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Claudio Cosano: "Que la gente sepa que yo soy un trabajador"

El diseñador Claudio Cosano quiere que sea público: "Que la gente sepa que yo soy un trabajador. ¿Viste que algunos diseñadores son divos? No, yo me agacho a hacer el ruedo, me tiro -ahora con el ciático, porque estoy medio viejo-, pero los sigo haciendo yo", comentó en El Planeta Urbano. Está enamorado de su oficio, que lo habilitó a llegar mucho más lejos de lo que se imaginaba cuando comenzó a trabajar en moda (como administrativo) y luchaba por pagar la carrera de arquitectura.

Cosano no siempre supo que se iba a dedicar al diseño y mucho menos a la alta costura; su misma curiosidad lo llevó a meterse al taller de un lugar donde trabajaba y comenzar sus primeros moldes por necesidad del dinero y su innato deseo de aprender. "Necesitaba la plata, claro, porque viste que Arquitectura es una carrera muy cara. Aparte yo ayudaba a la familia. Vengo de una familia muy humilde, entonces yo lo que quería era salir... algo que he logrado con mucho esfuerzo", relató.

Pero de la necesidad al enamoramiento por la moda hay un camino enorme, el cual labró con trabajo incesante, con su perfeccionismo y una autoexigencia que le pedía sobresalir y ser reconocido. Entre costuras y puntadas, un día recibió un llamado de alguien que le comunicaba que Susana Giménez deseaba ir a su atelier [ubicado en el lavadero de la casa de su madre] a probar su ropa.

"En el año '94, o sea, hace muchos años, yo recién empezaba. Es más, probaba en el lavedero, porque yo tenía un departamento muy chico. A ese lavadero lo habían pelado todo, pero seguía siendo eso. Corrías la cortina y estaban los azulejos", relató.

No fue la última vez que vistió a una de las grandes divas nacionales: por su taller (que se hizo cada vez más grande) pasaron Moria Casán, Valeria Lynch, Mirtha Legrand, entre otros grandes nombres. Sin embargo, Cosano admite que no se reconoce como un gran nombre sino que se piensa más como un "inconforme", donde todos los días necesita reinventarse y diseñar algo nuevo.

"Yo no me creo un iluminado para nada. Yo siempre digo que soy el gran simulador. Yo para hacer un diseño hago 40 dibujos, pero tiene que ver con eso. Con la preocupación, con la dedicación, con la responsabilidad que le ponés y las cosas así van saliendo", contó el diseñador. 

Su vista experta gracias a los años en su oficio lo lleva a admirar las tendencias y las energías de las nuevas generaciones, de las que se reconoce asombrado. "Estos chicos están en hacer, en disfrutar, no tanto en mirar lo que hace el otro".

Aunque se adapta, Cosano sabe que su impronta tiene mucho que ver con la rigurosidad del diseño, algo que no tiene que ver con el estilo, sino con la prolijidad. "La moda es algo subjetivo. Yo nunca te puedo decir esto es lindo o feo, eso me parece de mal, de mal gusto. ¿Por qué? Porque a vos te puede gustar y a mí no, y eso es respetable, es totalmente subjetivo. Lo que sí es objetivo es si la prenda está bien o mal cortada, bien o mal hecha. Y en eso sí soy inflexible".

El Planeta Urbano se emite por IP todos los sábados a las 23 con la conducción de Pía Slapka.

 

 

 

Claudio Cosano: "Que la gente sepa que yo soy un trabajador"

El diseñador Claudio Cosano quiere que sea público: "Que la gente sepa que yo soy un trabajador. ¿Viste que algunos diseñadores son divos? No, yo me agacho a hacer el ruedo, me tiro -ahora con el ciático, porque estoy medio viejo-, pero los sigo haciendo yo", comentó en El Planeta Urbano. Está enamorado de su oficio, que lo habilitó a llegar mucho más lejos de lo que se imaginaba cuando comenzó a trabajar en moda (como administrativo) y luchaba por pagar la carrera de arquitectura.

Cosano no siempre supo que se iba a dedicar al diseño y mucho menos a la alta costura; su misma curiosidad lo llevó a meterse al taller de un lugar donde trabajaba y comenzar sus primeros moldes por necesidad del dinero y su innato deseo de aprender. "Necesitaba la plata, claro, porque viste que Arquitectura es una carrera muy cara. Aparte yo ayudaba a la familia. Vengo de una familia muy humilde, entonces yo lo que quería era salir... algo que he logrado con mucho esfuerzo", relató.

Pero de la necesidad al enamoramiento por la moda hay un camino enorme, el cual labró con trabajo incesante, con su perfeccionismo y una autoexigencia que le pedía sobresalir y ser reconocido. Entre costuras y puntadas, un día recibió un llamado de alguien que le comunicaba que Susana Giménez deseaba ir a su atelier [ubicado en el lavadero de la casa de su madre] a probar su ropa.

"En el año '94, o sea, hace muchos años, yo recién empezaba. Es más, probaba en el lavedero, porque yo tenía un departamento muy chico. A ese lavadero lo habían pelado todo, pero seguía siendo eso. Corrías la cortina y estaban los azulejos", relató.

No fue la última vez que vistió a una de las grandes divas nacionales: por su taller (que se hizo cada vez más grande) pasaron Moria Casán, Valeria Lynch, Mirtha Legrand, entre otros grandes nombres. Sin embargo, Cosano admite que no se reconoce como un gran nombre sino que se piensa más como un "inconforme", donde todos los días necesita reinventarse y diseñar algo nuevo.

"Yo no me creo un iluminado para nada. Yo siempre digo que soy el gran simulador. Yo para hacer un diseño hago 40 dibujos, pero tiene que ver con eso. Con la preocupación, con la dedicación, con la responsabilidad que le ponés y las cosas así van saliendo", contó el diseñador. 

Su vista experta gracias a los años en su oficio lo lleva a admirar las tendencias y las energías de las nuevas generaciones, de las que se reconoce asombrado. "Estos chicos están en hacer, en disfrutar, no tanto en mirar lo que hace el otro".

Aunque se adapta, Cosano sabe que su impronta tiene mucho que ver con la rigurosidad del diseño, algo que no tiene que ver con el estilo, sino con la prolijidad. "La moda es algo subjetivo. Yo nunca te puedo decir esto es lindo o feo, eso me parece de mal, de mal gusto. ¿Por qué? Porque a vos te puede gustar y a mí no, y eso es respetable, es totalmente subjetivo. Lo que sí es objetivo es si la prenda está bien o mal cortada, bien o mal hecha. Y en eso sí soy inflexible".

El Planeta Urbano se emite por IP todos los sábados a las 23 con la conducción de Pía Slapka.

 

 

 

El diseñador Claudio Cosano quiere que sea público: "Que la gente sepa que yo soy un trabajador. ¿Viste que algunos diseñadores son divos? No, yo me agacho a hacer el ruedo, me tiro -ahora con el ciático, porque estoy medio viejo-, pero los sigo haciendo yo", comentó en El Planeta Urbano. Está enamorado de su oficio, que lo habilitó a llegar mucho más lejos de lo que se imaginaba cuando comenzó a trabajar en moda (como administrativo) y luchaba por pagar la carrera de arquitectura.

Cosano no siempre supo que se iba a dedicar al diseño y mucho menos a la alta costura; su misma curiosidad lo llevó a meterse al taller de un lugar donde trabajaba y comenzar sus primeros moldes por necesidad del dinero y su innato deseo de aprender. "Necesitaba la plata, claro, porque viste que Arquitectura es una carrera muy cara. Aparte yo ayudaba a la familia. Vengo de una familia muy humilde, entonces yo lo que quería era salir... algo que he logrado con mucho esfuerzo", relató.

Pero de la necesidad al enamoramiento por la moda hay un camino enorme, el cual labró con trabajo incesante, con su perfeccionismo y una autoexigencia que le pedía sobresalir y ser reconocido. Entre costuras y puntadas, un día recibió un llamado de alguien que le comunicaba que Susana Giménez deseaba ir a su atelier [ubicado en el lavadero de la casa de su madre] a probar su ropa.

"En el año '94, o sea, hace muchos años, yo recién empezaba. Es más, probaba en el lavedero, porque yo tenía un departamento muy chico. A ese lavadero lo habían pelado todo, pero seguía siendo eso. Corrías la cortina y estaban los azulejos", relató.

No fue la última vez que vistió a una de las grandes divas nacionales: por su taller (que se hizo cada vez más grande) pasaron Moria Casán, Valeria Lynch, Mirtha Legrand, entre otros grandes nombres. Sin embargo, Cosano admite que no se reconoce como un gran nombre sino que se piensa más como un "inconforme", donde todos los días necesita reinventarse y diseñar algo nuevo.

"Yo no me creo un iluminado para nada. Yo siempre digo que soy el gran simulador. Yo para hacer un diseño hago 40 dibujos, pero tiene que ver con eso. Con la preocupación, con la dedicación, con la responsabilidad que le ponés y las cosas así van saliendo", contó el diseñador. 

Su vista experta gracias a los años en su oficio lo lleva a admirar las tendencias y las energías de las nuevas generaciones, de las que se reconoce asombrado. "Estos chicos están en hacer, en disfrutar, no tanto en mirar lo que hace el otro".

Aunque se adapta, Cosano sabe que su impronta tiene mucho que ver con la rigurosidad del diseño, algo que no tiene que ver con el estilo, sino con la prolijidad. "La moda es algo subjetivo. Yo nunca te puedo decir esto es lindo o feo, eso me parece de mal, de mal gusto. ¿Por qué? Porque a vos te puede gustar y a mí no, y eso es respetable, es totalmente subjetivo. Lo que sí es objetivo es si la prenda está bien o mal cortada, bien o mal hecha. Y en eso sí soy inflexible".

El Planeta Urbano se emite por IP todos los sábados a las 23 con la conducción de Pía Slapka.

 

 

 

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