En Brasil la crisis económica golpea tanto como el coronavirus

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En Brasil el falso dilema “salud o economía” no es tal. Es salud y economía, en crisis por igual. En abril, el gigante sudamericano supera los 13,5 millones de contagiados y es el epicentro de la pandemia. Las autoridades reportan hasta el momento más de 354.000 fallecidos, un número que sigue en ascenso y que lo ubica como el segundo país detrás de los Estados Unidos con el mayor número de infectados. En paralelo, la inflación se aceleró un 0,93% durante marzo, lo que supone el dato más alto para este mes desde 2015, según ha publicado el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (Ibge) este viernes. 

Por debajo de las cifras y la superestructura político-económica de un país que es casi un continente, hay una realidad cotidiana en la calle de las grandes ciudades y también en los perdidos rincones de una extensa geografía. Arrastrada por los brutales efectos de la pandemia, el 13% de la población brasileña -unos 27 millones de personas-, vive por debajo de la línea de pobreza. Con menos de 246 reales, apenas 44 dólares al mes. En el primer trimestre de 2021 la pobreza se ha triplicado. Y las ayudas iniciales, generosas y que impulsaron la popularidad de Bolsonaro, apenas llegan. Por eso ahora son las ONGs las únicas que distribuyen alimentos a las barriadas más desfavorecidas de ciudades como Río de Janeiro, San Pablo o Recife.

La gestión de la pandemia del presidente Bolsonaro ha estimulado el descontento dentro de las instituciones públicas del país, ocasionando varios enfrentamientos dentro de su Ejecutivo, el nombramiento de cuatros ministros de Salud, la renuncia y despedidos de miembros de su gabinete, y la dimisión del alto mando militar. Con la llegada de la nueva cepa incubada en Manaos, otra reciente aparecida en Belo Horizonte y casi todos los Estados del país sin espacio dentro de las camas de unidades intensivos, Brasil está en el ojo de la tormenta para la crítica de la opinión pública internacional.  




 

En Brasil la crisis económica golpea tanto como el coronavirus

En Brasil el falso dilema “salud o economía” no es tal. Es salud y economía, en crisis por igual. En abril, el gigante sudamericano supera los 13,5 millones de contagiados y es el epicentro de la pandemia. Las autoridades reportan hasta el momento más de 354.000 fallecidos, un número que sigue en ascenso y que lo ubica como el segundo país detrás de los Estados Unidos con el mayor número de infectados. En paralelo, la inflación se aceleró un 0,93% durante marzo, lo que supone el dato más alto para este mes desde 2015, según ha publicado el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (Ibge) este viernes. 

Por debajo de las cifras y la superestructura político-económica de un país que es casi un continente, hay una realidad cotidiana en la calle de las grandes ciudades y también en los perdidos rincones de una extensa geografía. Arrastrada por los brutales efectos de la pandemia, el 13% de la población brasileña -unos 27 millones de personas-, vive por debajo de la línea de pobreza. Con menos de 246 reales, apenas 44 dólares al mes. En el primer trimestre de 2021 la pobreza se ha triplicado. Y las ayudas iniciales, generosas y que impulsaron la popularidad de Bolsonaro, apenas llegan. Por eso ahora son las ONGs las únicas que distribuyen alimentos a las barriadas más desfavorecidas de ciudades como Río de Janeiro, San Pablo o Recife.

La gestión de la pandemia del presidente Bolsonaro ha estimulado el descontento dentro de las instituciones públicas del país, ocasionando varios enfrentamientos dentro de su Ejecutivo, el nombramiento de cuatros ministros de Salud, la renuncia y despedidos de miembros de su gabinete, y la dimisión del alto mando militar. Con la llegada de la nueva cepa incubada en Manaos, otra reciente aparecida en Belo Horizonte y casi todos los Estados del país sin espacio dentro de las camas de unidades intensivos, Brasil está en el ojo de la tormenta para la crítica de la opinión pública internacional.  




 

En Brasil el falso dilema “salud o economía” no es tal. Es salud y economía, en crisis por igual. En abril, el gigante sudamericano supera los 13,5 millones de contagiados y es el epicentro de la pandemia. Las autoridades reportan hasta el momento más de 354.000 fallecidos, un número que sigue en ascenso y que lo ubica como el segundo país detrás de los Estados Unidos con el mayor número de infectados. En paralelo, la inflación se aceleró un 0,93% durante marzo, lo que supone el dato más alto para este mes desde 2015, según ha publicado el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (Ibge) este viernes. 

Por debajo de las cifras y la superestructura político-económica de un país que es casi un continente, hay una realidad cotidiana en la calle de las grandes ciudades y también en los perdidos rincones de una extensa geografía. Arrastrada por los brutales efectos de la pandemia, el 13% de la población brasileña -unos 27 millones de personas-, vive por debajo de la línea de pobreza. Con menos de 246 reales, apenas 44 dólares al mes. En el primer trimestre de 2021 la pobreza se ha triplicado. Y las ayudas iniciales, generosas y que impulsaron la popularidad de Bolsonaro, apenas llegan. Por eso ahora son las ONGs las únicas que distribuyen alimentos a las barriadas más desfavorecidas de ciudades como Río de Janeiro, San Pablo o Recife.

La gestión de la pandemia del presidente Bolsonaro ha estimulado el descontento dentro de las instituciones públicas del país, ocasionando varios enfrentamientos dentro de su Ejecutivo, el nombramiento de cuatros ministros de Salud, la renuncia y despedidos de miembros de su gabinete, y la dimisión del alto mando militar. Con la llegada de la nueva cepa incubada en Manaos, otra reciente aparecida en Belo Horizonte y casi todos los Estados del país sin espacio dentro de las camas de unidades intensivos, Brasil está en el ojo de la tormenta para la crítica de la opinión pública internacional.  




 

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