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Corea: el Paralelo 38, mucho más que una grieta entre el norte y el sur

La docente e investigadora María Pilar Álvarez es especialista en Corea: de hecho, vivió seis años en Corea del Sur. En IP Global repasó la historia de este país, que en un momento singular cambió hasta hoy.

Cuando la Segunda Guerra Mundial terminó, las dos grandes ganadoras del conflicto fueron protagonistas también en esta región, una de las primeras expresiones de la Guerra Fría. Estados Unidos tomó el control del sur de Corea y la Unión Soviética el norte, movimiento que comenzó a configurar la grieta que separó al territorio hasta la actualidad. Dicho de otro modo, el sur se volcó al capitalismo y el norte, al comunismo.

Sin embargo, Álvarez destaca: “Hay prácticas, orden, que todavía tienen en común. Si bien tienen registros de habla diferentes por la incorporación del inglés de sur, las formas del habla son similares. Quizás tienen preocupaciones e intereses distintos”.

Desde entonces, Corea del Norte mantuvo su férrea postura de estado comunista, incluso ensayando un viraje hacia una inexpugnable autonomía en todas las políticas del interés nacional, lo que provocó un marcado hermetismo. El país experimentó un gran crecimiento industrial.

El Sur, entretanto, mezcló las terribles secuelas del combate contra el norte con sus propios traumas: doce años de dictadura de Rhee Syngman, revueltas populares, golpes de estado, administraciones malhabidas y una enorme inestabilidad social antes de convertirse en la enorme potencia que es hoy. Porque en aquel entonces, para la Corea del Sur de la tecnología, la cultura y el deporte que hoy nos resulta habitual, todavía faltaba mucho.

Podés ver IP Global, conducido por Fernando Duclos, todos los sábados a las 21 por la pantalla de IP

Corea: el Paralelo 38, mucho más que una grieta entre el norte y el sur

La docente e investigadora María Pilar Álvarez es especialista en Corea: de hecho, vivió seis años en Corea del Sur. En IP Global repasó la historia de este país, que en un momento singular cambió hasta hoy.

Cuando la Segunda Guerra Mundial terminó, las dos grandes ganadoras del conflicto fueron protagonistas también en esta región, una de las primeras expresiones de la Guerra Fría. Estados Unidos tomó el control del sur de Corea y la Unión Soviética el norte, movimiento que comenzó a configurar la grieta que separó al territorio hasta la actualidad. Dicho de otro modo, el sur se volcó al capitalismo y el norte, al comunismo.

Sin embargo, Álvarez destaca: “Hay prácticas, orden, que todavía tienen en común. Si bien tienen registros de habla diferentes por la incorporación del inglés de sur, las formas del habla son similares. Quizás tienen preocupaciones e intereses distintos”.

Desde entonces, Corea del Norte mantuvo su férrea postura de estado comunista, incluso ensayando un viraje hacia una inexpugnable autonomía en todas las políticas del interés nacional, lo que provocó un marcado hermetismo. El país experimentó un gran crecimiento industrial.

El Sur, entretanto, mezcló las terribles secuelas del combate contra el norte con sus propios traumas: doce años de dictadura de Rhee Syngman, revueltas populares, golpes de estado, administraciones malhabidas y una enorme inestabilidad social antes de convertirse en la enorme potencia que es hoy. Porque en aquel entonces, para la Corea del Sur de la tecnología, la cultura y el deporte que hoy nos resulta habitual, todavía faltaba mucho.

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La docente e investigadora María Pilar Álvarez es especialista en Corea: de hecho, vivió seis años en Corea del Sur. En IP Global repasó la historia de este país, que en un momento singular cambió hasta hoy.

Cuando la Segunda Guerra Mundial terminó, las dos grandes ganadoras del conflicto fueron protagonistas también en esta región, una de las primeras expresiones de la Guerra Fría. Estados Unidos tomó el control del sur de Corea y la Unión Soviética el norte, movimiento que comenzó a configurar la grieta que separó al territorio hasta la actualidad. Dicho de otro modo, el sur se volcó al capitalismo y el norte, al comunismo.

Sin embargo, Álvarez destaca: “Hay prácticas, orden, que todavía tienen en común. Si bien tienen registros de habla diferentes por la incorporación del inglés de sur, las formas del habla son similares. Quizás tienen preocupaciones e intereses distintos”.

Desde entonces, Corea del Norte mantuvo su férrea postura de estado comunista, incluso ensayando un viraje hacia una inexpugnable autonomía en todas las políticas del interés nacional, lo que provocó un marcado hermetismo. El país experimentó un gran crecimiento industrial.

El Sur, entretanto, mezcló las terribles secuelas del combate contra el norte con sus propios traumas: doce años de dictadura de Rhee Syngman, revueltas populares, golpes de estado, administraciones malhabidas y una enorme inestabilidad social antes de convertirse en la enorme potencia que es hoy. Porque en aquel entonces, para la Corea del Sur de la tecnología, la cultura y el deporte que hoy nos resulta habitual, todavía faltaba mucho.

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