Día Internacional contra el homo-odio: la importancia de su conmemoración

Cada 17 de mayo se conmemora el Día Internacional de la lucha contra el homo-lesbo-trans odio. En esta nota las cifras de los crímenes de odio en Argentina y el mundo.

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Cada 17 de mayo se conmemora el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia . Un 17 de mayo pero de 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS), eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. Aunque el ente sanitario dio cuenta en ese entonces que la patologización es un acto de discriminación, fue recién en 2014 que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) instauró esta fecha como un día para conmemorar la lucha contra el odio y la discriminación. 

La efeméride también se conoce como Día Internacional de la Lucha contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género. El motivo surge en el marco de la lucha para ratificar que el odio y rechazo a las personas homosexuales, transexuales, bisexuales y demás disidencias del colectivo LGBTQI+ no son producto de la fobia o el miedo, sino de un conjunto de aprendizajes construidos socialmente.

Pese a las conquistas del colectivo en materia de derechos humanos y a la concientización internacional contra el homodio y transodio, siguen existiendo políticas tanto criminalizantes como discriminatorias contra las orientaciones sexuales e identidades de género distintas a la heteronorma. Esto contribuye a que los crímenes de odio sigan siendo frecuentes en todo el mundo. Además, todavía hay países que encuentran ilegal ser homosexual o transgénero, así como hay algunos que no intervienen con políticas específicas en la búsqueda de la equidad y de absolver la discriminación. 

Crímenes de odio: las cifras en Argentina

El Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT, creado en 2016 y articulado con órganos estatales como la Defensoría del Pueblo de la Nación, releva cada año datos empíricos que evidencian la violencia ejercida cotidianamente sobre lesbianas, gays, bisexuales y trans (travestis, transexuales y transgéneros).

En su último informe, reveló que en los primeros seis meses de 2021 se cometieron 53 crímenes de odio en donde la orientación sexual, la identidad y/o la expresión de género de todas las víctimas fueron utilizadas como pretexto discriminatorio para la vulneración de derechos y la violencia. Del total de estos crímenes de odio, el 76% de las agresiones fueron contra mujeres trans; el 11% contra varones gays cis; el 9% contra varones trans y el 4% contra lesbianas. 

Por su parte, el Observatorio MuMaLá Mujeres, Disidencias, Derechos de la agrupación Libres y Diverses constató, en su Registro violencia LGBTIQ+, que de enero a junio de 2020 se produjeron 100 casos de violencia hacia el colectivo. En ese informe, la agrupación detalla que esa cifra se compone de 40 trans/travesticidios sociales, 4 crímenes de odio y 56 ataques de odio.

En rigor, se evidencia que las violencias física, psicológica, sexual, económica y simbólica fueron ejercidas en un 48% sobre travestis y mujeres trans, 31% sobre gays/maricas, 12% hacia lesbianas, 5% contra varones trans, 2% a no binaries y 2% a otres.

Ausencia estatal

De acuerdo a las organizaciones sociales y colectivos LGBTQI+, la mayoría de los crímenes de odio registrados corresponden a asesinatos, suicidios, violencia física y muertes por ausencia y/o abandono estatal histórico y estructural. Las muertes por homo-odio son consecuencia de una vulneración de derechos. 

En general, las violencias comienzan a una edad muy temprana con la expulsión del hogar causada por los prejuicios de la propia familia. Esta realidad, coloca a las personas del colectivo LGBTQI+ en una situación de vulnerabilidad, con falta de recursos materiales y el debilitamiento de la red primaria de contención material y afectiva. Esto, sumado a una discriminación institucional, implica para la mayoría de los casos una exclusión del sistema educativo que genera un impacto negativo en las oportunidades laborales de esta población. La discriminación en el mercado laboral responde a la falta de educación formal y la discriminación. 

El homo-odio es una cuestión universal

Según datos relevados por la ONU en 2019, 70 países del mundo aún criminalizan las relaciones entre personas del mismo género.  Países como Arabia Saudí, Brunei, Irán, Mauritania, Nigeria y Yemen contemplan la pena de muerte como castigo a quienes mantengan una relación homosexual. Mientras que en Afganistán, Emiratos Árabes Unidos, Pakistán, Qatar y Somalia podría imponerse una pena capital, aunque no hay certezas jurídicas al respecto.

En África las personas LGBTQI+ sufren abusos o discriminación en las calles. Esto sucede en países como Camerún, Kenia, Senegal, Tanzania, Todo y Uganda. En tanto en Oriente Medio y el norte de África se detiene y encarcela a las personas LGBTQI+ por cargos de "conducta inmoral", esto se da mayormente en países como Bahrein, Egipto, Irán, Marruecos y Túnez. Sin ir más lejos, El jefe de seguridad del Mundial de fútbol a jugarse en Qatar durante el 2022, Abdulaziz Abdullah al-Ansari, advirtió que no se podrán desplegar en los estadios banderas de la comunidad LGBTQ+ y que serán confiscadas, como una "medida de protección".

En el caso de Asia, en países como Indonesia o Malasia el colectivo sufre hostigamientos, discriminación y violencia. Mientras que en América, en Argentina, El Salvador, Haití, Honduras, República Dominicana o Venezuela se mantienen niveles elevados de crímenes de odio, discriminación, asesinatos y persecución contra activistas. En este continente, Brasil sigue siendo el lugar más mortífero para las personas trans.

En países como Letonia, Lituania, Bulgaria, Croacia, Serbia, Hungría, Moldavia o Rusia es frecuente la vulneración del derecho a la libertad de expresión y reunión. Además, hay países donde la homosexualidad no está penada legalmente pero en los que las personas LGBTI sufren de forma diaria discriminación y crímenes de odio. Estos discursos homofóbos, bífobos y tránsfobos llegan de la mano de cargos políticos, religiosos y medios de comunicación. 

Entre enero de 2008 y septiembre de 2020 al menos 3.664 personas trans fueron asesinadas en todo el mundo, según las estadísticas del Observatorio de Personas Trans Asesinadas (TMM). 

Día Internacional contra el homo-odio: la importancia de su conmemoración

Cada 17 de mayo se conmemora el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia . Un 17 de mayo pero de 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS), eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. Aunque el ente sanitario dio cuenta en ese entonces que la patologización es un acto de discriminación, fue recién en 2014 que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) instauró esta fecha como un día para conmemorar la lucha contra el odio y la discriminación. 

La efeméride también se conoce como Día Internacional de la Lucha contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género. El motivo surge en el marco de la lucha para ratificar que el odio y rechazo a las personas homosexuales, transexuales, bisexuales y demás disidencias del colectivo LGBTQI+ no son producto de la fobia o el miedo, sino de un conjunto de aprendizajes construidos socialmente.

Pese a las conquistas del colectivo en materia de derechos humanos y a la concientización internacional contra el homodio y transodio, siguen existiendo políticas tanto criminalizantes como discriminatorias contra las orientaciones sexuales e identidades de género distintas a la heteronorma. Esto contribuye a que los crímenes de odio sigan siendo frecuentes en todo el mundo. Además, todavía hay países que encuentran ilegal ser homosexual o transgénero, así como hay algunos que no intervienen con políticas específicas en la búsqueda de la equidad y de absolver la discriminación. 

Crímenes de odio: las cifras en Argentina

El Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT, creado en 2016 y articulado con órganos estatales como la Defensoría del Pueblo de la Nación, releva cada año datos empíricos que evidencian la violencia ejercida cotidianamente sobre lesbianas, gays, bisexuales y trans (travestis, transexuales y transgéneros).

En su último informe, reveló que en los primeros seis meses de 2021 se cometieron 53 crímenes de odio en donde la orientación sexual, la identidad y/o la expresión de género de todas las víctimas fueron utilizadas como pretexto discriminatorio para la vulneración de derechos y la violencia. Del total de estos crímenes de odio, el 76% de las agresiones fueron contra mujeres trans; el 11% contra varones gays cis; el 9% contra varones trans y el 4% contra lesbianas. 

Por su parte, el Observatorio MuMaLá Mujeres, Disidencias, Derechos de la agrupación Libres y Diverses constató, en su Registro violencia LGBTIQ+, que de enero a junio de 2020 se produjeron 100 casos de violencia hacia el colectivo. En ese informe, la agrupación detalla que esa cifra se compone de 40 trans/travesticidios sociales, 4 crímenes de odio y 56 ataques de odio.

En rigor, se evidencia que las violencias física, psicológica, sexual, económica y simbólica fueron ejercidas en un 48% sobre travestis y mujeres trans, 31% sobre gays/maricas, 12% hacia lesbianas, 5% contra varones trans, 2% a no binaries y 2% a otres.

Ausencia estatal

De acuerdo a las organizaciones sociales y colectivos LGBTQI+, la mayoría de los crímenes de odio registrados corresponden a asesinatos, suicidios, violencia física y muertes por ausencia y/o abandono estatal histórico y estructural. Las muertes por homo-odio son consecuencia de una vulneración de derechos. 

En general, las violencias comienzan a una edad muy temprana con la expulsión del hogar causada por los prejuicios de la propia familia. Esta realidad, coloca a las personas del colectivo LGBTQI+ en una situación de vulnerabilidad, con falta de recursos materiales y el debilitamiento de la red primaria de contención material y afectiva. Esto, sumado a una discriminación institucional, implica para la mayoría de los casos una exclusión del sistema educativo que genera un impacto negativo en las oportunidades laborales de esta población. La discriminación en el mercado laboral responde a la falta de educación formal y la discriminación. 

El homo-odio es una cuestión universal

Según datos relevados por la ONU en 2019, 70 países del mundo aún criminalizan las relaciones entre personas del mismo género.  Países como Arabia Saudí, Brunei, Irán, Mauritania, Nigeria y Yemen contemplan la pena de muerte como castigo a quienes mantengan una relación homosexual. Mientras que en Afganistán, Emiratos Árabes Unidos, Pakistán, Qatar y Somalia podría imponerse una pena capital, aunque no hay certezas jurídicas al respecto.

En África las personas LGBTQI+ sufren abusos o discriminación en las calles. Esto sucede en países como Camerún, Kenia, Senegal, Tanzania, Todo y Uganda. En tanto en Oriente Medio y el norte de África se detiene y encarcela a las personas LGBTQI+ por cargos de "conducta inmoral", esto se da mayormente en países como Bahrein, Egipto, Irán, Marruecos y Túnez. Sin ir más lejos, El jefe de seguridad del Mundial de fútbol a jugarse en Qatar durante el 2022, Abdulaziz Abdullah al-Ansari, advirtió que no se podrán desplegar en los estadios banderas de la comunidad LGBTQ+ y que serán confiscadas, como una "medida de protección".

En el caso de Asia, en países como Indonesia o Malasia el colectivo sufre hostigamientos, discriminación y violencia. Mientras que en América, en Argentina, El Salvador, Haití, Honduras, República Dominicana o Venezuela se mantienen niveles elevados de crímenes de odio, discriminación, asesinatos y persecución contra activistas. En este continente, Brasil sigue siendo el lugar más mortífero para las personas trans.

En países como Letonia, Lituania, Bulgaria, Croacia, Serbia, Hungría, Moldavia o Rusia es frecuente la vulneración del derecho a la libertad de expresión y reunión. Además, hay países donde la homosexualidad no está penada legalmente pero en los que las personas LGBTI sufren de forma diaria discriminación y crímenes de odio. Estos discursos homofóbos, bífobos y tránsfobos llegan de la mano de cargos políticos, religiosos y medios de comunicación. 

Entre enero de 2008 y septiembre de 2020 al menos 3.664 personas trans fueron asesinadas en todo el mundo, según las estadísticas del Observatorio de Personas Trans Asesinadas (TMM). 

Cada 17 de mayo se conmemora el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia . Un 17 de mayo pero de 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS), eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. Aunque el ente sanitario dio cuenta en ese entonces que la patologización es un acto de discriminación, fue recién en 2014 que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) instauró esta fecha como un día para conmemorar la lucha contra el odio y la discriminación. 

La efeméride también se conoce como Día Internacional de la Lucha contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género. El motivo surge en el marco de la lucha para ratificar que el odio y rechazo a las personas homosexuales, transexuales, bisexuales y demás disidencias del colectivo LGBTQI+ no son producto de la fobia o el miedo, sino de un conjunto de aprendizajes construidos socialmente.

Pese a las conquistas del colectivo en materia de derechos humanos y a la concientización internacional contra el homodio y transodio, siguen existiendo políticas tanto criminalizantes como discriminatorias contra las orientaciones sexuales e identidades de género distintas a la heteronorma. Esto contribuye a que los crímenes de odio sigan siendo frecuentes en todo el mundo. Además, todavía hay países que encuentran ilegal ser homosexual o transgénero, así como hay algunos que no intervienen con políticas específicas en la búsqueda de la equidad y de absolver la discriminación. 

Crímenes de odio: las cifras en Argentina

El Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT, creado en 2016 y articulado con órganos estatales como la Defensoría del Pueblo de la Nación, releva cada año datos empíricos que evidencian la violencia ejercida cotidianamente sobre lesbianas, gays, bisexuales y trans (travestis, transexuales y transgéneros).

En su último informe, reveló que en los primeros seis meses de 2021 se cometieron 53 crímenes de odio en donde la orientación sexual, la identidad y/o la expresión de género de todas las víctimas fueron utilizadas como pretexto discriminatorio para la vulneración de derechos y la violencia. Del total de estos crímenes de odio, el 76% de las agresiones fueron contra mujeres trans; el 11% contra varones gays cis; el 9% contra varones trans y el 4% contra lesbianas. 

Por su parte, el Observatorio MuMaLá Mujeres, Disidencias, Derechos de la agrupación Libres y Diverses constató, en su Registro violencia LGBTIQ+, que de enero a junio de 2020 se produjeron 100 casos de violencia hacia el colectivo. En ese informe, la agrupación detalla que esa cifra se compone de 40 trans/travesticidios sociales, 4 crímenes de odio y 56 ataques de odio.

En rigor, se evidencia que las violencias física, psicológica, sexual, económica y simbólica fueron ejercidas en un 48% sobre travestis y mujeres trans, 31% sobre gays/maricas, 12% hacia lesbianas, 5% contra varones trans, 2% a no binaries y 2% a otres.

Ausencia estatal

De acuerdo a las organizaciones sociales y colectivos LGBTQI+, la mayoría de los crímenes de odio registrados corresponden a asesinatos, suicidios, violencia física y muertes por ausencia y/o abandono estatal histórico y estructural. Las muertes por homo-odio son consecuencia de una vulneración de derechos. 

En general, las violencias comienzan a una edad muy temprana con la expulsión del hogar causada por los prejuicios de la propia familia. Esta realidad, coloca a las personas del colectivo LGBTQI+ en una situación de vulnerabilidad, con falta de recursos materiales y el debilitamiento de la red primaria de contención material y afectiva. Esto, sumado a una discriminación institucional, implica para la mayoría de los casos una exclusión del sistema educativo que genera un impacto negativo en las oportunidades laborales de esta población. La discriminación en el mercado laboral responde a la falta de educación formal y la discriminación. 

El homo-odio es una cuestión universal

Según datos relevados por la ONU en 2019, 70 países del mundo aún criminalizan las relaciones entre personas del mismo género.  Países como Arabia Saudí, Brunei, Irán, Mauritania, Nigeria y Yemen contemplan la pena de muerte como castigo a quienes mantengan una relación homosexual. Mientras que en Afganistán, Emiratos Árabes Unidos, Pakistán, Qatar y Somalia podría imponerse una pena capital, aunque no hay certezas jurídicas al respecto.

En África las personas LGBTQI+ sufren abusos o discriminación en las calles. Esto sucede en países como Camerún, Kenia, Senegal, Tanzania, Todo y Uganda. En tanto en Oriente Medio y el norte de África se detiene y encarcela a las personas LGBTQI+ por cargos de "conducta inmoral", esto se da mayormente en países como Bahrein, Egipto, Irán, Marruecos y Túnez. Sin ir más lejos, El jefe de seguridad del Mundial de fútbol a jugarse en Qatar durante el 2022, Abdulaziz Abdullah al-Ansari, advirtió que no se podrán desplegar en los estadios banderas de la comunidad LGBTQ+ y que serán confiscadas, como una "medida de protección".

En el caso de Asia, en países como Indonesia o Malasia el colectivo sufre hostigamientos, discriminación y violencia. Mientras que en América, en Argentina, El Salvador, Haití, Honduras, República Dominicana o Venezuela se mantienen niveles elevados de crímenes de odio, discriminación, asesinatos y persecución contra activistas. En este continente, Brasil sigue siendo el lugar más mortífero para las personas trans.

En países como Letonia, Lituania, Bulgaria, Croacia, Serbia, Hungría, Moldavia o Rusia es frecuente la vulneración del derecho a la libertad de expresión y reunión. Además, hay países donde la homosexualidad no está penada legalmente pero en los que las personas LGBTI sufren de forma diaria discriminación y crímenes de odio. Estos discursos homofóbos, bífobos y tránsfobos llegan de la mano de cargos políticos, religiosos y medios de comunicación. 

Entre enero de 2008 y septiembre de 2020 al menos 3.664 personas trans fueron asesinadas en todo el mundo, según las estadísticas del Observatorio de Personas Trans Asesinadas (TMM). 

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