Chile: rechazo mayoritario a la nueva Constitución en el plebiscito

El rechazo se impuso por 61,87% de los votos contra 38,13% en el plebiscito para reemplazar la Constitución de 1980. El presidente Gabriel Boric convocó a los sectores políticos para definir la continuidad del proceso constitucional.

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El rechazo a la nueva Constitución de Chile se impuso con 61,87% de los votos válidos contra 38,13% favorable a la aprobación. El resultado definitivo del plebiscito se dio a conocer con el 99,86% del escrutinio oficial completado, lo que determina que el país se regirá por la Constitución de 1980 hasta la eventual aprobación de un nuevo texto.

Entre los cambios principales, postulaba que Chile pasara de ser una "república democrática" a una "democracia paritaria", asegurando que las mujeres ocupen al menos 50% de todos los órganos del Estado.

También buscaba el reconocimiento de 11 pueblos indígenas autónomos, proponiendo a su vez la definición del país como Estado plurinacional e intercultural.

Asimismo, planteaba cambios en el sistema político y parlamentario, como la posibilidad de reelección presidencial, mayores atribuciones a la Cámara de diputados y el reemplazo del Senado por una "cámara de regiones", facultada para elaborar leyes acotadas a acuerdos regionales.

"La población chilena quiere una nueva Constitución, pero no es este texto el que la deja tranquila. Había varios temas que siembran dudas. Uno es la plurinacionalidad: se declaraba una Constitución regionalista, y finalmente las regiones fueron las que, en su mayoría, rechazaron. Prácticamente ninguna aprobó el texto", explicó a IP Noticias la periodista Malena Garrido.

La carta magna rechazada fue escrita por 154 convencionales constituyentes elegidos por el voto ciudadano. Su armado emergió de los reclamos ciudadanos en el estallido social de octubre de 2019, que llevaron a un acuerdo entre casi todos los sectores políticos para redactar una nueva Constitución.

La jornada de votación por la aprobación o el rechazo contó con una participación histórica. El voto era obligatorio para los alrededor de 15 millones de ciudadanos registrados; al conocerse el resultado definitivo, el 99,86% de las mesas escrutadas reunía poco más de 13 millones de sufragios, de los que 97,86% fueron válidos y apenas 2,14% fueron nulos o en blanco.

Boric llamó a la unidad y anunció cambios

Tras conocerse el resultado, el presidente Gabriel Boric envió un mensaje de unidad y convocó a los líderes políticos y parlamentarios a una reunión para analizar la continuidad del proceso constitucional.

"Hay que escuchar la voz del pueblo; esta decisión exige a nuestras instituciones que trabajemos hasta arribar a una propuesta que nos interprete a todos, que dé confianza", afirmó el mandatario chileno en un mensaje al país.

Es que, más allá del resultado negativo, el camino hacia una reforma continúa dado que la mayoría ciudadana y de los sectores políticos considera necesario cambiar la Constitución vigente, decretada durante la dictadura de Augusto Pinochet y reformada en 2005 bajo la presidencia constitucional de Ricardo Lagos.

"Esta decisión exige a nuestras instituciones y actores políticos que trabajemos con más empeño, con más diálogo, con más respeto y cariño, hasta arribar a una propuesta que nos interprete a todos, que nos dé confianza, que nos una como país (...) Debemos ser autocríticos; los chilenos y chilenas han exigido una nueva oportunidad para encontrarnos y debemos estar a la altura de este llamado; no podemos dejar pasar el tiempo ni enfrascarnos en polémicas, hago un llamado a todas las fuerzas políticas a poner todo de su parte", amplió.

Por otra parte, Boric adelantó que hará cambios en el gabinete: "Hacer frente a estos importantes y urgentes desafíos requerirá prontos ajustes en nuestros equipos de gobierno, para enfrentar este nuevo periodo con renovados bríos", dijo.

Chile: rechazo mayoritario a la nueva Constitución en el plebiscito

El rechazo a la nueva Constitución de Chile se impuso con 61,87% de los votos válidos contra 38,13% favorable a la aprobación. El resultado definitivo del plebiscito se dio a conocer con el 99,86% del escrutinio oficial completado, lo que determina que el país se regirá por la Constitución de 1980 hasta la eventual aprobación de un nuevo texto.

Entre los cambios principales, postulaba que Chile pasara de ser una "república democrática" a una "democracia paritaria", asegurando que las mujeres ocupen al menos 50% de todos los órganos del Estado.

También buscaba el reconocimiento de 11 pueblos indígenas autónomos, proponiendo a su vez la definición del país como Estado plurinacional e intercultural.

Asimismo, planteaba cambios en el sistema político y parlamentario, como la posibilidad de reelección presidencial, mayores atribuciones a la Cámara de diputados y el reemplazo del Senado por una "cámara de regiones", facultada para elaborar leyes acotadas a acuerdos regionales.

"La población chilena quiere una nueva Constitución, pero no es este texto el que la deja tranquila. Había varios temas que siembran dudas. Uno es la plurinacionalidad: se declaraba una Constitución regionalista, y finalmente las regiones fueron las que, en su mayoría, rechazaron. Prácticamente ninguna aprobó el texto", explicó a IP Noticias la periodista Malena Garrido.

La carta magna rechazada fue escrita por 154 convencionales constituyentes elegidos por el voto ciudadano. Su armado emergió de los reclamos ciudadanos en el estallido social de octubre de 2019, que llevaron a un acuerdo entre casi todos los sectores políticos para redactar una nueva Constitución.

La jornada de votación por la aprobación o el rechazo contó con una participación histórica. El voto era obligatorio para los alrededor de 15 millones de ciudadanos registrados; al conocerse el resultado definitivo, el 99,86% de las mesas escrutadas reunía poco más de 13 millones de sufragios, de los que 97,86% fueron válidos y apenas 2,14% fueron nulos o en blanco.

Boric llamó a la unidad y anunció cambios

Tras conocerse el resultado, el presidente Gabriel Boric envió un mensaje de unidad y convocó a los líderes políticos y parlamentarios a una reunión para analizar la continuidad del proceso constitucional.

"Hay que escuchar la voz del pueblo; esta decisión exige a nuestras instituciones que trabajemos hasta arribar a una propuesta que nos interprete a todos, que dé confianza", afirmó el mandatario chileno en un mensaje al país.

Es que, más allá del resultado negativo, el camino hacia una reforma continúa dado que la mayoría ciudadana y de los sectores políticos considera necesario cambiar la Constitución vigente, decretada durante la dictadura de Augusto Pinochet y reformada en 2005 bajo la presidencia constitucional de Ricardo Lagos.

"Esta decisión exige a nuestras instituciones y actores políticos que trabajemos con más empeño, con más diálogo, con más respeto y cariño, hasta arribar a una propuesta que nos interprete a todos, que nos dé confianza, que nos una como país (...) Debemos ser autocríticos; los chilenos y chilenas han exigido una nueva oportunidad para encontrarnos y debemos estar a la altura de este llamado; no podemos dejar pasar el tiempo ni enfrascarnos en polémicas, hago un llamado a todas las fuerzas políticas a poner todo de su parte", amplió.

Por otra parte, Boric adelantó que hará cambios en el gabinete: "Hacer frente a estos importantes y urgentes desafíos requerirá prontos ajustes en nuestros equipos de gobierno, para enfrentar este nuevo periodo con renovados bríos", dijo.

El rechazo a la nueva Constitución de Chile se impuso con 61,87% de los votos válidos contra 38,13% favorable a la aprobación. El resultado definitivo del plebiscito se dio a conocer con el 99,86% del escrutinio oficial completado, lo que determina que el país se regirá por la Constitución de 1980 hasta la eventual aprobación de un nuevo texto.

Entre los cambios principales, postulaba que Chile pasara de ser una "república democrática" a una "democracia paritaria", asegurando que las mujeres ocupen al menos 50% de todos los órganos del Estado.

También buscaba el reconocimiento de 11 pueblos indígenas autónomos, proponiendo a su vez la definición del país como Estado plurinacional e intercultural.

Asimismo, planteaba cambios en el sistema político y parlamentario, como la posibilidad de reelección presidencial, mayores atribuciones a la Cámara de diputados y el reemplazo del Senado por una "cámara de regiones", facultada para elaborar leyes acotadas a acuerdos regionales.

"La población chilena quiere una nueva Constitución, pero no es este texto el que la deja tranquila. Había varios temas que siembran dudas. Uno es la plurinacionalidad: se declaraba una Constitución regionalista, y finalmente las regiones fueron las que, en su mayoría, rechazaron. Prácticamente ninguna aprobó el texto", explicó a IP Noticias la periodista Malena Garrido.

La carta magna rechazada fue escrita por 154 convencionales constituyentes elegidos por el voto ciudadano. Su armado emergió de los reclamos ciudadanos en el estallido social de octubre de 2019, que llevaron a un acuerdo entre casi todos los sectores políticos para redactar una nueva Constitución.

La jornada de votación por la aprobación o el rechazo contó con una participación histórica. El voto era obligatorio para los alrededor de 15 millones de ciudadanos registrados; al conocerse el resultado definitivo, el 99,86% de las mesas escrutadas reunía poco más de 13 millones de sufragios, de los que 97,86% fueron válidos y apenas 2,14% fueron nulos o en blanco.

Boric llamó a la unidad y anunció cambios

Tras conocerse el resultado, el presidente Gabriel Boric envió un mensaje de unidad y convocó a los líderes políticos y parlamentarios a una reunión para analizar la continuidad del proceso constitucional.

"Hay que escuchar la voz del pueblo; esta decisión exige a nuestras instituciones que trabajemos hasta arribar a una propuesta que nos interprete a todos, que dé confianza", afirmó el mandatario chileno en un mensaje al país.

Es que, más allá del resultado negativo, el camino hacia una reforma continúa dado que la mayoría ciudadana y de los sectores políticos considera necesario cambiar la Constitución vigente, decretada durante la dictadura de Augusto Pinochet y reformada en 2005 bajo la presidencia constitucional de Ricardo Lagos.

"Esta decisión exige a nuestras instituciones y actores políticos que trabajemos con más empeño, con más diálogo, con más respeto y cariño, hasta arribar a una propuesta que nos interprete a todos, que nos dé confianza, que nos una como país (...) Debemos ser autocríticos; los chilenos y chilenas han exigido una nueva oportunidad para encontrarnos y debemos estar a la altura de este llamado; no podemos dejar pasar el tiempo ni enfrascarnos en polémicas, hago un llamado a todas las fuerzas políticas a poner todo de su parte", amplió.

Por otra parte, Boric adelantó que hará cambios en el gabinete: "Hacer frente a estos importantes y urgentes desafíos requerirá prontos ajustes en nuestros equipos de gobierno, para enfrentar este nuevo periodo con renovados bríos", dijo.

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