar en la difusión y recaudación de fondos.

"Yo no soy un rebelde al pedo, no quiero que todo el mundo sea como yo. Quiero que la gente esté convencida de lo que está haciendo, que me entienda bien y que entienda bien a todo el mundo. Si no me quieren, que sepan por qué. Creo en un mundo libre y lleno de amor". 

Gente que nos hace bien es una sección presentada por Maximiliano Legnani en Somos PM, que se emite por la pantalla de IP de lunes a viernes de 14 a 17, junto a Pía Slapka y Ana Sicilia.

 

 

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El arte no tan olvidado del radioteatro

Aunque parezca arqueología mediática, la pandemia despertó la necesidad de contenido y con esto el redescubrimiento de un arte olvidado: el radioteatro. Esta búsqueda millennial se fusionó a la convivencia obligada por la cuarentena y habilitó la reflexión de este tipo de producciones.

El formato había nacido como un espacio que masificaba y popularizaba el contenido que antes estaba delimitado por el poder adquisitivo. En Argentina, el género fue esencial entre la década de 1930 y finales de los 50. Hasta Evita Perón comenzó su carrera artística aspirando a ingresar a Radio Nacional en obras de radioteatro

En diálogo con Nicolás Artusi en el Café del Día,  Patricio Contreras cuenta cómo es esta vuelta melancólica al radioteatro de la mano de AM750. El actor chileno confiesa que este ciclo, estrenado originalmente en el 2005 con Luis Machín, habla de tópicos que siguen vigentes en el debate ético actual: "tocaba temas como la relación entre hombre-mujer, la cosificación de la mujer como un estigma que está en la sociedad y está tratando de combatirse".

Podés ver Imagen Positiva con Nicolás Artusi y Paloma Bosker de lunes a viernes de 9AM a 12PM.

 

Aunque parezca arqueología mediática, la pandemia despertó la necesidad de contenido y con esto el redescubrimiento de un arte olvidado: el radioteatro. Esta búsqueda millennial se fusionó a la convivencia obligada por la cuarentena y habilitó la reflexión de este tipo de producciones.

El formato había nacido como un espacio que masificaba y popularizaba el contenido que antes estaba delimitado por el poder adquisitivo. En Argentina, el género fue esencial entre la década de 1930 y finales de los 50. Hasta Evita Perón comenzó su carrera artística aspirando a ingresar a Radio Nacional en obras de radioteatro

En diálogo con Nicolás Artusi en el Café del Día,  Patricio Contreras cuenta cómo es esta vuelta melancólica al radioteatro de la mano de AM750. El actor chileno confiesa que este ciclo, estrenado originalmente en el 2005 con Luis Machín, habla de tópicos que siguen vigentes en el debate ético actual: "tocaba temas como la relación entre hombre-mujer, la cosificación de la mujer como un estigma que está en la sociedad y está tratando de combatirse".

Podés ver Imagen Positiva con Nicolás Artusi y Paloma Bosker de lunes a viernes de 9AM a 12PM.

 

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