De Amazon Prime a Broadway: Sofía Morandi, la influencer que conquistará el teatro

Sofia Morandi es una de las celebridades centennials que la fama no las cambió en nada. La neuquina, que tiene los pies bien plantados en tierra, sabe cuál el objetivo final de su carrera: Broadway.

La influencer comenzó a hacer ruido en las redes a los 18 años, donde editaba sus propios sketchs en un código juvenil que la convertían en viral. Con más de 2 millones de followers, Sofía logró trasladar su magnetismo a Nickelodeon, donde actúo en "Heidi, bienvenida a casa" y contó con una participación de "Kally's Mash Up". Todo este trabajo rindió frutos: en el 2016, ganó un ganó el Kid’s Choice Awards Argentina.

A partir de entonces, su pasión y ética laboral la llevó a participar del "Bailando por un Sueño", un programa que parecía fuera de su sintonía con su estilo pero para el cual ella tenía una meta: "El Bailando lo elegí para que los productores vean que bailaba y para así después hacer comedia musical y lo vean los productores de teatro. Me funcionó y también me sirvió para agarrar a otro público. El mío era muy teen, pero después me empezó a reconocer la 'Tía Rosa'", comentó.

Morandi lo logró: participó y ganó del certamen y al año siguiente hizo su debut televisivo como conductora de S.T.O en AméricaTV. Hasta que llegó ese llamado: en el 2019, comenzó con "El Mago de Oz" en el Teatro Coliseo, interpretando a la protagonista Dorothy, luego participó de la quina edición de Primeras Damas del Musican en el Teatro Ópera y en el 2020 interpretó a Lauren en el icónico musical Kinky Boots en el Teatro Astral. 

Entre rodajes, Sofía alcanzó Amazon Prime y se convirtió en la protagonista de la nueva comedia de Martín Piroyanski "Porno y Helado":" fue mi primera producción grande que no era un juvenil, tenía como algo actoral que me daba miedo enfrentar", admitió la actriz.

Hacia Broadway y más allá

Morandi sigue pensando en las producciones teatrales de Nueva York como un sueño a cumplir. Y confiesa que esa meta está cada vez más cerca ya que ganó una beca para irse a estudiar a la ciudad que nunca duerme. "La beca la preparé en Uruguay, fue un proceso de un mes donde tenía que mandar videos y monólogos en inglés. Y viste que con el inglés...", admitió. Pero pudo: Sofia Morandi se va a Nueva York para conquistar en nombre del teatro nacional.

Comer para creer se emite todos los domingos en la pantalla de IP, de 12 hs a 13 hs.

Podés ver el programa completo en el sitio web de Canal 9.

 

Sofia Morandi es una de las celebridades centennials que la fama no las cambió en nada. La neuquina, que tiene los pies bien plantados en tierra, sabe cuál el objetivo final de su carrera: Broadway.

La influencer comenzó a hacer ruido en las redes a los 18 años, donde editaba sus propios sketchs en un código juvenil que la convertían en viral. Con más de 2 millones de followers, Sofía logró trasladar su magnetismo a Nickelodeon, donde actúo en "Heidi, bienvenida a casa" y contó con una participación de "Kally's Mash Up". Todo este trabajo rindió frutos: en el 2016, ganó un ganó el Kid’s Choice Awards Argentina.

A partir de entonces, su pasión y ética laboral la llevó a participar del "Bailando por un Sueño", un programa que parecía fuera de su sintonía con su estilo pero para el cual ella tenía una meta: "El Bailando lo elegí para que los productores vean que bailaba y para así después hacer comedia musical y lo vean los productores de teatro. Me funcionó y también me sirvió para agarrar a otro público. El mío era muy teen, pero después me empezó a reconocer la 'Tía Rosa'", comentó.

Morandi lo logró: participó y ganó del certamen y al año siguiente hizo su debut televisivo como conductora de S.T.O en AméricaTV. Hasta que llegó ese llamado: en el 2019, comenzó con "El Mago de Oz" en el Teatro Coliseo, interpretando a la protagonista Dorothy, luego participó de la quina edición de Primeras Damas del Musican en el Teatro Ópera y en el 2020 interpretó a Lauren en el icónico musical Kinky Boots en el Teatro Astral. 

Entre rodajes, Sofía alcanzó Amazon Prime y se convirtió en la protagonista de la nueva comedia de Martín Piroyanski "Porno y Helado":" fue mi primera producción grande que no era un juvenil, tenía como algo actoral que me daba miedo enfrentar", admitió la actriz.

Hacia Broadway y más allá

Morandi sigue pensando en las producciones teatrales de Nueva York como un sueño a cumplir. Y confiesa que esa meta está cada vez más cerca ya que ganó una beca para irse a estudiar a la ciudad que nunca duerme. "La beca la preparé en Uruguay, fue un proceso de un mes donde tenía que mandar videos y monólogos en inglés. Y viste que con el inglés...", admitió. Pero pudo: Sofia Morandi se va a Nueva York para conquistar en nombre del teatro nacional.

Comer para creer se emite todos los domingos en la pantalla de IP, de 12 hs a 13 hs.

Podés ver el programa completo en el sitio web de Canal 9.

 

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9 años de marcar historia con la Ley de Identidad de Género

El 2 de julio de 2012 se expidió un decreto reglamentario que puso en marcha la "Ley de Identidad de Género", un proyecto votado por unanimidad por el Congreso Nacional y marcó historia reconociendo las identidades trans. Pero a pesar del hito nacional e internacional, las personas no heteronormativas existieron en la humanidad desde el principio de los tiempos.

Desde los primeros registros de la historia se habla de cuerpos distintos y personas que "no encajaban" en la normativa de género establecida. Para las tribus de norteamérica, se las conocía como "berdache" (o dos espíritus), en centroamérica como "tida wena" y como mugawe en Kenia. El precedente eurocentrista se fija en los códices griegos donde se recapitula la historia y establecen la existencia de personas que traspasan la comprensión dual de género.

Aunque el mundo tardó siglos en entenderlo, al menos en Argentina fue el primer país en reconocer la potestad de las personas en ser reconocidas con el género de preferencia, desapegado de biologisismos arcáicos. En 2011, el Congreso aprobó la Ley de identidad de Género promulgada por el decreto N° 773/2012 del Poder Ejecutivo Nacional en el 2012.

La ley 26.743 estableció que el Registro Nacional de las Personas debe permitir modificar el nombre, la imagen y el sexo registrado en los documentos de identificación de los individuos, además de garantizar que aquellas personas que decidan realizar una operación quirúrgica que determine de esa manera su identidad deben ser contemplados en las obras sociales que le corresponden.

La primera persona trans en conseguir su DNI fue la actriz Florencia de la V, quien pudo contraer matrimonio con su documento femenino a través del registro civil en el 2011. En el 2007, Luana fue la primera niña trans en ser reconocida por el estado con género femenino, después del pedido su familia quien peleó por la identidad de su hija y sigue militando por el reconocimiento de las infancias trans en distintos espacios del país.

¿Qué otros países sudamericanos tienen una Ley de Identidad de Género?

El informe de Mapeo Legal Trans 2019 mapeó a 96 países de los 143 pertenecientes por la Organización de las Naciones Unidas que reconocen la autodeterminación de las personas y la actualización de sus documentos. En sudamérica son:

  • Argentina
  • Uruguay
  • Brasil (no existe una ley específica, pero sí el reconocimiento del cambio para las personas trans mayores de 21)
  • Bolivia
  • Ecuador
  • Colombia

El 2 de julio de 2012 se expidió un decreto reglamentario que puso en marcha la "Ley de Identidad de Género", un proyecto votado por unanimidad por el Congreso Nacional y marcó historia reconociendo las identidades trans. Pero a pesar del hito nacional e internacional, las personas no heteronormativas existieron en la humanidad desde el principio de los tiempos.

Desde los primeros registros de la historia se habla de cuerpos distintos y personas que "no encajaban" en la normativa de género establecida. Para las tribus de norteamérica, se las conocía como "berdache" (o dos espíritus), en centroamérica como "tida wena" y como mugawe en Kenia. El precedente eurocentrista se fija en los códices griegos donde se recapitula la historia y establecen la existencia de personas que traspasan la comprensión dual de género.

Aunque el mundo tardó siglos en entenderlo, al menos en Argentina fue el primer país en reconocer la potestad de las personas en ser reconocidas con el género de preferencia, desapegado de biologisismos arcáicos. En 2011, el Congreso aprobó la Ley de identidad de Género promulgada por el decreto N° 773/2012 del Poder Ejecutivo Nacional en el 2012.

La ley 26.743 estableció que el Registro Nacional de las Personas debe permitir modificar el nombre, la imagen y el sexo registrado en los documentos de identificación de los individuos, además de garantizar que aquellas personas que decidan realizar una operación quirúrgica que determine de esa manera su identidad deben ser contemplados en las obras sociales que le corresponden.

La primera persona trans en conseguir su DNI fue la actriz Florencia de la V, quien pudo contraer matrimonio con su documento femenino a través del registro civil en el 2011. En el 2007, Luana fue la primera niña trans en ser reconocida por el estado con género femenino, después del pedido su familia quien peleó por la identidad de su hija y sigue militando por el reconocimiento de las infancias trans en distintos espacios del país.

¿Qué otros países sudamericanos tienen una Ley de Identidad de Género?

El informe de Mapeo Legal Trans 2019 mapeó a 96 países de los 143 pertenecientes por la Organización de las Naciones Unidas que reconocen la autodeterminación de las personas y la actualización de sus documentos. En sudamérica son:

  • Argentina
  • Uruguay
  • Brasil (no existe una ley específica, pero sí el reconocimiento del cambio para las personas trans mayores de 21)
  • Bolivia
  • Ecuador
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Día Nacional de la Cerveza: ¿cómo surgió?

En Argentina no está muy claro por qué se celebra el Día Nacional de la Cerveza el 31 de mayo. Pero lo que sí se sabe es que una vez que los argentinos probaron esta bebida, el fanatismo creció de forma exponencial hasta hoy.

Hacia fines del siglo XIX, la cerveza era considerada un lujo extremo en un país de tradición vinícola. El comienzo de las olas migratorias creó una demanda desmedida de esta bebida y muy pronto varios empresarios extranjeros lo notaron. Según el sitio Cerveza Argentina, la primera fábrica nacional se creó en 1738, cuando el inglés Thomas Stuart edificó en lo que hoy es el barrio porteño de Retiro, la fábrica "Zerveza" que también vendía insumos de producción.

Por su parte, el alemán Emil Bieckert construyó la cervecería más antigua en funcionamiento e impuso la producción de manera masiva. En 1888, Otto Bemberg fundó la histórica Quilmes, lugar clave para la fabricación de cerveza por la supuesta calidad del agua y la cercanía con las estaciones de trenes. La empresa, que se expandió de manera colosal gracias al rápido acceso a la materia prima nacional, pronto se posicionó como marca estandarte del país. Gracias a esto, el mercado logró satisfacer la increíble demanda, que había aumentado su consumo más de ocho veces en poco tiempo: la población que consumía 13 millones de litros por año, pasó a un promedio de 109 millones de litros anuales. 

Las brujas, esas mujeres que fabricaban cerveza

La industria de la cerveza, como tantos otros, es un espacio históricamente masculinizado. Por eso, organizaciones como Birreras Argentinas trabajan de manera colectiva para visibilizar la participación de las mujeres en este rubro que data desde tiempos antiguos. 

La fermentación de la cebada creció de la mano de las primeras maestras cerveceras en la época medieval. Estas mujeres transportaban sus productos en calderones y usaban sombreros puntiagudos en el mercado para distinguirse de los demás vendedores. También era muy común la presencia de gatos en sus espacios de trabajo, que funcionaban como guardianes de los granos de cebada. 

Aun así, estas mujeres fueron posteriormente perseguidas por la Inquisición, lo que volcó la industria cervecera al servicio de los monasterios medievales, y ya en el siglo XVI esta bebida se convirtió en oficio de los hombres de religión.

 

En Argentina no está muy claro por qué se celebra el Día Nacional de la Cerveza el 31 de mayo. Pero lo que sí se sabe es que una vez que los argentinos probaron esta bebida, el fanatismo creció de forma exponencial hasta hoy.

Hacia fines del siglo XIX, la cerveza era considerada un lujo extremo en un país de tradición vinícola. El comienzo de las olas migratorias creó una demanda desmedida de esta bebida y muy pronto varios empresarios extranjeros lo notaron. Según el sitio Cerveza Argentina, la primera fábrica nacional se creó en 1738, cuando el inglés Thomas Stuart edificó en lo que hoy es el barrio porteño de Retiro, la fábrica "Zerveza" que también vendía insumos de producción.

Por su parte, el alemán Emil Bieckert construyó la cervecería más antigua en funcionamiento e impuso la producción de manera masiva. En 1888, Otto Bemberg fundó la histórica Quilmes, lugar clave para la fabricación de cerveza por la supuesta calidad del agua y la cercanía con las estaciones de trenes. La empresa, que se expandió de manera colosal gracias al rápido acceso a la materia prima nacional, pronto se posicionó como marca estandarte del país. Gracias a esto, el mercado logró satisfacer la increíble demanda, que había aumentado su consumo más de ocho veces en poco tiempo: la población que consumía 13 millones de litros por año, pasó a un promedio de 109 millones de litros anuales. 

Las brujas, esas mujeres que fabricaban cerveza

La industria de la cerveza, como tantos otros, es un espacio históricamente masculinizado. Por eso, organizaciones como Birreras Argentinas trabajan de manera colectiva para visibilizar la participación de las mujeres en este rubro que data desde tiempos antiguos. 

La fermentación de la cebada creció de la mano de las primeras maestras cerveceras en la época medieval. Estas mujeres transportaban sus productos en calderones y usaban sombreros puntiagudos en el mercado para distinguirse de los demás vendedores. También era muy común la presencia de gatos en sus espacios de trabajo, que funcionaban como guardianes de los granos de cebada. 

Aun así, estas mujeres fueron posteriormente perseguidas por la Inquisición, lo que volcó la industria cervecera al servicio de los monasterios medievales, y ya en el siglo XVI esta bebida se convirtió en oficio de los hombres de religión.

 

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Cultura de la cancelación: ahora cayó "Grease"

Vaselina, el icónico musical de John Travolta y Olivia Newton-John de 1978, está pasando por el ojo de la tormenta del revisionismo de la cultura de cancelación. La película intenta caricaturizar una secundaria estadounidense de 1950 y se suscribe a una serie de estereotipos que se han quedado en el tiempo.

HBO Max está, actualmente, trabajando en una serie spin off del clásico, llamado "Grease: Rise of the Pink Ladies"; incluirá a la mayoría de los personajes originales. Esto ha despertado la retransmisión del film, que no fue recibido tan bien por las audiencias más jóvenes.

El musical fue acusado de ser homofóbico, racista y promover la cultura de violación, ya que muchas de sus escenas y frases reconstruyen un "humor" que ya no se entiende como aceptable. Esto despertó una pregunta que comenzó a viralizarse desde el año pasado a partir de un tuit de Elon Musk que pedía por "cancelar la cancelación".

¿Qué hacemos con la cultura de cancelación?

La movida de la cancelación es ampliamente cuestionada por analistas, especialistas hasta personajes que se proclaman víctimas de este sistema. La carta abierta "Una carta sobre justicia y el debate abierto", que reunió a voces como la del ex presidente estadounidense Barack Obama, al lingüista Noam Chomsky y a la periodista activista Gloria Steinem, entre otros, sostiene que "cancelar" a alguien es más bien una amenaza al libre discurso.

"Rechazamos cualquier elección falsa entre justicia y libertad, porque una no puede existir sin la otra. Como escritores necesitamos una cultura que nos deje lugar a la experimentación, los riesgos e incluso los errores. Necesitamos preservar la posibilidad de un desacuerdo de buena fe sin sufrir amplias consecuencias profesionales", dice la carta publicada en Harper's Magazine.

¿Está mal cancelar "Vaselina"?

"Creo que es medio tonto. Digo, la película fue hecha en los '70 y es acerca de los '50" declaró Olivia Newton-John, protagonista de la película. La actriz, activista de la colectividad LGTBQ+, opina que la obra debería ser tomada como una fotografía de lo que se pensaba en el momento y no analizarla más de lo debido.

Los usuarios de las redes sociales opinan que "Vaselina" quizá podría incluir una advertencia, así como los clásicos animados de Disney han incluido varios avisos para aquellas películas que explotan estereotipos discriminatorios pero que en su época de producción estaban normalizados.

Vaselina, el icónico musical de John Travolta y Olivia Newton-John de 1978, está pasando por el ojo de la tormenta del revisionismo de la cultura de cancelación. La película intenta caricaturizar una secundaria estadounidense de 1950 y se suscribe a una serie de estereotipos que se han quedado en el tiempo.

HBO Max está, actualmente, trabajando en una serie spin off del clásico, llamado "Grease: Rise of the Pink Ladies"; incluirá a la mayoría de los personajes originales. Esto ha despertado la retransmisión del film, que no fue recibido tan bien por las audiencias más jóvenes.

El musical fue acusado de ser homofóbico, racista y promover la cultura de violación, ya que muchas de sus escenas y frases reconstruyen un "humor" que ya no se entiende como aceptable. Esto despertó una pregunta que comenzó a viralizarse desde el año pasado a partir de un tuit de Elon Musk que pedía por "cancelar la cancelación".

¿Qué hacemos con la cultura de cancelación?

La movida de la cancelación es ampliamente cuestionada por analistas, especialistas hasta personajes que se proclaman víctimas de este sistema. La carta abierta "Una carta sobre justicia y el debate abierto", que reunió a voces como la del ex presidente estadounidense Barack Obama, al lingüista Noam Chomsky y a la periodista activista Gloria Steinem, entre otros, sostiene que "cancelar" a alguien es más bien una amenaza al libre discurso.

"Rechazamos cualquier elección falsa entre justicia y libertad, porque una no puede existir sin la otra. Como escritores necesitamos una cultura que nos deje lugar a la experimentación, los riesgos e incluso los errores. Necesitamos preservar la posibilidad de un desacuerdo de buena fe sin sufrir amplias consecuencias profesionales", dice la carta publicada en Harper's Magazine.

¿Está mal cancelar "Vaselina"?

"Creo que es medio tonto. Digo, la película fue hecha en los '70 y es acerca de los '50" declaró Olivia Newton-John, protagonista de la película. La actriz, activista de la colectividad LGTBQ+, opina que la obra debería ser tomada como una fotografía de lo que se pensaba en el momento y no analizarla más de lo debido.

Los usuarios de las redes sociales opinan que "Vaselina" quizá podría incluir una advertencia, así como los clásicos animados de Disney han incluido varios avisos para aquellas películas que explotan estereotipos discriminatorios pero que en su época de producción estaban normalizados.

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Homenaje virtual a las víctimas de femicidios

Macarena Haspert, desarrolladora miembro de DVBahía y Women in Games Argentina, construyó una experiencia digital para conmemorar a las víctimas de femicidios. Dentro del juego, las personas pueden dejar flores cerca de las tumbas y otros jugadores pueden participar del intercambio. La idea es crear un homenaje colectivo.

"Buscando estadísticas me encontré con un informe de Mumalá en el que se reportaba que en enero de 2021 hubo 26 casos de femicidios: eso significa que en promedio ocurre un femicidio cada 27 horas en nuestro país", dice Macarena. "Lo que espero es que las personas que interactúen con la experiencia se lleven la idea de que los medios digitales y las nuevas tecnologías no necesariamente son una falta de respeto a temas serios: también pueden tratarse desde esa perspectiva".

 

Macarena Haspert, desarrolladora miembro de DVBahía y Women in Games Argentina, construyó una experiencia digital para conmemorar a las víctimas de femicidios. Dentro del juego, las personas pueden dejar flores cerca de las tumbas y otros jugadores pueden participar del intercambio. La idea es crear un homenaje colectivo.

"Buscando estadísticas me encontré con un informe de Mumalá en el que se reportaba que en enero de 2021 hubo 26 casos de femicidios: eso significa que en promedio ocurre un femicidio cada 27 horas en nuestro país", dice Macarena. "Lo que espero es que las personas que interactúen con la experiencia se lleven la idea de que los medios digitales y las nuevas tecnologías no necesariamente son una falta de respeto a temas serios: también pueden tratarse desde esa perspectiva".

 

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Una impresora 3D que fabrica casas

Los investigadores del Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados (GEMA) de la Universidad de La Plata comenzaron el desarrollo de una impresora 3D para producir casas rápidas y de bajo costo

Pablo Rigegni, docente de la Facultad de Ingeniería de la UNLP del Departamento de Aeronautica y Director de la unidad de investigación y desarrollo GEMA le explicó el proceso a IP Noticias:

¿Cuánto tardaría una casa en fabricarse?

Hoy se están imprimiendo casas de aproximadamente 60 u 80 metros cuadrados hasta en 24 horas o menos. Sin embargo, esto depende de todo un trabajo previo y posterior que hay que hacer del tipo de impresión.

¿Cuándo podriamos acceder a esta tecnología?

Se está pensando en un convenio de dos, tres, cuatro años pero hay muchas cuestiones técnicas que ya están avanzadas. Yo estimo que en dos años puede haber un prototipo ya imprimiendo. Esto hay que tener en cuenta que es una tecnología nueva, estamos conociendo esta tecnología a nivel mundial.

 

 

Los investigadores del Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados (GEMA) de la Universidad de La Plata comenzaron el desarrollo de una impresora 3D para producir casas rápidas y de bajo costo

Pablo Rigegni, docente de la Facultad de Ingeniería de la UNLP del Departamento de Aeronautica y Director de la unidad de investigación y desarrollo GEMA le explicó el proceso a IP Noticias:

¿Cuánto tardaría una casa en fabricarse?

Hoy se están imprimiendo casas de aproximadamente 60 u 80 metros cuadrados hasta en 24 horas o menos. Sin embargo, esto depende de todo un trabajo previo y posterior que hay que hacer del tipo de impresión.

¿Cuándo podriamos acceder a esta tecnología?

Se está pensando en un convenio de dos, tres, cuatro años pero hay muchas cuestiones técnicas que ya están avanzadas. Yo estimo que en dos años puede haber un prototipo ya imprimiendo. Esto hay que tener en cuenta que es una tecnología nueva, estamos conociendo esta tecnología a nivel mundial.

 

 

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Benito Quinquela Martín: filantropía con pincel en mano

Un día como hoy, hace 44 años, falleció uno de los íconos más prominentes de la cultura porteña: Benito Quinquela Martín. Sus barcos descomunales y los colores estridentes que marcan el paso del día bajo los turnos interminables de los trabajadores portuarios son un símbolo en el arte popular, y funcionan como marca registrada en sus cuadros. Pero, ¿por qué Quinquela estaba obsesionado con el universo del puerto?

Silvina Gregórovich, sobrina nieta de Quinquela y cabeza de la Fundación Quinquela Martín, trabaja por desdoblar la figura del artista. "Era un tipo de un corazón inmenso que nunca jamás, ni en ningún momento de su vida hasta su muerte, se olvidó de dónde venía", comenta la curadora.

Benito se crio en un orfanato hasta los siete años, cuando fue adoptado por una familia de muy bajos recursos. Mientras crecía, buscaba un escape de la realidad mientras trabajaba en el puerto para poder comprar sus primeros pinceles.

¿Cuál es la verdad de Quinquela?

El imaginario colectivo lo recuerda como aquel pintor que se codeó con estrellas cuando fundó la peña del Café Tortoni, que viajó a través de Europa y hasta tuvo reuniones donde Mussolini rogó por comprarle cuadros. Pero existe una realidad poco difundida: su realidad humana.

"Me consta que la gente lo paraba en la calle y le decía 'Necesito tal cosa' o 'Miré, mi mamá está enferma y necesito que la operen pero no tengo dinero'. La gente lo paraba en la calle y le hablaba. Él inmediatamente aceptaba, buscaba de hasta donde no tenía para dar algo o para pintar algo en beneficio de otra persona", cuenta Silvina.

"Por eso hay un tema con los nombres de los cuadros de Benito: tiene un montón de cuadros con el mismo nombre porque pintaba una infinidad para regalar y donar".

Un día como hoy, hace 44 años, falleció uno de los íconos más prominentes de la cultura porteña: Benito Quinquela Martín. Sus barcos descomunales y los colores estridentes que marcan el paso del día bajo los turnos interminables de los trabajadores portuarios son un símbolo en el arte popular, y funcionan como marca registrada en sus cuadros. Pero, ¿por qué Quinquela estaba obsesionado con el universo del puerto?

Silvina Gregórovich, sobrina nieta de Quinquela y cabeza de la Fundación Quinquela Martín, trabaja por desdoblar la figura del artista. "Era un tipo de un corazón inmenso que nunca jamás, ni en ningún momento de su vida hasta su muerte, se olvidó de dónde venía", comenta la curadora.

Benito se crio en un orfanato hasta los siete años, cuando fue adoptado por una familia de muy bajos recursos. Mientras crecía, buscaba un escape de la realidad mientras trabajaba en el puerto para poder comprar sus primeros pinceles.

¿Cuál es la verdad de Quinquela?

El imaginario colectivo lo recuerda como aquel pintor que se codeó con estrellas cuando fundó la peña del Café Tortoni, que viajó a través de Europa y hasta tuvo reuniones donde Mussolini rogó por comprarle cuadros. Pero existe una realidad poco difundida: su realidad humana.

"Me consta que la gente lo paraba en la calle y le decía 'Necesito tal cosa' o 'Miré, mi mamá está enferma y necesito que la operen pero no tengo dinero'. La gente lo paraba en la calle y le hablaba. Él inmediatamente aceptaba, buscaba de hasta donde no tenía para dar algo o para pintar algo en beneficio de otra persona", cuenta Silvina.

"Por eso hay un tema con los nombres de los cuadros de Benito: tiene un montón de cuadros con el mismo nombre porque pintaba una infinidad para regalar y donar".

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