Marilyn Monroe, mito eterno del cine

El 5 de agosto de 1962 murió una de las actrices más famosas de todos los tiempos, en extrañas circunstancias nunca aclaradas.

El 5 de agosto de 1962, el mundo lloró la muerte de Marilyn Monroe sin saber que con el paso del tiempo se convertiría en uno de los mayores mitos de Hollywood del siglo XX. Si ya en aquellos primeros años 60 su fama era mayúscula, esta trágica y misteriosa muerte acontecida aquella noche de verano multiplicó exponencialmente su leyenda. A los 36 años, Marilyn murió en circunstancias poco claras. Su médico psiquiatra, Jack Clemmons, aseguró que el deceso se había dado por una sobredosis de barbitúricos, pero nunca se pudo comprobar. 

¿Qué incógnitas rodean a esa fatídica noche? Las teorías de la conspiración se acumulan. Si fue asesinada, ¿por quién? ¿Los Kennedy, la mafia, el FBI? Cuando la policía llegó de madrugada a casa de la intérprete, los testimonios de los testigos –los médicos y el ama de llaves– no cuadraban. La escena de la muerte parecía alterada, las sábanas estaban cambiadas y limpias y el cuerpo había sido movido. Además, no había ningún vaso ni agua para tragar las pastillas. Las discrepancias sobre la hora exacta también fueron notables.

¿Un suicidio? Cuando salieron a la luz las entrevistas grabadas con su psiquiatra poco antes de su muerte, se la veía optimista y con ganas de volver pronto a hacer películas. Esas cintas, por desgracia, desaparecieron misteriosamente. Otra teoría apunta a que Marilyn falleció bastantes horas antes de que se diera aviso a las autoridades y que su habitación había sido manipulada y organizada convenientemente antes de la llamada telefónica para evitar responsabilidades penales a sus médicos, que podrían haberle recetado un enema anestésico que habría resultado fatal.

Tras la tesis del posible asesinato estarían las supuestas visitas que habría recibido la actriz esa última noche. ¿La visitó Robert Kennedy? Su ama de llaves aseguraba que sí. ¿Un jefe mafioso? ¿El Rat Pack de Frank Sinatra? Hay suposiciones para todos los gustos, pero difícilmente demostrables.

Más allá de la especulación, el hecho comprobable es que tres días después de su enigmático fallecimiento Joe DiMaggio, su segundo esposo y legendario jugador de béisbol, celebró el funeral en privado. Sus restos reposan en el cementerio Westwood Village Memorial Park de Los Ángeles.

La vida de película de Marilyn

Actriz, cantante y modelo, reconocida como una de las artistas más populares del Siglo XX, Marilyn arrancó como extra en 1946 y sus primeros años los pasó con papeles menores hasta conseguir su primer protagónico, en 1953, para Niágara el drama dirigido por Henry Hathaway. Allí comenzó la explosión mediática, sobre todo luego de su icónica primera tapa de la revista Playboy y del estreno de Diamonds Are a Girl's Best Friend, uno de sus filmes más recordados. 

De esta etapa fue celebrada por trabajos como Los caballeros las prefieren rubias (1953), La comezón del séptimo año (1955) y Bus Stop (1956). Su talento cultivado en base al incansable estudio actoral que llevaba adelante todos los días, le valió un gran reconocimiento cuando, en 1959, ganó el Globo de Oro a Mejor actriz de comedia, con su papel en la película Some like it hot. Se casó con el famoso beisbolista Joe Di Maggio, de quien se divorció a los pocos meses debido a los celos del deportista. Al poco tiempo conoció al dramaturgo Arthur Miller, con quien se casó convirtiéndose al judaísmo, encarando una relación de profunda amistad y conocimiento cultural-literario. 

En esta etapa comenzó su adicción a los fármacos y el alcohol, que le provocaron estados de alteración constante. Se divorció de Miller en 1961, y ese mismo año ingresó a un neuropsiquiátrico del que pudo salir gracias a la intermediación de Joe Di Maggio. En ese estado de fragilidad emocional, protagonizó uno de los momentos más recordados de su carrera, cuando cantó el Feliz cumpleaños al presidente John F. Kennedy, en Nueva York.

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René Favaloro, ejemplo de ética y entrega profesional

René Gerónimo Favaloro fue reconocido a nivel mundial como uno de los médicos cardiocirujanos más importantes del siglo XX. Y como creador de la técnica de bypass coronario, le corresponde el crédito de salvar millones de vidas por año alrededor del mundo. De familia humilde y trabajadora, Favaloro se graduó en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de La Plata. Allí comenzó sus prácticas en el Hospital Policlínico y fue reconocido inmediatamente por su vocación de servicio: se quedaba horas para ayudar a pacientes y colegas, con gran humanidad. A fuerza de trabajo, prácticas y observaciones constantes, desde muy joven dominó las técnicas que luego aplicaría en su especialidad.

Sus años en Jacinto Aráuz, un pueblo de 3500 habitantes en la provincia de La Pampa, potenciaron su compromiso social. Allí vivió las complicaciones de la vida rural, en una región olvidada y hostil. Lo que iba a ser una estadía de algunos meses, se convirtió en una residencia de 12 años. El médico disminuyó casi a cero la mortalidad infantil en la región, así como la desnutrición e infecciones en partos. Favaloro entendía que la acción médica era indivisible de la actividad social y en esta etapa confirmó sus convicciones solidarias. 

En los años 70 pudo concretar finalmente su sueño de crear una fundación que lleva su nombre hasta el presente, y que es sinónimo de excelencia médica. De carácter taciturno y con fuertes convicciones morales, entró en una profunda depresión cuando llegó la crisis del gobierno de Fernando De la Rúa, a quien pidió ayuda económica. No fue escuchado. Enemistado con la burocracia, la corrupción de turno y los gobiernos que le daban la espalda, Favaloro decidió quitarse la vida de un disparo al corazón, el 29 de julio del 2000. 

La creación del bypass

Durante una capacitación en la Cleveland Clinic de Estados Unidos, a partir de 1962, profundizó sus conocimientos de enfermedades cardíacas. Y luego de cada jornada regular de trabajo, pasaba horas estudiando arterias y sus relaciones con el corazón. Luego de cinco años de estudios, en 1967, postuló la idea de realizar una cirugía de revascularización miocárdica o bypass con la utilización de la vena safena. Esta innovación, única e inédita en la medicina mundial hasta ese momento, cambió para siempre la forma de tratar las enfermedades del corazón. 

 

 

 

 

René Gerónimo Favaloro fue reconocido a nivel mundial como uno de los médicos cardiocirujanos más importantes del siglo XX. Y como creador de la técnica de bypass coronario, le corresponde el crédito de salvar millones de vidas por año alrededor del mundo. De familia humilde y trabajadora, Favaloro se graduó en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de La Plata. Allí comenzó sus prácticas en el Hospital Policlínico y fue reconocido inmediatamente por su vocación de servicio: se quedaba horas para ayudar a pacientes y colegas, con gran humanidad. A fuerza de trabajo, prácticas y observaciones constantes, desde muy joven dominó las técnicas que luego aplicaría en su especialidad.

Sus años en Jacinto Aráuz, un pueblo de 3500 habitantes en la provincia de La Pampa, potenciaron su compromiso social. Allí vivió las complicaciones de la vida rural, en una región olvidada y hostil. Lo que iba a ser una estadía de algunos meses, se convirtió en una residencia de 12 años. El médico disminuyó casi a cero la mortalidad infantil en la región, así como la desnutrición e infecciones en partos. Favaloro entendía que la acción médica era indivisible de la actividad social y en esta etapa confirmó sus convicciones solidarias. 

En los años 70 pudo concretar finalmente su sueño de crear una fundación que lleva su nombre hasta el presente, y que es sinónimo de excelencia médica. De carácter taciturno y con fuertes convicciones morales, entró en una profunda depresión cuando llegó la crisis del gobierno de Fernando De la Rúa, a quien pidió ayuda económica. No fue escuchado. Enemistado con la burocracia, la corrupción de turno y los gobiernos que le daban la espalda, Favaloro decidió quitarse la vida de un disparo al corazón, el 29 de julio del 2000. 

La creación del bypass

Durante una capacitación en la Cleveland Clinic de Estados Unidos, a partir de 1962, profundizó sus conocimientos de enfermedades cardíacas. Y luego de cada jornada regular de trabajo, pasaba horas estudiando arterias y sus relaciones con el corazón. Luego de cinco años de estudios, en 1967, postuló la idea de realizar una cirugía de revascularización miocárdica o bypass con la utilización de la vena safena. Esta innovación, única e inédita en la medicina mundial hasta ese momento, cambió para siempre la forma de tratar las enfermedades del corazón. 

 

 

 

 

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Mick Jagger: el padre de los Rolling Stones sigue vigente

Michael Philip Jagger supo inventarse como uno de los íconos culturales más grandes del Siglo XX. El compositor, músico y rockstar, cantante y principal figura de los Rolling Stones -la banda de rock más grande del mundo- nació un 26 de julio de 1943 en Kent, Reino Unido, pero su verdadero hogar sería la pasión absoluta por el rock and roll. Su inconfundible tono de voz barítono comenzó a entonar canciones en la década del ´60, mientras estudiaba en la London School of Economics de Londres. En ese momento, Jagger se reencontró con un amigo de la infancia, Keith Richards, y empezaron a hacer canciones.

Fue el inicio de una relación que los uniría hasta hoy como una de las duplas compositivas más importantes de la cultura musical contemporánea. Sus 78 años lo encuentran en plena actividad creativa, con más de cinco décadas de carrera y reconocimientos de todo tipo. Con los Stones, supo reinventarse y estar siempre a la vanguardia del rock, creando uno de las bandas más importantes del planeta. "Si pierdes tus sueños, es muy probable que pierdas tu mente", es una de sus frases más recordadas, que lo reflejan en su espíritu inquebrantable. 

Reconocimientos y canciones

Mick Jagger innovó como nadie en los géneros del rock, blues, hard rock y variantes del rhythm and blues. Es considerado un pionero de la música moderna, con temas que traspasaron culturas como Angie, Satisfaction, Paint It Black y Start Me Up. El talento de sus bailes frenéticos en el escenario, con aleteos e inflamaciones de pecho que recuerdan a un gallo de riña, fue otra de sus características copiada por miles de rolingas en el plano local. Su vestimenta de pantalones ajustados, camperas coloridas y flequillo mantenido hasta el día de hoy, marcó tendencia por generaciones. Su carrera solista y grupal fue multi premiada, con el ingreso al Salón de la Fama del Rock and Roll, tres Grammys y un Golden Globe. En 2003 fue nombrado Caballero de la Orden del Imperio Británico por sus contribuciones a la música contemporánea. ​

Gente que nos hace bien es una sección presentada por Maximiliano Legnani en Somos PM, que se emite por la pantalla de IP de lunes a viernes de 14 a 17, junto a Pía Slapka y Ana Sicilia.

Michael Philip Jagger supo inventarse como uno de los íconos culturales más grandes del Siglo XX. El compositor, músico y rockstar, cantante y principal figura de los Rolling Stones -la banda de rock más grande del mundo- nació un 26 de julio de 1943 en Kent, Reino Unido, pero su verdadero hogar sería la pasión absoluta por el rock and roll. Su inconfundible tono de voz barítono comenzó a entonar canciones en la década del ´60, mientras estudiaba en la London School of Economics de Londres. En ese momento, Jagger se reencontró con un amigo de la infancia, Keith Richards, y empezaron a hacer canciones.

Fue el inicio de una relación que los uniría hasta hoy como una de las duplas compositivas más importantes de la cultura musical contemporánea. Sus 78 años lo encuentran en plena actividad creativa, con más de cinco décadas de carrera y reconocimientos de todo tipo. Con los Stones, supo reinventarse y estar siempre a la vanguardia del rock, creando uno de las bandas más importantes del planeta. "Si pierdes tus sueños, es muy probable que pierdas tu mente", es una de sus frases más recordadas, que lo reflejan en su espíritu inquebrantable. 

Reconocimientos y canciones

Mick Jagger innovó como nadie en los géneros del rock, blues, hard rock y variantes del rhythm and blues. Es considerado un pionero de la música moderna, con temas que traspasaron culturas como Angie, Satisfaction, Paint It Black y Start Me Up. El talento de sus bailes frenéticos en el escenario, con aleteos e inflamaciones de pecho que recuerdan a un gallo de riña, fue otra de sus características copiada por miles de rolingas en el plano local. Su vestimenta de pantalones ajustados, camperas coloridas y flequillo mantenido hasta el día de hoy, marcó tendencia por generaciones. Su carrera solista y grupal fue multi premiada, con el ingreso al Salón de la Fama del Rock and Roll, tres Grammys y un Golden Globe. En 2003 fue nombrado Caballero de la Orden del Imperio Británico por sus contribuciones a la música contemporánea. ​

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Roberto Arlt, el cronista de la calle

Roberto Arlt es considerado con justicia uno de los escritores argentinos más importantes e influyentes del siglo XX. Fue un apasionado autodidacta que se inventó a sí mismo y así plasmó una obra literaria respaldada por su vida. “Yo no soy un escritor que inventa”, solía decir, “yo soy un inventor que escribe”. Sus famosas Aguafuertes, retratos de un tiempo y un lugar (Buenos Aires, años 30) publicados en el diario El Mundo son un buen ejemplo de la vitalidad de su obra: urgentes, brutales y dotadas de un tipo de construcción sintáctica que desafiaba cualquier regla académica. También escribió cuatro novelas esenciales –El juguete rabioso (1926), Los siete locos (1929), Los lanzallamas (1931) y El amor brujo (1932)- y una buena cantidad de cuentos de una intensidad existencialista única.  

Las Aguafuertes porteñas de Arlt

En 1928 Roberto Arlt publicó su primera nota de este estilo en el periódico El Mundo. Inició así una sección que apareció a diario y prácticamente sin interrupciones hasta su muerte el 26 de julio de 1942. Allí retomó pero sobre todo, potenció las características de un género periodístico de amplia y sólida trayectoria: el costumbrismo. Sus rasgos discursivos propios incluyen: títulos expresivos que resumen el contenido del artículo, un singular modo de iniciar y cerrar cada texto; personajes genéricos presentados mediante una perspectiva que exagera características (a modo de "caricatura" escrita), relato de sucesos reales y lugares concretos, y la inclusión de diálogos en el habla de la calle que potencian su sentido.  

 

Roberto Arlt es considerado con justicia uno de los escritores argentinos más importantes e influyentes del siglo XX. Fue un apasionado autodidacta que se inventó a sí mismo y así plasmó una obra literaria respaldada por su vida. “Yo no soy un escritor que inventa”, solía decir, “yo soy un inventor que escribe”. Sus famosas Aguafuertes, retratos de un tiempo y un lugar (Buenos Aires, años 30) publicados en el diario El Mundo son un buen ejemplo de la vitalidad de su obra: urgentes, brutales y dotadas de un tipo de construcción sintáctica que desafiaba cualquier regla académica. También escribió cuatro novelas esenciales –El juguete rabioso (1926), Los siete locos (1929), Los lanzallamas (1931) y El amor brujo (1932)- y una buena cantidad de cuentos de una intensidad existencialista única.  

Las Aguafuertes porteñas de Arlt

En 1928 Roberto Arlt publicó su primera nota de este estilo en el periódico El Mundo. Inició así una sección que apareció a diario y prácticamente sin interrupciones hasta su muerte el 26 de julio de 1942. Allí retomó pero sobre todo, potenció las características de un género periodístico de amplia y sólida trayectoria: el costumbrismo. Sus rasgos discursivos propios incluyen: títulos expresivos que resumen el contenido del artículo, un singular modo de iniciar y cerrar cada texto; personajes genéricos presentados mediante una perspectiva que exagera características (a modo de "caricatura" escrita), relato de sucesos reales y lugares concretos, y la inclusión de diálogos en el habla de la calle que potencian su sentido.  

 

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Jorge Luz: a 9 años de la muerte de un genio del humor

Un día como hoy, hace nueve años, moría Oscar Jorge Da Lus Borbón, más conocido como Jorge Luz, destacado actor, multifacético y de gran sentido del humor. El 15 de julio de 2012, a los 90 años, una complicación pulmonar, sumada a su avanzada edad, hizo que su sonrisa se apagara en el Sanatorio La Providencia, en el barrio de Balvanera.

Su larga trayectoria comenzó de muy chico, realizando pequeños papeles para radioteatros de Radio Argentina. Nacido en Alejandro Korn en 1922, supo tener un espíritu alegre que impactó de inmediato en el público, con aplausos y amplio reconocimiento. Junto a su hermana Aída Luz, compartieron la pasión por las tablas y una amistad que los unió toda la vida.

Su llegada al estrellato local ocurrió en la década del '40, cuando formó parte de Los Cinco Grandes del Buen Humor, el primer grupo cómico del país junto a otros cuatro excepcionales humoristas: Juan Carlos Cambón, Rafael Carret, Guillermo Rico y Zelmar Gueñol. Compartió los años dorados del la escena artística junto a pioneros como Luis Sandrini, Tita Merello y Niní Marshall, de quien fue amigo personal. 

"La Porota", el personaje más recordado de Jorge Luz

El gran talento de Luz como humorista innato lo llevó a estar presente en cine, teatro y televisión por más de cinco décadas. Entre sus actuaciones más destacadas se recuerdan las que realizó junto a Jorge Porcel, en el sketch de "La Tota y La Porota". Caracterizado como "La Porota", una mujer adulta de barrio que llevaba y traía chismes, Luz cobró gran reconocimiento mediático en nuevas generaciones de las décadas de los '80 y '90. En 1991 le fue otorgado el Konex Diploma al Mérito como Actor de Comedia. "En el cine me hicieron reír mucho los hermanos Marx; me gustaban los tres porque eran artistas graciosos, con chistes inteligentísimos", declaró al ser entrevistado por Felipe Pigna sobre su preferencia en el humor. Dos años antes de morir, en 2010, fue reconocido por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como Ciudadano Ilustre.

Gente que nos hace bien es una sección presentada por Maximiliano Legnani en Somos PM, que se emite por la pantalla de IP de lunes a viernes de 14 a 17, junto a Pía Slapka y Ana Sicilia.

 

Un día como hoy, hace nueve años, moría Oscar Jorge Da Lus Borbón, más conocido como Jorge Luz, destacado actor, multifacético y de gran sentido del humor. El 15 de julio de 2012, a los 90 años, una complicación pulmonar, sumada a su avanzada edad, hizo que su sonrisa se apagara en el Sanatorio La Providencia, en el barrio de Balvanera.

Su larga trayectoria comenzó de muy chico, realizando pequeños papeles para radioteatros de Radio Argentina. Nacido en Alejandro Korn en 1922, supo tener un espíritu alegre que impactó de inmediato en el público, con aplausos y amplio reconocimiento. Junto a su hermana Aída Luz, compartieron la pasión por las tablas y una amistad que los unió toda la vida.

Su llegada al estrellato local ocurrió en la década del '40, cuando formó parte de Los Cinco Grandes del Buen Humor, el primer grupo cómico del país junto a otros cuatro excepcionales humoristas: Juan Carlos Cambón, Rafael Carret, Guillermo Rico y Zelmar Gueñol. Compartió los años dorados del la escena artística junto a pioneros como Luis Sandrini, Tita Merello y Niní Marshall, de quien fue amigo personal. 

"La Porota", el personaje más recordado de Jorge Luz

El gran talento de Luz como humorista innato lo llevó a estar presente en cine, teatro y televisión por más de cinco décadas. Entre sus actuaciones más destacadas se recuerdan las que realizó junto a Jorge Porcel, en el sketch de "La Tota y La Porota". Caracterizado como "La Porota", una mujer adulta de barrio que llevaba y traía chismes, Luz cobró gran reconocimiento mediático en nuevas generaciones de las décadas de los '80 y '90. En 1991 le fue otorgado el Konex Diploma al Mérito como Actor de Comedia. "En el cine me hicieron reír mucho los hermanos Marx; me gustaban los tres porque eran artistas graciosos, con chistes inteligentísimos", declaró al ser entrevistado por Felipe Pigna sobre su preferencia en el humor. Dos años antes de morir, en 2010, fue reconocido por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como Ciudadano Ilustre.

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Mercedes Sosa, "La Voz de América Latina"

Un día como hoy, hace 86 años, nació Haydée Mercedes Sosa, "La Negra". La coincidencia de su natalicio, el 9 de julio de 1935, con el Día de la Independencia argentina, pareció un sortilegio del azar para quien honró a Latinoamérica con su voz. Referente indiscutida del Nuevo Cancionero latinoamericano, sus interpretaciones bañadas de  potencia y esperanza, dejaron una profunda marca en la historia del folklore. Cantora de amplia cultura y compromiso social, empezó su carrera artística a los 15 años, en San Miguel de Tucumán, la ciudad en la que había nacido. Sus primeras interpretaciones intercalaron boleros con el cancionero de Antonio Tormo y Margarita Palacios. "Vos vivís el momento más glorioso de tu vida cuando cantás; para un artista no hay instante más elevado, más sublime", es una de las frases que reflejaron su profunda pasión a la hora de subir a un escenario.

Su crecimiento artístico que empezó en 1953, con el lanzamiento de su primer álbum "La voz de la zafra"se intensificó hasta explotar con la llegada del boom de la música folklórica en los ´60. "Todo lo que canto es verdad, todo lo que vivo es verdad", expresó en otra de sus declaraciones a la prensa, cuando ya era conocida en todo el continente por canciones como "La maza", "Duerme negrito" y "Sólo le pido a Dios". Iniciadora del "Movimiento Nuevo Cancionero", un grupo de artistas que cantaban sobre las desigualdades sociales y la lucha de clases, se mudó a Buenos Aires en 1965, el mismo año en que deslumbraría al mundo con su actuación en el Festival de Cosquín. Las referencias musicales de La Negra, fueron ampliándose a medida que se hacía conocida en Latinoamérica, con autores como Jorge Cafrune, Ariel Ramírez, Atahualpa Yupanqui y Violeta Parra. 

Dictadura y exilio

Debido a su fuerte posicionamiento a favor de los más necesitados, Mercedes Sosa fue perseguida por la dictadura cívico-militar de 1976. De familia peronista, "La Negra", que en su juventud se había afiliado al Partido Comunista, terminó abrazando la causa de Juan Domingo Perón. Luego del Golpe del 24 de marzo de 1976, la cúpula de la dictadura la ubicó en una lista negra de artistas, hasta que fue detenida en el escenario de uno de sus recitales, en 1978. “No se puede cantar con miedo. No tuve miedo ni cuando me amenazó la Triple A. Si la mala va a venir no importa, pero no se puede tener miedo al cantar", recordó años más tarde, cuando tuvo que partir obligada al exilio, en 1979. Esos años los pasó en París y Madrid, mientras en Argentina estaba prohibido pasar su música en las radios. Allí tuvo contacto con otros artistas exiliados, como Horacio Guaraní, Jairo y Atahualpa Yupanqui. Porque me duele si me quedo / pero me muero si me voy , fueron las estrofas de Serenata para la tierra de uno, una de las canciones de María Elena Walsh que grabó reflejando el dolor de estar lejos de su patria. 

Vuelta y reconocimiento 

Sosa, que ya era conocida como "La Voz de América", volvió al país en 1982. Por estos años, su reconocimiento se expandió de manera fenomenal, incluyendo otros rubros de la canción como la bossa nova, el tango y el rock. Artista de la talla de Chico Buarque, Milton Nascimiento, Gustavo Santaollalla y Charly García, le abrieron un panorama inédito a la cultura musical. Admirada por todo el arco de autores y compositores del rock nacional, "La Negra" comenzó un romance interminable con este género, que le valió grandes colaboraciones y reconocimientos. “Soñábamos, pero nunca imaginé que la vida me iba a llevar tan lejos. Nunca llegué a soñar todo lo que me iba a pasar en la vida”, declaró en una de sus últimas entrevistas, cuando le consultaron por el camino recorrido. Su último disco, titulado "Cantora" (2009), es una síntesis de todas esas voces que fue sumando a lo largo de su historia, con colaboraciones de Charly García, Fito Páez, Joan Manuel Serrat, Caetano Veloso y Shakira. "La cultura es lo único que puede salvar a un pueblo; lo único, porque permite ver la miseria y combatirla. Permite distinguir lo que hay que cambiar y lo que se debe dejar, como la bondad de la gente", es una de sus frases inmortales que revelan ese espíritu comprometido al cantar. 

Gente que nos hace bien es una sección presentada por Maximiliano Legnani en Somos PM, que se emite por la pantalla de IP de lunes a viernes de 14 a 17, junto a Pía Slapka y Ana Sicilia.

Un día como hoy, hace 86 años, nació Haydée Mercedes Sosa, "La Negra". La coincidencia de su natalicio, el 9 de julio de 1935, con el Día de la Independencia argentina, pareció un sortilegio del azar para quien honró a Latinoamérica con su voz. Referente indiscutida del Nuevo Cancionero latinoamericano, sus interpretaciones bañadas de  potencia y esperanza, dejaron una profunda marca en la historia del folklore. Cantora de amplia cultura y compromiso social, empezó su carrera artística a los 15 años, en San Miguel de Tucumán, la ciudad en la que había nacido. Sus primeras interpretaciones intercalaron boleros con el cancionero de Antonio Tormo y Margarita Palacios. "Vos vivís el momento más glorioso de tu vida cuando cantás; para un artista no hay instante más elevado, más sublime", es una de las frases que reflejaron su profunda pasión a la hora de subir a un escenario.

Su crecimiento artístico que empezó en 1953, con el lanzamiento de su primer álbum "La voz de la zafra"se intensificó hasta explotar con la llegada del boom de la música folklórica en los ´60. "Todo lo que canto es verdad, todo lo que vivo es verdad", expresó en otra de sus declaraciones a la prensa, cuando ya era conocida en todo el continente por canciones como "La maza", "Duerme negrito" y "Sólo le pido a Dios". Iniciadora del "Movimiento Nuevo Cancionero", un grupo de artistas que cantaban sobre las desigualdades sociales y la lucha de clases, se mudó a Buenos Aires en 1965, el mismo año en que deslumbraría al mundo con su actuación en el Festival de Cosquín. Las referencias musicales de La Negra, fueron ampliándose a medida que se hacía conocida en Latinoamérica, con autores como Jorge Cafrune, Ariel Ramírez, Atahualpa Yupanqui y Violeta Parra. 

Dictadura y exilio

Debido a su fuerte posicionamiento a favor de los más necesitados, Mercedes Sosa fue perseguida por la dictadura cívico-militar de 1976. De familia peronista, "La Negra", que en su juventud se había afiliado al Partido Comunista, terminó abrazando la causa de Juan Domingo Perón. Luego del Golpe del 24 de marzo de 1976, la cúpula de la dictadura la ubicó en una lista negra de artistas, hasta que fue detenida en el escenario de uno de sus recitales, en 1978. “No se puede cantar con miedo. No tuve miedo ni cuando me amenazó la Triple A. Si la mala va a venir no importa, pero no se puede tener miedo al cantar", recordó años más tarde, cuando tuvo que partir obligada al exilio, en 1979. Esos años los pasó en París y Madrid, mientras en Argentina estaba prohibido pasar su música en las radios. Allí tuvo contacto con otros artistas exiliados, como Horacio Guaraní, Jairo y Atahualpa Yupanqui. Porque me duele si me quedo / pero me muero si me voy , fueron las estrofas de Serenata para la tierra de uno, una de las canciones de María Elena Walsh que grabó reflejando el dolor de estar lejos de su patria. 

Vuelta y reconocimiento 

Sosa, que ya era conocida como "La Voz de América", volvió al país en 1982. Por estos años, su reconocimiento se expandió de manera fenomenal, incluyendo otros rubros de la canción como la bossa nova, el tango y el rock. Artista de la talla de Chico Buarque, Milton Nascimiento, Gustavo Santaollalla y Charly García, le abrieron un panorama inédito a la cultura musical. Admirada por todo el arco de autores y compositores del rock nacional, "La Negra" comenzó un romance interminable con este género, que le valió grandes colaboraciones y reconocimientos. “Soñábamos, pero nunca imaginé que la vida me iba a llevar tan lejos. Nunca llegué a soñar todo lo que me iba a pasar en la vida”, declaró en una de sus últimas entrevistas, cuando le consultaron por el camino recorrido. Su último disco, titulado "Cantora" (2009), es una síntesis de todas esas voces que fue sumando a lo largo de su historia, con colaboraciones de Charly García, Fito Páez, Joan Manuel Serrat, Caetano Veloso y Shakira. "La cultura es lo único que puede salvar a un pueblo; lo único, porque permite ver la miseria y combatirla. Permite distinguir lo que hay que cambiar y lo que se debe dejar, como la bondad de la gente", es una de sus frases inmortales que revelan ese espíritu comprometido al cantar. 

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15 años sin Ana María Campoy, una actriz ilusionista

Ana María Campoy nació casi por casualidad en Bogotá y vivió en Buenos Aires una vida plena, dedicada a la actuación -su pasión- y mucho más importante que eso, fue querida por el público que la disfrutó en populares programas de televisión, películas y obras de teatro. Entendía su profesión como la de una "ilusionista que debe tratar permanentemente que el público no advierta el secreto de la magia". Así vivió. Dueña de un particular carisma, versátil y creativa, fue una reina de la comedia con sus castizas expresiones, graciosas metáforas y una gracia especial para interpretar personajes que siempre generaban simpatía. Ganadora del corazón de miles de espectadores, por su gran carisma y carácter jovial, Campoy falleció a los 80 años, por una complicación que derivó en neumonía, el 8 de julio de 2006. De esa fecha se cumple hoy, exactamente, 15 años.  

Era "La Campoy" y así trascendió a la popularidad de toda una vida sobre los escenarios. Sus padres eran actores y para ella resultó una consecuencia natural subirse a un escenario a los 4 años como parte de la compañía teatral familiar. Esa infancia en movimiento conformó su personalidad de comediante consumada. Su talento innato para hacer reír la llevó a debutar en el cine español a los doce años, en el inicio de una filmografía que incluyó películas populares en todo el mundo hispanoparlante como Ella, él y sus millones, y Tierra Sedienta

"Nada es porque sí en la vida. Hay que decir: no hay mal que por bien no venga. No hay que ser colérico y la vanidad no sirve para nada" es una de sus frases que refleja ese espíritu alegre que la hizo trabajar con pasión de lo que amaba. Radicada en Buenos Aires desde 1949, comenzó una carrera local inmensa que la llevó a protagonizar incontables teleteatros, dramas y comedias para cine y televisión. En cada entrevista declaró su amor por Argentina, donde fue adoptada como una figura irremplazable del circuito cultural.

Una vida dedicada al espectáculo y al éxito

Casada con el actor Juan Cibrián, continuó con el legado de sus padres y sumergió a su hijo José "Pepe" Cibrián Campoy, en todos los secretos de la profesión. La televisión la tuvo como figura central durante más de cincuenta años, con éxitos como Chau amor mío, Amándote y La extraña dama. También fue aclamada en teatro, con más de cien obras puestas en escena, y creó su propia escuela de actuación, en el Teatro del Globo. Entre sus premios, destacan un Martín Fierro a la trayectoria y el Konex de Platino como Actriz de Comedia de la década, en 1981

 

Gente que nos hace bien es una sección presentada por Maximiliano Legnani en Somos PM, que se emite por la pantalla de IP de lunes a viernes de 14 a 17, junto a Pía Slapka y Ana Sicilia.

Ana María Campoy nació casi por casualidad en Bogotá y vivió en Buenos Aires una vida plena, dedicada a la actuación -su pasión- y mucho más importante que eso, fue querida por el público que la disfrutó en populares programas de televisión, películas y obras de teatro. Entendía su profesión como la de una "ilusionista que debe tratar permanentemente que el público no advierta el secreto de la magia". Así vivió. Dueña de un particular carisma, versátil y creativa, fue una reina de la comedia con sus castizas expresiones, graciosas metáforas y una gracia especial para interpretar personajes que siempre generaban simpatía. Ganadora del corazón de miles de espectadores, por su gran carisma y carácter jovial, Campoy falleció a los 80 años, por una complicación que derivó en neumonía, el 8 de julio de 2006. De esa fecha se cumple hoy, exactamente, 15 años.  

Era "La Campoy" y así trascendió a la popularidad de toda una vida sobre los escenarios. Sus padres eran actores y para ella resultó una consecuencia natural subirse a un escenario a los 4 años como parte de la compañía teatral familiar. Esa infancia en movimiento conformó su personalidad de comediante consumada. Su talento innato para hacer reír la llevó a debutar en el cine español a los doce años, en el inicio de una filmografía que incluyó películas populares en todo el mundo hispanoparlante como Ella, él y sus millones, y Tierra Sedienta

"Nada es porque sí en la vida. Hay que decir: no hay mal que por bien no venga. No hay que ser colérico y la vanidad no sirve para nada" es una de sus frases que refleja ese espíritu alegre que la hizo trabajar con pasión de lo que amaba. Radicada en Buenos Aires desde 1949, comenzó una carrera local inmensa que la llevó a protagonizar incontables teleteatros, dramas y comedias para cine y televisión. En cada entrevista declaró su amor por Argentina, donde fue adoptada como una figura irremplazable del circuito cultural.

Una vida dedicada al espectáculo y al éxito

Casada con el actor Juan Cibrián, continuó con el legado de sus padres y sumergió a su hijo José "Pepe" Cibrián Campoy, en todos los secretos de la profesión. La televisión la tuvo como figura central durante más de cincuenta años, con éxitos como Chau amor mío, Amándote y La extraña dama. También fue aclamada en teatro, con más de cien obras puestas en escena, y creó su propia escuela de actuación, en el Teatro del Globo. Entre sus premios, destacan un Martín Fierro a la trayectoria y el Konex de Platino como Actriz de Comedia de la década, en 1981

 

Gente que nos hace bien es una sección presentada por Maximiliano Legnani en Somos PM, que se emite por la pantalla de IP de lunes a viernes de 14 a 17, junto a Pía Slapka y Ana Sicilia.

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Arthur Conan Doyle, el "padre" de Sherlock Holmes

Además de crear al detective más famoso de la historia de la literatura, sir Arthur Conan Doyle fue un autor pro­lífico en varios géneros, doctor en Medicina y un aventurero que participó en dos guerras.También defendió causas algo extravagantes como el espiritismo o la existencia de las hadas. El increíble Dr. Arthur Ignatius Conan, fallecido un 7 de julio de 1930 en el jardín de su casa, fue un deportista consumado, precursor del esquí alpino y el automovilismo, militante del espiritismo y defensor de la existencia de las hadas. Es decir, un personaje que puede resultar incluso más atractivo que el mismísimo Sherlock Holmes.

La curiosidad al respecto era que no le gustaba mucho su criatura más famosa. De hecho, en la única entrevista grabada para la televisión inglesa, Conan Doyle se refirió en forma despectiva a su detective y "al bastante estúpido doctor Watson". Allí contó también como surgió el personaje: "yo era un médico bastante joven en ese momento y tenía un curso de capacitación científica, y solía leer ocasionalmente historias de detectives; solía molestarme cómo en esas historias anticuadas el detective siempre parecía llegar a sus resultados por suerte o por casualidad… Por esto pensé en convertir los métodos científicos, por así decirlo, en el trabajo de investigación del detective". Y agregó que se inspiró en un viejo profesor que se llamaba Bell, quien era "extraordinariamente rápido en el trabajo deductivo." Con solo observar al paciente no solo sabía su enfermedad, sino también su profesión y su nacionalidad. Pensó que ese era su personaje y así escribió las historias de Sherlock Holmes.

5 datos desconocidos sobre Arthur Conan Doyle

  • En la Universidad, fue compañero de estudio de otros escritores famosos como James Barrie (autor de "Peter Pan"), Robert Louise Stevenson ("La isla del tesoro").
  • Fue tripulante de un barco ballenero y navegó por el Océano Ártico alrededor de Groenlandia. Ingresó como médico, pero demostró tal habilidad para la caza de focas y ballenas (actividad considerada normal en la época), que le ofrecieron empleo.
  • Puso de moda el esquí en Inglaterra: se radicó en Suiza junto a su esposa, para mejorar salud respiratoria de ella, y se convirtió en experto esquiador. Sus artículos en la revista The Strand, dónde también publicaba la saga de Sherlock Holmes, incentivaron a miles de turistas británicos a viajar para esquiar en Suiza. 
  • Fue médico en la llamada "Guerra de los Boers", ocurrida en Sudáfrica. Tra­tó más casos de fiebre tifoidea que heri­das bélicas, como les ocurrió a muchos de sus colegas. Al regresar, escribió varios artículos que impactaron en la sociedad británica de la época.
  • Era un apasionado del espiritismo, algo que se intensificó luego de perder a su hijo mayor en la primera guerra mundial. Dictó conferencias, escribió artísticos y varios libros sobre el tema. Eso le valió la condena de algunos de sus colegas mucho más "racionales".  

Gente que nos hace bien es una sección presentada por Maximiliano Legnani en Somos PM, que se emite por la pantalla de IP de lunes a viernes de 14 a 17, junto a Pía Slapka y Ana Sicilia.

Además de crear al detective más famoso de la historia de la literatura, sir Arthur Conan Doyle fue un autor pro­lífico en varios géneros, doctor en Medicina y un aventurero que participó en dos guerras.También defendió causas algo extravagantes como el espiritismo o la existencia de las hadas. El increíble Dr. Arthur Ignatius Conan, fallecido un 7 de julio de 1930 en el jardín de su casa, fue un deportista consumado, precursor del esquí alpino y el automovilismo, militante del espiritismo y defensor de la existencia de las hadas. Es decir, un personaje que puede resultar incluso más atractivo que el mismísimo Sherlock Holmes.

La curiosidad al respecto era que no le gustaba mucho su criatura más famosa. De hecho, en la única entrevista grabada para la televisión inglesa, Conan Doyle se refirió en forma despectiva a su detective y "al bastante estúpido doctor Watson". Allí contó también como surgió el personaje: "yo era un médico bastante joven en ese momento y tenía un curso de capacitación científica, y solía leer ocasionalmente historias de detectives; solía molestarme cómo en esas historias anticuadas el detective siempre parecía llegar a sus resultados por suerte o por casualidad… Por esto pensé en convertir los métodos científicos, por así decirlo, en el trabajo de investigación del detective". Y agregó que se inspiró en un viejo profesor que se llamaba Bell, quien era "extraordinariamente rápido en el trabajo deductivo." Con solo observar al paciente no solo sabía su enfermedad, sino también su profesión y su nacionalidad. Pensó que ese era su personaje y así escribió las historias de Sherlock Holmes.

5 datos desconocidos sobre Arthur Conan Doyle

  • En la Universidad, fue compañero de estudio de otros escritores famosos como James Barrie (autor de "Peter Pan"), Robert Louise Stevenson ("La isla del tesoro").
  • Fue tripulante de un barco ballenero y navegó por el Océano Ártico alrededor de Groenlandia. Ingresó como médico, pero demostró tal habilidad para la caza de focas y ballenas (actividad considerada normal en la época), que le ofrecieron empleo.
  • Puso de moda el esquí en Inglaterra: se radicó en Suiza junto a su esposa, para mejorar salud respiratoria de ella, y se convirtió en experto esquiador. Sus artículos en la revista The Strand, dónde también publicaba la saga de Sherlock Holmes, incentivaron a miles de turistas británicos a viajar para esquiar en Suiza. 
  • Fue médico en la llamada "Guerra de los Boers", ocurrida en Sudáfrica. Tra­tó más casos de fiebre tifoidea que heri­das bélicas, como les ocurrió a muchos de sus colegas. Al regresar, escribió varios artículos que impactaron en la sociedad británica de la época.
  • Era un apasionado del espiritismo, algo que se intensificó luego de perder a su hijo mayor en la primera guerra mundial. Dictó conferencias, escribió artísticos y varios libros sobre el tema. Eso le valió la condena de algunos de sus colegas mucho más "racionales".  

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Las 5 obras más valiosas de Frida Kahlo

Frida Kahlo, nacida Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón el 6 de julio de 1907 y una de las personalidades mexicanas más relevantes en el mundo, ostenta el récord del cuadro latinoamericano más caro de la historia. Su obra "Dos desnudos en el bosque (La tierra misma)", de 1939, fue vendida en 2016 por 8,5 millones de dólares en una subasta de arte moderno e impresionista de la casa Christie's en Nueva York. Es una pintura que mide tan sólo 30 centímetros de ancho por 25 de largo, en ella hay dos mujeres desnudas descansando en un bosque. Al momento de su creación, fue un regalo a Dolores del Río, una de las primeras actrices latinoamericanas que triunfó en Hollywood. Tras la muerte de Dolores del Río, el cuadro pasó a manos de su marido el estadunidense Lewis Riley. Fue subastado por Christie's en 1989 y adquirido por la coleccionista Mary-Anne Martin, quien se lo vendió a un comprador no identificado.

Gracias a sus autorretratos surrealistas y a un estilo propio que mezclaba elementos como el género, la raza y la identidad, Frida Kahlo es un ícono de la cultura mexicana para el mundo.  A través de la fantasía y el realismo mágico de sus obras, plasmó su propio dolor y sufrimiento a raíz de un accidente que tuvo en su juventud, que la mantuvo postrada en cama durante largos periodos de su vida. Por eso su trayectoria artística es inseparable de su vida personal: cada pincelada de sus óleos resultaba en una construcción de su propia persona, una expresión de la angustia. Su relación sentimental con el famoso artista Diego Rivera fue tan apasionada como tormentosa. En ella hubo amor, aventuras con otras personas, un vínculo creativo, odio, un divorcio en 1939 y un segundo matrimonio un año después. 

Creó su propio personaje con su forma de vestir y arreglarse, con vestimentas y abalorios indígenas, con su negativa a depilarse cejas y bigote y su pasión por la cerveza. Frida alcanzó la categoría de mito gracias a las fotografías que le hizo en 1937 y 1946 el fotógrafo estadounidense de origen húngaro Nickolas Murayentre, uno de los primeros en introducir la fotografía en color en Estados Unidos. Su pasión por la vida y sus ansias de libertad, minadas por sus graves problemas físicos, se resumen en sus propias palabras: "Pies para que los quiero si tengo alas pa’ volar".

Los 5 cuadros más cotizados de Frida Kahlo

  • "Dos desnudos en el bosque (La tierra misma)", de 1939, fue vendida en 2016 por 8,5 millones de dólares en Christie's. Anterior a la subasta, “Dos desnudos en el bosque” fue parte de la exposición "Pinta la revolución: Modernismo mexicano, 1910-1950" en el Museo de Arte de Filadelfia,
  • "Raíces" (1943) fue vendida por 5,61 millones dólares en una subasta de Sotheby’s, en mayo de 2006: ella misma es el personaje central de la obra que data del periodo en el que se casó por segunda ocasión con Diego Rivera.
  • Autorretrato (El tiempo vuela), de 1929,  fue subastada por Sotheby´s en 5,65 millones en mayo de 2000. A diferencia de otras obras, en esta pieza se la ve relajada y contemplativa. 
  • Autorretrato con chango y loro’ data de 1942 y fue subastada por Sothebys’ en mayo de 1995, por 3,19 millones de dólares. Integra la colección del Museo Latinoamericano de Buenos Aires (Malba).
  • "Autorretrato con pelo suelto" (1947), fue vendida en Christie´s en mayo de 1991, por 1,65 millones de dólares. En este retrato, Frida aparece delgada y frágil, aunque relajada y sonriendo.

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Frida Kahlo, nacida Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón el 6 de julio de 1907 y una de las personalidades mexicanas más relevantes en el mundo, ostenta el récord del cuadro latinoamericano más caro de la historia. Su obra "Dos desnudos en el bosque (La tierra misma)", de 1939, fue vendida en 2016 por 8,5 millones de dólares en una subasta de arte moderno e impresionista de la casa Christie's en Nueva York. Es una pintura que mide tan sólo 30 centímetros de ancho por 25 de largo, en ella hay dos mujeres desnudas descansando en un bosque. Al momento de su creación, fue un regalo a Dolores del Río, una de las primeras actrices latinoamericanas que triunfó en Hollywood. Tras la muerte de Dolores del Río, el cuadro pasó a manos de su marido el estadunidense Lewis Riley. Fue subastado por Christie's en 1989 y adquirido por la coleccionista Mary-Anne Martin, quien se lo vendió a un comprador no identificado.

Gracias a sus autorretratos surrealistas y a un estilo propio que mezclaba elementos como el género, la raza y la identidad, Frida Kahlo es un ícono de la cultura mexicana para el mundo.  A través de la fantasía y el realismo mágico de sus obras, plasmó su propio dolor y sufrimiento a raíz de un accidente que tuvo en su juventud, que la mantuvo postrada en cama durante largos periodos de su vida. Por eso su trayectoria artística es inseparable de su vida personal: cada pincelada de sus óleos resultaba en una construcción de su propia persona, una expresión de la angustia. Su relación sentimental con el famoso artista Diego Rivera fue tan apasionada como tormentosa. En ella hubo amor, aventuras con otras personas, un vínculo creativo, odio, un divorcio en 1939 y un segundo matrimonio un año después. 

Creó su propio personaje con su forma de vestir y arreglarse, con vestimentas y abalorios indígenas, con su negativa a depilarse cejas y bigote y su pasión por la cerveza. Frida alcanzó la categoría de mito gracias a las fotografías que le hizo en 1937 y 1946 el fotógrafo estadounidense de origen húngaro Nickolas Murayentre, uno de los primeros en introducir la fotografía en color en Estados Unidos. Su pasión por la vida y sus ansias de libertad, minadas por sus graves problemas físicos, se resumen en sus propias palabras: "Pies para que los quiero si tengo alas pa’ volar".

Los 5 cuadros más cotizados de Frida Kahlo

  • "Dos desnudos en el bosque (La tierra misma)", de 1939, fue vendida en 2016 por 8,5 millones de dólares en Christie's. Anterior a la subasta, “Dos desnudos en el bosque” fue parte de la exposición "Pinta la revolución: Modernismo mexicano, 1910-1950" en el Museo de Arte de Filadelfia,
  • "Raíces" (1943) fue vendida por 5,61 millones dólares en una subasta de Sotheby’s, en mayo de 2006: ella misma es el personaje central de la obra que data del periodo en el que se casó por segunda ocasión con Diego Rivera.
  • Autorretrato (El tiempo vuela), de 1929,  fue subastada por Sotheby´s en 5,65 millones en mayo de 2000. A diferencia de otras obras, en esta pieza se la ve relajada y contemplativa. 
  • Autorretrato con chango y loro’ data de 1942 y fue subastada por Sothebys’ en mayo de 1995, por 3,19 millones de dólares. Integra la colección del Museo Latinoamericano de Buenos Aires (Malba).
  • "Autorretrato con pelo suelto" (1947), fue vendida en Christie´s en mayo de 1991, por 1,65 millones de dólares. En este retrato, Frida aparece delgada y frágil, aunque relajada y sonriendo.

Gente que nos hace bien es una sección presentada por Maximiliano Legnani en Somos PM, que se emite por la pantalla de IP de lunes a viernes de 14 a 17, junto a Pía Slapka y Ana Sicilia.

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A 57 años de la fundación de Pink Floyd

Roger Waters y Nick Mason estudiaban arquitectura en el Politécnico de Londres cuando decidieron formar The Tea Set, un quinteto de rock underground que había conquistado al público de culto de los circuitos británicos. Pero así como John Lennon dijo que "todo comenzó a moverse realmente" cuando llegó Paul McCartney a The Beatles, la banda casual de estudiantes dio un giro de 180 grados cuando conocieron a Syd Barrett, cantante y guitarrista. Así, el 5 de julio de 1964 se formó Pink Floyd, la banda que rompió el paradigma del rock y abrió paso con su sonido único.

Barrett fue quien llevó la banda a un nuevo nivel y propuso que su deontología se tratara de magia psicodélica, filosofía y una fusión de estilos experimentales. Su primer single See Emily Play llegó al Top 10 de Inglaterra y encarnó el espíritu del "Flower Power" británico, que sumaba mucho más de cinismo Beat que el movimiento en Estados Unidos. 

Pink Floyd fue contracultura para aquellos que rechazaban los ritmos más "pop" de Bob Dylan y The Beatles; se transformó en la cristalización de una visión más adulta a la era de la desobediencia civil. El debate constante sobre el género de la banda subyace en que la experimentación y los procesos de los integrantes partían de una formación musical y personal con una perspectiva completamente distinta. Esto fue lo que finalmente desató una desincronización cíclica que se desenlazó en la separación de la formación original, donde cada uno se aisló y buscó su camino propio luego de perder al espíritu intempestivo de Barrett, a quien el abuso de drogas como el LSD lo llevó a tener un comportamiento demasiado errático como para seguir en la banda.

Pink Floyd fundó los arquetipos de dos de los géneros que se fundaron gracias al cuello de botella entre el rock de Elvis Presley y la popularidad del jazz y blues: el rock psicodélico y un rock progresivo con bases bluseras. Su impronta de crítica política reflejó una sociedad que había comenzado a caer estrepitosamente ante la realidad de la Guerra Fría. 

5 canciones para celebrar su aniversario

  • Comfortably Numb (del disco The Wall)
  • Wish You Were Here (del disco Wish You Were Here)
  • Another Brick in the Wall (Part II) (del disco The Wall)
  • Money (del disco The Dark Side of The Moon)
  • Echoes (del disco Meddle)

 

Gente que nos hace bien es una sección presentada por Maximiliano Legnani en Somos PM, que se emite por la pantalla de IP de lunes a viernes de 14 a 17, junto a Pía Slapka y Ana Sicilia.

Roger Waters y Nick Mason estudiaban arquitectura en el Politécnico de Londres cuando decidieron formar The Tea Set, un quinteto de rock underground que había conquistado al público de culto de los circuitos británicos. Pero así como John Lennon dijo que "todo comenzó a moverse realmente" cuando llegó Paul McCartney a The Beatles, la banda casual de estudiantes dio un giro de 180 grados cuando conocieron a Syd Barrett, cantante y guitarrista. Así, el 5 de julio de 1964 se formó Pink Floyd, la banda que rompió el paradigma del rock y abrió paso con su sonido único.

Barrett fue quien llevó la banda a un nuevo nivel y propuso que su deontología se tratara de magia psicodélica, filosofía y una fusión de estilos experimentales. Su primer single See Emily Play llegó al Top 10 de Inglaterra y encarnó el espíritu del "Flower Power" británico, que sumaba mucho más de cinismo Beat que el movimiento en Estados Unidos. 

Pink Floyd fue contracultura para aquellos que rechazaban los ritmos más "pop" de Bob Dylan y The Beatles; se transformó en la cristalización de una visión más adulta a la era de la desobediencia civil. El debate constante sobre el género de la banda subyace en que la experimentación y los procesos de los integrantes partían de una formación musical y personal con una perspectiva completamente distinta. Esto fue lo que finalmente desató una desincronización cíclica que se desenlazó en la separación de la formación original, donde cada uno se aisló y buscó su camino propio luego de perder al espíritu intempestivo de Barrett, a quien el abuso de drogas como el LSD lo llevó a tener un comportamiento demasiado errático como para seguir en la banda.

Pink Floyd fundó los arquetipos de dos de los géneros que se fundaron gracias al cuello de botella entre el rock de Elvis Presley y la popularidad del jazz y blues: el rock psicodélico y un rock progresivo con bases bluseras. Su impronta de crítica política reflejó una sociedad que había comenzado a caer estrepitosamente ante la realidad de la Guerra Fría. 

5 canciones para celebrar su aniversario

  • Comfortably Numb (del disco The Wall)
  • Wish You Were Here (del disco Wish You Were Here)
  • Another Brick in the Wall (Part II) (del disco The Wall)
  • Money (del disco The Dark Side of The Moon)
  • Echoes (del disco Meddle)

 

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Willy Crook, el melómano del funk nacional

Cuando se habla de funk nacional, es inevitable mencionar lo que significó Willy Crook para la historia de ese género. Excéntrico y ecléctico, el cantante y saxofonista convivió con las leyendas del rock argentino y era prueba viviente de las transformaciones por las cuales pasaría cualquier artista tras 30 años en escena.

Por muy poco, Crook no fue el saxofonista oficial de Sumo. Aun así, oportunidades para adentrarse en el universo del rock no faltaron. Colaboró con Charly García, tocó junto a Pappo, formó parte de Los Abuelos de la Nada y estuvo con los Redonditos de Ricota cuando nadie sabía quiénes eran. La cultura de los '80 revolucionó su melomanía y aprovechó el frenesí para servir su pasión por los caminos que lo llevaron al arte.  

"En términos legales soy un compositor que toca con diversa facilidad diversos instrumentos. En realidad, soy un instrumento que a la música parece gustarle, acompañando cirugías. Insisto, soy un instrumento muy consentido", comentó Crook en una oportunidad sobre su trayectoria musical.

Aunque parecía encaminarse como solista, en 1997 se comprometió con Willy Crook & Funky Torinos, una banda que le permitió explotar la música que más escuchaba, que solía estar en inglés: funk, soul y jazz. Su talento lo puso en los mismos escenarios que James Brown Band, David Bowie, Gotan Project, Rita Marley, Matt Biando y Echo & The Bunnymen. "Yo estaba muy orgullosito y arrogante de mi memoria a largo plazo, pero cuando comenzaron a preguntarme cosas me di cuenta de que me acordaba del envase pero no del regalo. Tuve una vida muy rica en bandas porque fui muy promiscuo con la música, así que también tuve que recordar que soy muy rico en detalles", confesó en una entrevista.

A pesar de toda una vida dedicada a la exploración e innovación artísticas, irónicamente, el músico no se sintió a gusto con las nuevas modalidades que tuvo que adoptar el circuito cultural por la pandemia. El encierro en cuarentena no le cedió el gusto para el streaming porque le pareció vacío "tener que fingir un show sin el calor y sin el griterío".

"Su cuerpo bonito no quiso participar de ese futuro de apariencias injustas, no servía para viejo", escribió el Indio Solari para despedirse de su excompañero el pasado 27 de junio, día en que se conoció la noticia de su fallecimiento a causa de un ACV. En el mismo posteo utilizó una de las fotos del músico con su saxo, el joven que vivió un frenesí de bandas icónicas antes de los 25 y coronó su saludo con una frase que el mismísimo Crook repetía: "Los mejores artistas son los que ya no están aquí".

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Cuando se habla de funk nacional, es inevitable mencionar lo que significó Willy Crook para la historia de ese género. Excéntrico y ecléctico, el cantante y saxofonista convivió con las leyendas del rock argentino y era prueba viviente de las transformaciones por las cuales pasaría cualquier artista tras 30 años en escena.

Por muy poco, Crook no fue el saxofonista oficial de Sumo. Aun así, oportunidades para adentrarse en el universo del rock no faltaron. Colaboró con Charly García, tocó junto a Pappo, formó parte de Los Abuelos de la Nada y estuvo con los Redonditos de Ricota cuando nadie sabía quiénes eran. La cultura de los '80 revolucionó su melomanía y aprovechó el frenesí para servir su pasión por los caminos que lo llevaron al arte.  

"En términos legales soy un compositor que toca con diversa facilidad diversos instrumentos. En realidad, soy un instrumento que a la música parece gustarle, acompañando cirugías. Insisto, soy un instrumento muy consentido", comentó Crook en una oportunidad sobre su trayectoria musical.

Aunque parecía encaminarse como solista, en 1997 se comprometió con Willy Crook & Funky Torinos, una banda que le permitió explotar la música que más escuchaba, que solía estar en inglés: funk, soul y jazz. Su talento lo puso en los mismos escenarios que James Brown Band, David Bowie, Gotan Project, Rita Marley, Matt Biando y Echo & The Bunnymen. "Yo estaba muy orgullosito y arrogante de mi memoria a largo plazo, pero cuando comenzaron a preguntarme cosas me di cuenta de que me acordaba del envase pero no del regalo. Tuve una vida muy rica en bandas porque fui muy promiscuo con la música, así que también tuve que recordar que soy muy rico en detalles", confesó en una entrevista.

A pesar de toda una vida dedicada a la exploración e innovación artísticas, irónicamente, el músico no se sintió a gusto con las nuevas modalidades que tuvo que adoptar el circuito cultural por la pandemia. El encierro en cuarentena no le cedió el gusto para el streaming porque le pareció vacío "tener que fingir un show sin el calor y sin el griterío".

"Su cuerpo bonito no quiso participar de ese futuro de apariencias injustas, no servía para viejo", escribió el Indio Solari para despedirse de su excompañero el pasado 27 de junio, día en que se conoció la noticia de su fallecimiento a causa de un ACV. En el mismo posteo utilizó una de las fotos del músico con su saxo, el joven que vivió un frenesí de bandas icónicas antes de los 25 y coronó su saludo con una frase que el mismísimo Crook repetía: "Los mejores artistas son los que ya no están aquí".

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Juan Manuel Fangio: el piloto del viento

Un día como hoy, hace 110 años, nacía Juan Manuel Fangio, considerado el piloto más importante en la historia de la Fórmula 1. "El Chueco" llegó al mundo el 24 de junio de 1911, en la ciudad serrana de Balcarce, al sudeste de la provincia de Buenos Aires. Siempre interesado por los autos, en 1932 abandonó los estudios para ponerse un taller mecánico y desde ese momento no paró hasta convertirse en leyenda del automovilismo. Fangio es ejemplo de maestría al volante, pero también de constancia: luego de varias carreras fallidas en circuitos amateurs, en vez de abandonar su proyecto, logró imponerlo.

En 1938 debutó en Turismo Carretera, una de las categorías históricas del deporte en Argentina, consagrándose campeón en 1940 y 1941. Sus erráticos inicios le sirvieron para aprender de los errores. Fangio capitalizó sus derrotas y aprendió de ellas para llegar a lo más alto. La década del '40 fue de éxito total: sus múltiples victorias se convirtieron en moneda corriente, haciéndolo reconocido por todos. Su fama iba en ascenso mundial, y de 1947 a 1958 estuvo ligado a todas las grandes escuderías como Maserati, Alfa Romeo, Ferrari y Mercedes Benz. En ese período cosechó un récord inigualable: cinco títulos mundiales y dos subcampeonatos en Fórmula 1, récord absoluto solamente superado en 2003, por Michael Schumacher. 

​"Siempre hay que tratar de ser el mejor, pero nunca creerse el mejor", es una de sus frases que quedará en la historia, reflejando su espíritu humilde y comprometido. El corredor argentino ostentó otros récords casi imposibles de vencer hasta hoy: 24 victorias, 35 podios, 29 pole positions, 23 vueltas rápidas, todo en 51 Grandes Premios. Respetado y admirado por los pilotos de todos los tiempos, Fangio supo mantener el perfil bajo y recibir los elogios con la tranquilidad de los héroes que ya libraron sus mejores batallas. También apodado "El Maestro" por su impecable técnica al volante, fue referente para sus compañeros de pista. Falleció en Buenos Aires, el 17 de julio de 1995, con 84 años, pero su legado continuará vigente como un héroe de las pistas; un piloto del viento. 

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Un día como hoy, hace 110 años, nacía Juan Manuel Fangio, considerado el piloto más importante en la historia de la Fórmula 1. "El Chueco" llegó al mundo el 24 de junio de 1911, en la ciudad serrana de Balcarce, al sudeste de la provincia de Buenos Aires. Siempre interesado por los autos, en 1932 abandonó los estudios para ponerse un taller mecánico y desde ese momento no paró hasta convertirse en leyenda del automovilismo. Fangio es ejemplo de maestría al volante, pero también de constancia: luego de varias carreras fallidas en circuitos amateurs, en vez de abandonar su proyecto, logró imponerlo.

En 1938 debutó en Turismo Carretera, una de las categorías históricas del deporte en Argentina, consagrándose campeón en 1940 y 1941. Sus erráticos inicios le sirvieron para aprender de los errores. Fangio capitalizó sus derrotas y aprendió de ellas para llegar a lo más alto. La década del '40 fue de éxito total: sus múltiples victorias se convirtieron en moneda corriente, haciéndolo reconocido por todos. Su fama iba en ascenso mundial, y de 1947 a 1958 estuvo ligado a todas las grandes escuderías como Maserati, Alfa Romeo, Ferrari y Mercedes Benz. En ese período cosechó un récord inigualable: cinco títulos mundiales y dos subcampeonatos en Fórmula 1, récord absoluto solamente superado en 2003, por Michael Schumacher. 

​"Siempre hay que tratar de ser el mejor, pero nunca creerse el mejor", es una de sus frases que quedará en la historia, reflejando su espíritu humilde y comprometido. El corredor argentino ostentó otros récords casi imposibles de vencer hasta hoy: 24 victorias, 35 podios, 29 pole positions, 23 vueltas rápidas, todo en 51 Grandes Premios. Respetado y admirado por los pilotos de todos los tiempos, Fangio supo mantener el perfil bajo y recibir los elogios con la tranquilidad de los héroes que ya libraron sus mejores batallas. También apodado "El Maestro" por su impecable técnica al volante, fue referente para sus compañeros de pista. Falleció en Buenos Aires, el 17 de julio de 1995, con 84 años, pero su legado continuará vigente como un héroe de las pistas; un piloto del viento. 

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Adiós al intelectual Horacio González

Horacio González fue un sociólogo, ensayista y exdirector de la Biblioteca Nacional que proponía con su praxis la humanización de la Historia y la Academia. El pasado martes 22 de junio, a sus 77 años, falleció en el Sanatorio Güemes luego de contraer coronavirus.

El escritor nació el 1 de febrero en 1944, un año bisagra del pensamiento político argentino. González creció durante los mandatos de Juan Domingo Perón, período que reestructuró la idea de militancia y la relación que debía tener el Estado con el pueblo. El ensayista llegó a ser presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA), a fines de 1960, con una profunda relación con aquellos profesores que dictaron las Cátedras Nacionales creadas entre 1968 y 1972. En la década del '70, participó activamente en la Juventud Peronista Lealtad al mismo tiempo que ejercía como profesor en la Facultad de Sociología.

El golpe de Estado de 1976 fue el reflejo del clima en que creció González pero esta vez le tocó vivir el proceso en carne propia: fue detenido en el Departamento Central de Policía. Luego de ser liberado, dejó el país para instalarse en Brasil e inscribirse en la Universidad de San Pablo, donde se doctoró en Ciencias Sociales. Tras la vuelta a la democracia, el ensayista siguió participando de la escena literaria argentina y trabajó en las revistas Unidos y El Porteño junto a un grupo de intelectuales. También regresó como profesor titular en la UBA, la Universidad Nacional de Rosario y la Facultad Libre de Rosario. En 2005 (y hasta 2015) trabajó como director de la Biblioteca Nacional, y enfatizó los esfuerzos en las actividades de difusión cultural y la creación de la colección de primeras ediciones de los libros de Julio Cortázar, las publicaciones de la Biblioteca y la creación del Museo de la Lengua.

La lucha para resignificar la Historia y la Academia

A principios de la década del ‘90, el sociólogo desempolvó un poco el espacio que el neoliberalismo le otorgaba a la Historia y promulgó desde su revista El ojo mocho la idea de la discusión de la cultura nacional al cuestionar el acartonamiento intelectual que proponían sus pares. En 2008, González cristalizó una vez más lo que profesaba con el espacio de Carta Abierta, un grupo de intelectuales que expidió hasta el 2019 una serie de publicaciones que cuestionaba y analizaba problemáticas como el conflicto social con las patronales agropecuarias, la recepción de la legitimidad gubernamental, la nueva derecha política y el futuro de los procesos democráticos.

El escritor formó a una parte importante de los últimos intelectuales de las últimas décadas y llegó a cuestionar el efecto sociopolítico de la pandemia por COVID-19. El sociólogo, docente y ensayista argentino logró generar un espacio imprescindible para las nuevas generaciones de especialistas en carreras de humanística y se convirtió en estandarte del análisis indómito de la realidad política.

Gente que nos hace bien es una sección presentada por Maximiliano Legnani en Somos PM, que se emite por la pantalla de IP de lunes a viernes de 14 a 17, junto a Pía Slapka y Ana Sicilia.

Horacio González fue un sociólogo, ensayista y exdirector de la Biblioteca Nacional que proponía con su praxis la humanización de la Historia y la Academia. El pasado martes 22 de junio, a sus 77 años, falleció en el Sanatorio Güemes luego de contraer coronavirus.

El escritor nació el 1 de febrero en 1944, un año bisagra del pensamiento político argentino. González creció durante los mandatos de Juan Domingo Perón, período que reestructuró la idea de militancia y la relación que debía tener el Estado con el pueblo. El ensayista llegó a ser presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA), a fines de 1960, con una profunda relación con aquellos profesores que dictaron las Cátedras Nacionales creadas entre 1968 y 1972. En la década del '70, participó activamente en la Juventud Peronista Lealtad al mismo tiempo que ejercía como profesor en la Facultad de Sociología.

El golpe de Estado de 1976 fue el reflejo del clima en que creció González pero esta vez le tocó vivir el proceso en carne propia: fue detenido en el Departamento Central de Policía. Luego de ser liberado, dejó el país para instalarse en Brasil e inscribirse en la Universidad de San Pablo, donde se doctoró en Ciencias Sociales. Tras la vuelta a la democracia, el ensayista siguió participando de la escena literaria argentina y trabajó en las revistas Unidos y El Porteño junto a un grupo de intelectuales. También regresó como profesor titular en la UBA, la Universidad Nacional de Rosario y la Facultad Libre de Rosario. En 2005 (y hasta 2015) trabajó como director de la Biblioteca Nacional, y enfatizó los esfuerzos en las actividades de difusión cultural y la creación de la colección de primeras ediciones de los libros de Julio Cortázar, las publicaciones de la Biblioteca y la creación del Museo de la Lengua.

La lucha para resignificar la Historia y la Academia

A principios de la década del ‘90, el sociólogo desempolvó un poco el espacio que el neoliberalismo le otorgaba a la Historia y promulgó desde su revista El ojo mocho la idea de la discusión de la cultura nacional al cuestionar el acartonamiento intelectual que proponían sus pares. En 2008, González cristalizó una vez más lo que profesaba con el espacio de Carta Abierta, un grupo de intelectuales que expidió hasta el 2019 una serie de publicaciones que cuestionaba y analizaba problemáticas como el conflicto social con las patronales agropecuarias, la recepción de la legitimidad gubernamental, la nueva derecha política y el futuro de los procesos democráticos.

El escritor formó a una parte importante de los últimos intelectuales de las últimas décadas y llegó a cuestionar el efecto sociopolítico de la pandemia por COVID-19. El sociólogo, docente y ensayista argentino logró generar un espacio imprescindible para las nuevas generaciones de especialistas en carreras de humanística y se convirtió en estandarte del análisis indómito de la realidad política.

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Cuando el jazz lloró a Ella Fitzgerald

Una voz que hipnotiza bajo el ritmo del jazz, eso era Ella Fitzgerald, la cantante afrodescendiente apodada como “primera dama” o “reina” que revolucionó un género musical que por aquel entonces parecía haberse estancado. Falleció un 15 de junio de 1996, pero dejó un legado de representación en el arte.

Aun así, su historia no fue siempre fácil. Fitzgerald tenía un trasfondo complicado: mientras lidiaba en su hogar con un padre abusivo, la artista comenzó a trabajar como guardia en un burdel de Harlem. Esto hizo que fuera separada de su familia por servicios sociales y luego tuvo un paso por el reformatorio. 

Poco después de su debut en el Teatro Apollo, donde todo el mundo quedó atónito ante su versión de la canción “Judy”, Fitzgerald conoció a Chick Webb, un icónico músico de jazz de la época. Su adaptación de la canción infantil “A-Tisket, A-Tasket" fue la que la lanzó al estrellato. Pero eso significaba una cosa muy distinta en la época de la segregación: Ella solo cantaba en circuitos de "música negra", pequeños bares y casas de jazz que permitían a los intérpretes de color presentarse.

Fue en uno de estos "antros del jazz" que la escuchó Marilyn Monroe, que quedó absolutamente obsesionada con su voz. "Fue gracias a ella que comencé a tocar en el Mocambo, un boliche muy popular de los '50. Ella llamó personalmente al dueño y le dijo que quería que fuera contratada de inmediato. Si lo hacía, ella se sentaría en la mesa de adelante todas las noches", contó Fitzgerald en una entrevista en 1972.

La cantante pasó a ser una sensación internacional y se convirtió en la primera mujer afroamericana en ganar un Grammy en 1958. De hecho, esa edición de los premios la condecoró con los premios por Mejor Performance de Jazz y Mejor Voz Femenina. Trabajó en una película de Abbot y Costello e inclusive realizó una canción para Dr. Martin Luther King Jr.

En sus últimos años, la cantante sufrió numerosos problemas de salud que la llevaron a retirarse en 1991 a los 74 años. Unos cinco años después y luego de haber sufrido varias complicaciones por su diabetes, falleció en su casa de Beverly Hills. Sin embargo, la voz de Ella Fitzgerald jamás fue acallada: su nombre es sinónimo de jazz y su estilo vocal es uno de los más icónicos que tiene la historia de la música universal.

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Una voz que hipnotiza bajo el ritmo del jazz, eso era Ella Fitzgerald, la cantante afrodescendiente apodada como “primera dama” o “reina” que revolucionó un género musical que por aquel entonces parecía haberse estancado. Falleció un 15 de junio de 1996, pero dejó un legado de representación en el arte.

Aun así, su historia no fue siempre fácil. Fitzgerald tenía un trasfondo complicado: mientras lidiaba en su hogar con un padre abusivo, la artista comenzó a trabajar como guardia en un burdel de Harlem. Esto hizo que fuera separada de su familia por servicios sociales y luego tuvo un paso por el reformatorio. 

Poco después de su debut en el Teatro Apollo, donde todo el mundo quedó atónito ante su versión de la canción “Judy”, Fitzgerald conoció a Chick Webb, un icónico músico de jazz de la época. Su adaptación de la canción infantil “A-Tisket, A-Tasket" fue la que la lanzó al estrellato. Pero eso significaba una cosa muy distinta en la época de la segregación: Ella solo cantaba en circuitos de "música negra", pequeños bares y casas de jazz que permitían a los intérpretes de color presentarse.

Fue en uno de estos "antros del jazz" que la escuchó Marilyn Monroe, que quedó absolutamente obsesionada con su voz. "Fue gracias a ella que comencé a tocar en el Mocambo, un boliche muy popular de los '50. Ella llamó personalmente al dueño y le dijo que quería que fuera contratada de inmediato. Si lo hacía, ella se sentaría en la mesa de adelante todas las noches", contó Fitzgerald en una entrevista en 1972.

La cantante pasó a ser una sensación internacional y se convirtió en la primera mujer afroamericana en ganar un Grammy en 1958. De hecho, esa edición de los premios la condecoró con los premios por Mejor Performance de Jazz y Mejor Voz Femenina. Trabajó en una película de Abbot y Costello e inclusive realizó una canción para Dr. Martin Luther King Jr.

En sus últimos años, la cantante sufrió numerosos problemas de salud que la llevaron a retirarse en 1991 a los 74 años. Unos cinco años después y luego de haber sufrido varias complicaciones por su diabetes, falleció en su casa de Beverly Hills. Sin embargo, la voz de Ella Fitzgerald jamás fue acallada: su nombre es sinónimo de jazz y su estilo vocal es uno de los más icónicos que tiene la historia de la música universal.

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Graciela Borges, una leyenda del cine

Su voz, ese sonido que parece característico del cine nacional: Graciela Noemí Zabala nació el 10 de junio de 1941 con ese color vocal que ahora despierta la melancolía por la filmografía más icónica del país. Pero la actriz reconoció que no siempre fue una ventaja. De pequeña sus compañeras se reían de esa niña "flaquita y con una voz difícil para las chicas". Tímida como ninguna, Graciela se la pasaba viajando con su madre a través de Europa y ese estrecho contacto fue también lo que caracterizó su estilo de comunicación que no terminaba de encajar con las personas de su edad.

En su podcast "Graciela Borges: Mi vida en el cine", reconoce que su vida pegó un giro cuando su madre decidió enviarla a una clase de declamación. "Me daban un texto y me lo tenía que aprender de memoria. Con mi timidez de ese momento y mi voz, juro que pensé 'Dios, que me lleve con él, que alguien me lleve, aunque sea el diablo o el hombre de la bolsa para no tener que ir al frente'", cuenta con un tono risueño. Y aunque al principio sus clases con Clotilde Milano le parecían de pesadilla, se dio cuenta que la primera vez que pasó al frente ocurrió algo extraordinario: se comunicaba mejor con los demás a través de las palabras de otro. A partir de entonces comenzó a dedicarse a producciones teatrales en su colegio y a probar suerte en el cine.

Tenía solo 15 años cuando le llegó la oportunidad de participar en "Una cita con la vida" con el afamado director Hugo del Carril. Pero era 1958, cuando el oficio de la actuación femenina todavía estaba cuestionado por estereotipos machistas, así que su padre se negó a permitirle aparecer con su apellido. Graciela ahora se ríe y piensa en su yo adolescente, quien andaba llorando por el problema desconsolada cuando el escritor Jorge Luis Borges la escuchó y le ofreció una alternativa: "Es un problema de la época. Yo le presto mi nombre".

Así, Graciela Borges se codeó con la farándula de Los Beatles y Audrey Hepburn, fue la favorita de muchos directores y aclamada por los sectores más pudientes de la sociedad argentina. Participó en más de 52 películas a lo largo de su vida y ganó 15 premios tanto nacionales como internacionales.Trabajó con directores como Leonardo Favio, Alfredo Alcón, Raúl de la Torre y Lucrecia Martel. Y aunque su historia sea profunda e imprescindible, se niega en que alguien escriba una biografía que recopile su experiencia. "Detesto detenerme en los éxitos, los hombres, cómo se han enamorado. O en las cosas muy tristes de la vida como sucede ahora gracias al feminismo, que es algo muy poderoso porque es el cambio del mundo y devela cosas que se han padecido mucho", comentó en entrevista.

Y si bien ella reniegue del revisionismo de su propia carrera, el eco de su voz reivindicó el talento nacional en el cine. Graciela, quien afirma que ya se retiró oficialmente de la actuación, marcó con su vida una hito legendario que pocos actores lograron en la historia.

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Su voz, ese sonido que parece característico del cine nacional: Graciela Noemí Zabala nació el 10 de junio de 1941 con ese color vocal que ahora despierta la melancolía por la filmografía más icónica del país. Pero la actriz reconoció que no siempre fue una ventaja. De pequeña sus compañeras se reían de esa niña "flaquita y con una voz difícil para las chicas". Tímida como ninguna, Graciela se la pasaba viajando con su madre a través de Europa y ese estrecho contacto fue también lo que caracterizó su estilo de comunicación que no terminaba de encajar con las personas de su edad.

En su podcast "Graciela Borges: Mi vida en el cine", reconoce que su vida pegó un giro cuando su madre decidió enviarla a una clase de declamación. "Me daban un texto y me lo tenía que aprender de memoria. Con mi timidez de ese momento y mi voz, juro que pensé 'Dios, que me lleve con él, que alguien me lleve, aunque sea el diablo o el hombre de la bolsa para no tener que ir al frente'", cuenta con un tono risueño. Y aunque al principio sus clases con Clotilde Milano le parecían de pesadilla, se dio cuenta que la primera vez que pasó al frente ocurrió algo extraordinario: se comunicaba mejor con los demás a través de las palabras de otro. A partir de entonces comenzó a dedicarse a producciones teatrales en su colegio y a probar suerte en el cine.

Tenía solo 15 años cuando le llegó la oportunidad de participar en "Una cita con la vida" con el afamado director Hugo del Carril. Pero era 1958, cuando el oficio de la actuación femenina todavía estaba cuestionado por estereotipos machistas, así que su padre se negó a permitirle aparecer con su apellido. Graciela ahora se ríe y piensa en su yo adolescente, quien andaba llorando por el problema desconsolada cuando el escritor Jorge Luis Borges la escuchó y le ofreció una alternativa: "Es un problema de la época. Yo le presto mi nombre".

Así, Graciela Borges se codeó con la farándula de Los Beatles y Audrey Hepburn, fue la favorita de muchos directores y aclamada por los sectores más pudientes de la sociedad argentina. Participó en más de 52 películas a lo largo de su vida y ganó 15 premios tanto nacionales como internacionales.Trabajó con directores como Leonardo Favio, Alfredo Alcón, Raúl de la Torre y Lucrecia Martel. Y aunque su historia sea profunda e imprescindible, se niega en que alguien escriba una biografía que recopile su experiencia. "Detesto detenerme en los éxitos, los hombres, cómo se han enamorado. O en las cosas muy tristes de la vida como sucede ahora gracias al feminismo, que es algo muy poderoso porque es el cambio del mundo y devela cosas que se han padecido mucho", comentó en entrevista.

Y si bien ella reniegue del revisionismo de su propia carrera, el eco de su voz reivindicó el talento nacional en el cine. Graciela, quien afirma que ya se retiró oficialmente de la actuación, marcó con su vida una hito legendario que pocos actores lograron en la historia.

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Dickens, el escritor del neorrealismo victoriano

Un 9 de junio de 1870, Charles Dickens sufrió un ataque cardíaco que terminó no solo con su vida, sino que dejó inconclusa una de las historias cuyo misterioso final causó un revuelo permanente en la sociedad. El escritor nacido en Porthsmouth, Inglaterra, fue famoso por sus crudas descripciones de la Revolución Industrial en contraste con sus personajes satíricos de personalidades exacerbadas. Parte de ese talento para captar ese claroscuro de la realidad inglesa en el período victoriano, tenía que ver con haber vivido en carne propia una contradicción: el avance tecnológico acelerado en perjuicio de las relaciones humanas.

El joven Charles enfrentó la labor infantil luego de que su padre fue arrestado por la cárcel de deudores. A los doce años trabajó en la fábrica de botas de un familiar de su madre, trabajo que fue forzado a seguir inclusive cuando su familia ya hubiese saldado la deuda. El escritor jamás olvidó su experiencia y dedicó gran parte de su obra a denunciar las condiciones decadentes que sometieron a los trabajadores industriales.

A los 21 años publicó su primera historia “Cena en Poplar Walk” en The Monthly Magazine. A los tres años de esa publicación, el escritor comenzó a publicar los capítulos de novelas por entregas, lo que lo empujó inmediatamente a la fama gracias a la intriga que despertaban sus relatos seriados. Dickens se convirtió en uno de los novelistas más prolíficos del período Victoriano, dedicando la mayor parte de su vida a la creación de obras de ficción. Su amor por la escritura lo caracterizó de tal manera que inclusive se cree que dormía con su cabeza apuntando al norte como cábala para escribir mejor.

Según el diccionario de Oxford (la versión inglesa de la Real Academia Española), el novelista introdujo alrededor de 247 palabras nuevas al vocabulario inglés, todo gracias a la popularización de su trabajo. Sus trabajos más conocidos como “David Copperfield”, “Historia de Dos Ciudades”, “Oliver Twist” y “Un Cuento de Navidad” se instalaron en la cultura pop con tal  trascendencia que el cine los sigue interpretando como clásicos de culto. Lo último que escribió fue “El misterio de Edwin Drood”, la historia que contaba los pormenores de la misteriosa desaparición de un niño huérfano. Su muerte, que dejó sin final la novela, causó una de las polémicas más grandes de la literatura inglesa: ¿qué era lo que finalmente destinaba Dickens para su Edwin Drood?

Gente que nos hace bien es una sección presentada por Maximiliano Legnani en Somos PM, que se emite por la pantalla de IP de lunes a viernes de 14 a 17, junto a Pía Slapka y Ana Sicilia.

Un 9 de junio de 1870, Charles Dickens sufrió un ataque cardíaco que terminó no solo con su vida, sino que dejó inconclusa una de las historias cuyo misterioso final causó un revuelo permanente en la sociedad. El escritor nacido en Porthsmouth, Inglaterra, fue famoso por sus crudas descripciones de la Revolución Industrial en contraste con sus personajes satíricos de personalidades exacerbadas. Parte de ese talento para captar ese claroscuro de la realidad inglesa en el período victoriano, tenía que ver con haber vivido en carne propia una contradicción: el avance tecnológico acelerado en perjuicio de las relaciones humanas.

El joven Charles enfrentó la labor infantil luego de que su padre fue arrestado por la cárcel de deudores. A los doce años trabajó en la fábrica de botas de un familiar de su madre, trabajo que fue forzado a seguir inclusive cuando su familia ya hubiese saldado la deuda. El escritor jamás olvidó su experiencia y dedicó gran parte de su obra a denunciar las condiciones decadentes que sometieron a los trabajadores industriales.

A los 21 años publicó su primera historia “Cena en Poplar Walk” en The Monthly Magazine. A los tres años de esa publicación, el escritor comenzó a publicar los capítulos de novelas por entregas, lo que lo empujó inmediatamente a la fama gracias a la intriga que despertaban sus relatos seriados. Dickens se convirtió en uno de los novelistas más prolíficos del período Victoriano, dedicando la mayor parte de su vida a la creación de obras de ficción. Su amor por la escritura lo caracterizó de tal manera que inclusive se cree que dormía con su cabeza apuntando al norte como cábala para escribir mejor.

Según el diccionario de Oxford (la versión inglesa de la Real Academia Española), el novelista introdujo alrededor de 247 palabras nuevas al vocabulario inglés, todo gracias a la popularización de su trabajo. Sus trabajos más conocidos como “David Copperfield”, “Historia de Dos Ciudades”, “Oliver Twist” y “Un Cuento de Navidad” se instalaron en la cultura pop con tal  trascendencia que el cine los sigue interpretando como clásicos de culto. Lo último que escribió fue “El misterio de Edwin Drood”, la historia que contaba los pormenores de la misteriosa desaparición de un niño huérfano. Su muerte, que dejó sin final la novela, causó una de las polémicas más grandes de la literatura inglesa: ¿qué era lo que finalmente destinaba Dickens para su Edwin Drood?

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Horacio Ferrer: a 88 años del nacimiento del poeta del tango

Un día como hoy, hace 88 años, nacía Horacio Arturo Ferrer Ezcurra, más conocido como Horacio Ferrer. Poeta, escritor e investigador del tango rioplatense, fue el creador de grandes obras del dos por cuatro. Compositor de más de doscientas canciones, autor de poemarios y estudios del tango, fue una figura indispensable a la hora de comprender la cultura del Río de la Plata. Nacido en 1933, en Montevideo, de madre uruguaya y padre argentino, Ferrer creció en un hogar de gran cultura general. Su abuelo era poeta y su madre había conocido y admirado a Rubén Darío, Federico García Lorca y Amado Nervo. Las lecturas de estos grandes poetas universales, fueron transmitidas al joven Horacio que desarrolló un gusto refinado y romántico. 

En 1967, cuando tenía 34 años, decidió volcar sus talentos adquiridos en el Romancero canyengue, su primer libro publicado que tuvo gran repercusión debido a su lenguaje innovador en la escena tanguera. Grandes personalidades de la cultura local elogiaron el debut de su pluma: desde Aníbal Troilo, pasando por Homero Espósito, Mario Benedetti, hasta Cátulo Castillo y Astor Piazzolla. Sus giros surrealistas del lenguaje, en expresiones inventadas como "tristería" o "bandoneonía", lo pusieron a la vanguardia del tango local. Ese mismo año se radica en Buenos Aires, ciudad de la que se convertirá en símbolo, adoptando la ciudadanía argentina.

En 1969 compone junto a Piazzolla, Balada para un loco, uno de los temas más relevantes de la historia del tango. Su constantes aportes a la cultura del dos por cuatro lo llevaron a recibir el Premio Konex como uno de los cinco autores de tango más importantes de la década, en 1985. Cinco años después fundó la Academia Nacional del Tango de la República Argentina, de la que fue presidente hasta su muerte, el 21 de diciembre de 2014, a los 81 años. "Tango querido, ¿Quién te enseñó a cantar con tanta pasión?", es una de sus frases que resume su amor por la música del Río de la Plata. 

Gente que nos hace bien es una sección presentada por Maximiliano Legnani en Somos PM, que se emite por la pantalla de IP de lunes a viernes de 14 a 17, junto a Pía Slapka y Ana Sicilia.

Un día como hoy, hace 88 años, nacía Horacio Arturo Ferrer Ezcurra, más conocido como Horacio Ferrer. Poeta, escritor e investigador del tango rioplatense, fue el creador de grandes obras del dos por cuatro. Compositor de más de doscientas canciones, autor de poemarios y estudios del tango, fue una figura indispensable a la hora de comprender la cultura del Río de la Plata. Nacido en 1933, en Montevideo, de madre uruguaya y padre argentino, Ferrer creció en un hogar de gran cultura general. Su abuelo era poeta y su madre había conocido y admirado a Rubén Darío, Federico García Lorca y Amado Nervo. Las lecturas de estos grandes poetas universales, fueron transmitidas al joven Horacio que desarrolló un gusto refinado y romántico. 

En 1967, cuando tenía 34 años, decidió volcar sus talentos adquiridos en el Romancero canyengue, su primer libro publicado que tuvo gran repercusión debido a su lenguaje innovador en la escena tanguera. Grandes personalidades de la cultura local elogiaron el debut de su pluma: desde Aníbal Troilo, pasando por Homero Espósito, Mario Benedetti, hasta Cátulo Castillo y Astor Piazzolla. Sus giros surrealistas del lenguaje, en expresiones inventadas como "tristería" o "bandoneonía", lo pusieron a la vanguardia del tango local. Ese mismo año se radica en Buenos Aires, ciudad de la que se convertirá en símbolo, adoptando la ciudadanía argentina.

En 1969 compone junto a Piazzolla, Balada para un loco, uno de los temas más relevantes de la historia del tango. Su constantes aportes a la cultura del dos por cuatro lo llevaron a recibir el Premio Konex como uno de los cinco autores de tango más importantes de la década, en 1985. Cinco años después fundó la Academia Nacional del Tango de la República Argentina, de la que fue presidente hasta su muerte, el 21 de diciembre de 2014, a los 81 años. "Tango querido, ¿Quién te enseñó a cantar con tanta pasión?", es una de sus frases que resume su amor por la música del Río de la Plata. 

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El artista que resignificó el tango

El tango no encontró a Rubén Juárez, sino que fue al revés. El famoso músico de aquel bandoneón blanco no había nacido en la época en la que el clásico porteño estaba en auge. La juventud de los '60 ya lo calificaba de viejo, apolillado, eso que escuchaban los abuelos que añoraban los tiempos de su infancia. Juárez nació en 1947 en Córdoba, aunque luego se mudó a Avellaneda, en el sur del Gran Buenos Aires. Mientras su familia lo veía como un erudito del bandoneón que tocaba ya a los 9 años, el joven escuchaba lo que sonaba en la época.

¿Había tango? No, existía el boogie y el twist. A los 16 años aprovechó que la guitarra era un instrumento más fácil con el que también podía explotar su voz. Bajo el seudónimo de Jimmy Williams formó "The Black Coats", un conjunto juvenil de rock que debutó en Radio El Mundo presentados por María Moreno y Silvio Soldán.

Hasta que un día en el club Cramer de Avellaneda escuchó cantar a Julio Sosa. "Para qué. Arrancó con el 'Pido permiso, este tango habla por mi. ¡Ay papá, qué animal!", contó Juárez en una entrevista. Ese día llegó a su casa y le anunció a su familia que quería ser cantor de tango. Sin dudas, la escena se sorprendió muchísimo con la integración; después de todo, no era usual que un chico de veinte años se interesara en un género tradicional. El paradigma juvenil se había vuelto el enemigo de esa música que escuchaban "los padres", pero el amor y el impacto que le había causado Sosa fue mayor que cualquier tendencia.

La primera vez que lo escuchó, Aníbal Troilo supo que Rubén tenía algo que llevaría adelante al género. Se ofreció rápidamente a apadrinarlo y bajo su ala se hizo conocido en los boliches tangueros. Con su actuación en Caño 14, un local legendario dedicado a esta música, comenzó a sacudir las concepciones de un género que olfateaba su retorno. En 1973, la Asociación de Comentaristas de Tango lo consagró como el mejor intérprete y artista del año con tan solo 26 años.

El mundo se convirtió en una ruta de viajes donde el tango sostenía la brújula. Visitó y llevó su 2x4 por Perú, Venezuela, Estados Unidos, Colombia y Francia. Aunque grabó una gran cantidad de discos, el fenómeno del "Negro" Juárez era en vivo. Inclusive conquistó a Charly García, una vez que pasó por Carlos Paz luego de un Cosquín Rock.

El 31 de mayo de 2010, a sus 62 años, Rubén Juárez dejó este mundo a causa de cáncer de próstata. El músico, el erudito, el aventurero que volvió a darle vida al tango, fue el apóstol que logró catapultar al género a los oyentes del siglo XXI. 

Gente que nos hace bien es una sección presentada por Maximiliano Legnani en Somos PM, que se emite por la pantalla de IP de lunes a viernes de 14 a 17, junto a Pía Slapka y Ana Sicilia.

 

El tango no encontró a Rubén Juárez, sino que fue al revés. El famoso músico de aquel bandoneón blanco no había nacido en la época en la que el clásico porteño estaba en auge. La juventud de los '60 ya lo calificaba de viejo, apolillado, eso que escuchaban los abuelos que añoraban los tiempos de su infancia. Juárez nació en 1947 en Córdoba, aunque luego se mudó a Avellaneda, en el sur del Gran Buenos Aires. Mientras su familia lo veía como un erudito del bandoneón que tocaba ya a los 9 años, el joven escuchaba lo que sonaba en la época.

¿Había tango? No, existía el boogie y el twist. A los 16 años aprovechó que la guitarra era un instrumento más fácil con el que también podía explotar su voz. Bajo el seudónimo de Jimmy Williams formó "The Black Coats", un conjunto juvenil de rock que debutó en Radio El Mundo presentados por María Moreno y Silvio Soldán.

Hasta que un día en el club Cramer de Avellaneda escuchó cantar a Julio Sosa. "Para qué. Arrancó con el 'Pido permiso, este tango habla por mi. ¡Ay papá, qué animal!", contó Juárez en una entrevista. Ese día llegó a su casa y le anunció a su familia que quería ser cantor de tango. Sin dudas, la escena se sorprendió muchísimo con la integración; después de todo, no era usual que un chico de veinte años se interesara en un género tradicional. El paradigma juvenil se había vuelto el enemigo de esa música que escuchaban "los padres", pero el amor y el impacto que le había causado Sosa fue mayor que cualquier tendencia.

La primera vez que lo escuchó, Aníbal Troilo supo que Rubén tenía algo que llevaría adelante al género. Se ofreció rápidamente a apadrinarlo y bajo su ala se hizo conocido en los boliches tangueros. Con su actuación en Caño 14, un local legendario dedicado a esta música, comenzó a sacudir las concepciones de un género que olfateaba su retorno. En 1973, la Asociación de Comentaristas de Tango lo consagró como el mejor intérprete y artista del año con tan solo 26 años.

El mundo se convirtió en una ruta de viajes donde el tango sostenía la brújula. Visitó y llevó su 2x4 por Perú, Venezuela, Estados Unidos, Colombia y Francia. Aunque grabó una gran cantidad de discos, el fenómeno del "Negro" Juárez era en vivo. Inclusive conquistó a Charly García, una vez que pasó por Carlos Paz luego de un Cosquín Rock.

El 31 de mayo de 2010, a sus 62 años, Rubén Juárez dejó este mundo a causa de cáncer de próstata. El músico, el erudito, el aventurero que volvió a darle vida al tango, fue el apóstol que logró catapultar al género a los oyentes del siglo XXI. 

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Leonardo Favio: el genio del cine argentino

Un 28 de mayo de 1938, nació en Las Catitas, Mendoza, Fuad Jorge Jury Olivera, conocido por todos como Leonardo Favio. Artista destacado y multifacético, se destacó por ser cantautor, guionista, actor y uno de los más grandes directores de cine del país. Considerado “de culto” en Latinoamérica y el mundo por su extensa y brillante filmografía, Favio marcó para siempre la historia del cine local. Llegó a Buenos Aires en 1958 y probó suerte como extra en la película El Ángel de España, dirigida por Enrique Carreras, uno de sus maestros junto a Leopoldo Torre Nilsson. Su pasión y compromiso por el cine lo llevó a dirigir muy joven. Crónica de un niño solo (1968) fue su primera producción, considerada por la crítica como la mejor película de la historia del cine argentino. 

Al éxito en pantalla grande se le sumó el prestigio internacional como cantante. El mismo año del estreno de su primera cinta, Favio publicó Fuiste mía un verano, su primer álbum de canciones románticas que lo catapultó a la fama en toda América. El asedio de los fans y las giras, agobiaban su personalidad relajada e íntima por lo que decidió dejar los escenarios para dedicarse de lleno al cine. La decisión fue acertada: sus filmes Juan Moreira (1973) y Nazareno Cruz y el lobo (1975), representaron un hito cinematográfico sin igual, llegando con Nazareno a ser la cinta más vista en salas con 3.600 mil espectadores. 

La dictadura cívico-militar argentina de 1976 lo persiguió por su fuerte compromiso con la militancia peronista a favor de los más necesitados. Durante esos años oscuros, el artista se exilió en Colombia, realizando giras por toda Latinoamérica. Regresó en 1987 para producir Gatica el Mono, estrenada en 1993 con excelentes críticas. Luego vinieron: Perón, sinfonía del sentimiento (1999) y Aniceto (2008) su última película. Falleció de neumonía el 5 de noviembre de 2012, a los 74 años. "Si hay algo que le pido a Dios, es amar todavía más a la gente. A los que no tienen posibilidades de ser escuchados. Estar con ellos; caminar con ellos. No hay ningún misterio; todo es cuestión de amor", es una de sus frases que reflejó aquel legado de esperanza y compromiso social que siempre supo mostrar. 

Gente que nos hace bien es una sección presentada por Maximiliano Legnani en Somos PM, que se emite por la pantalla de IP de lunes a viernes de 14 a 17, junto a Pía Slapka y Ana Sicilia.

 

Un 28 de mayo de 1938, nació en Las Catitas, Mendoza, Fuad Jorge Jury Olivera, conocido por todos como Leonardo Favio. Artista destacado y multifacético, se destacó por ser cantautor, guionista, actor y uno de los más grandes directores de cine del país. Considerado “de culto” en Latinoamérica y el mundo por su extensa y brillante filmografía, Favio marcó para siempre la historia del cine local. Llegó a Buenos Aires en 1958 y probó suerte como extra en la película El Ángel de España, dirigida por Enrique Carreras, uno de sus maestros junto a Leopoldo Torre Nilsson. Su pasión y compromiso por el cine lo llevó a dirigir muy joven. Crónica de un niño solo (1968) fue su primera producción, considerada por la crítica como la mejor película de la historia del cine argentino. 

Al éxito en pantalla grande se le sumó el prestigio internacional como cantante. El mismo año del estreno de su primera cinta, Favio publicó Fuiste mía un verano, su primer álbum de canciones románticas que lo catapultó a la fama en toda América. El asedio de los fans y las giras, agobiaban su personalidad relajada e íntima por lo que decidió dejar los escenarios para dedicarse de lleno al cine. La decisión fue acertada: sus filmes Juan Moreira (1973) y Nazareno Cruz y el lobo (1975), representaron un hito cinematográfico sin igual, llegando con Nazareno a ser la cinta más vista en salas con 3.600 mil espectadores. 

La dictadura cívico-militar argentina de 1976 lo persiguió por su fuerte compromiso con la militancia peronista a favor de los más necesitados. Durante esos años oscuros, el artista se exilió en Colombia, realizando giras por toda Latinoamérica. Regresó en 1987 para producir Gatica el Mono, estrenada en 1993 con excelentes críticas. Luego vinieron: Perón, sinfonía del sentimiento (1999) y Aniceto (2008) su última película. Falleció de neumonía el 5 de noviembre de 2012, a los 74 años. "Si hay algo que le pido a Dios, es amar todavía más a la gente. A los que no tienen posibilidades de ser escuchados. Estar con ellos; caminar con ellos. No hay ningún misterio; todo es cuestión de amor", es una de sus frases que reflejó aquel legado de esperanza y compromiso social que siempre supo mostrar. 

Gente que nos hace bien es una sección presentada por Maximiliano Legnani en Somos PM, que se emite por la pantalla de IP de lunes a viernes de 14 a 17, junto a Pía Slapka y Ana Sicilia.

 

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Oscar Wilde: el calvario del escritor condenado por su orientación sexual

Un 27 de mayo de 1896, el escritor irlandés Oscar Wilde fue condenado a prisión por ser homosexual. Radicado desde muy joven en Londres, donde ejerció su profesión de periodista, fue en esa ciudad que, en el tope de su fama, tuvo que padecer un infierno. Wilde era una celebridad en la ciudad: reconocido por el éxito de sus puestas teatrales y su inteligencia en las tertulias de la época. En 1896, a poco de haberse estrenado La importancia de llamarse Ernesto, una de sus obras maestras, el escritor comenzó un romance con lord Alfred Douglas, el hijo del marqués de Queensberry, quien le envió una carta tratándolo de sodomita.

Wilde tomó la posta y denunció al marqués por calumnias, pero el juicio se le dio vuelta. Los jueces no solo desestimaron su acusación, sino que se le inició otro proceso en su contra, por sodomía y grave indecencia. El resultado fue el castigo del Tribunal a dos años de trabajos forzados en la Cárcel de Reading. Las crónicas de la época indican que los británicos estaban muy atrasados en cuestiones de derechos individuales y que la sentencia intentó ser un ejemplo para erradicar esas prácticas de la sociedad. Esto generó una mayor intolerancia sexual en toda Europa, con la persecución de artistas homosexuales y condenas con el mismo carácter de injusticia.

Los últimos días y "La balada de la cárcel de Reading"

El dramaturgo vivió su período en la cárcel de la peor manera: su cuerpo quedó deteriorado debido a los castigos constantes dentro del recinto. Sin embargo, eso no le impidió escribir una de sus mejores obras: "La balada de la cárcel de Reading", donde reafirma valientemente su amor por Douglas. Años más tarde, el brillante hombre de letras moriría en un hotel de París, abandonado y sin dinero. El tiempo se encargaría de restaurar su obra y su legado como un ejemplo, no solamente de talento literario, sino de lucha por los derechos de las personas. 

​​Gente que nos hace bien es una sección presentada por Maximiliano Legnani en Somos PM, que se emite por la pantalla de IP de lunes a viernes de 14 a 17, junto a Pía Slapka y Ana Sicilia.

Un 27 de mayo de 1896, el escritor irlandés Oscar Wilde fue condenado a prisión por ser homosexual. Radicado desde muy joven en Londres, donde ejerció su profesión de periodista, fue en esa ciudad que, en el tope de su fama, tuvo que padecer un infierno. Wilde era una celebridad en la ciudad: reconocido por el éxito de sus puestas teatrales y su inteligencia en las tertulias de la época. En 1896, a poco de haberse estrenado La importancia de llamarse Ernesto, una de sus obras maestras, el escritor comenzó un romance con lord Alfred Douglas, el hijo del marqués de Queensberry, quien le envió una carta tratándolo de sodomita.

Wilde tomó la posta y denunció al marqués por calumnias, pero el juicio se le dio vuelta. Los jueces no solo desestimaron su acusación, sino que se le inició otro proceso en su contra, por sodomía y grave indecencia. El resultado fue el castigo del Tribunal a dos años de trabajos forzados en la Cárcel de Reading. Las crónicas de la época indican que los británicos estaban muy atrasados en cuestiones de derechos individuales y que la sentencia intentó ser un ejemplo para erradicar esas prácticas de la sociedad. Esto generó una mayor intolerancia sexual en toda Europa, con la persecución de artistas homosexuales y condenas con el mismo carácter de injusticia.

Los últimos días y "La balada de la cárcel de Reading"

El dramaturgo vivió su período en la cárcel de la peor manera: su cuerpo quedó deteriorado debido a los castigos constantes dentro del recinto. Sin embargo, eso no le impidió escribir una de sus mejores obras: "La balada de la cárcel de Reading", donde reafirma valientemente su amor por Douglas. Años más tarde, el brillante hombre de letras moriría en un hotel de París, abandonado y sin dinero. El tiempo se encargaría de restaurar su obra y su legado como un ejemplo, no solamente de talento literario, sino de lucha por los derechos de las personas. 

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