Aníbal Fernández sobre los policías que mataron a Lucas González: "No pueden tener armas nunca más"

Aníbal Fernández dijo que el asesinato de Lucas González es "un caso de violencia institucional" y que los policías de la Ciudad involucrados "no pueden tener un arma en la mano nunca más".

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El ministro de Seguridad Aníbal Fernández dijo que el asesinato de Lucas González es claramente "un caso de violencia institucional sin lugar a dudas" y que los policías de la Ciudad involucrados "no pueden tener un arma en la mano nunca más". En este caso se demuestra que los policías no están bien formados, dijo Fernández, pero  "no hay que generalizar", aclaró el funcionario. "Pero no es LA policía, porque si no nos llevamos puestos a todos los otros, que a lo mejor trabajan estupendamente bien".

"No tiene una explicación seria por qué hacen una cosa de estas características", agregó Fernández.

El caso de gatillo fácil contra Lucas González

Lucas González, el joven de 17 años que fue baleado en la cabeza por un agente de la Policía de la Ciudad, falleció al atardecer del jueves. El muchacho había vuelto de entrenar junto con tres amigos en el barrio de Barracas cuando fueron interceptados por agentes de civil de la Policía de la Ciudad. Según el relato policial, los jóvenes huyeron cuando quisieron identificarlos por lo que abrieron fuego sobre el auto por el que se desplazaban.

Las familias de los adolescentes aseguran que ninguna de las víctimas estaba armada y que huyeron porque se asustaron al no poder identificar debidamente a los agentes. "El auto no tenía patente trasera, no estaba identificado, no tenían chaleco, gorra, ni identificación colgada", declaró Ricardo, padre de Joaquín, uno de los chicos vinculados con lo sucedido.

Aníbal Fernández sobre los policías que mataron a Lucas González: "No pueden tener armas nunca más"

El ministro de Seguridad Aníbal Fernández dijo que el asesinato de Lucas González es claramente "un caso de violencia institucional sin lugar a dudas" y que los policías de la Ciudad involucrados "no pueden tener un arma en la mano nunca más". En este caso se demuestra que los policías no están bien formados, dijo Fernández, pero  "no hay que generalizar", aclaró el funcionario. "Pero no es LA policía, porque si no nos llevamos puestos a todos los otros, que a lo mejor trabajan estupendamente bien".

"No tiene una explicación seria por qué hacen una cosa de estas características", agregó Fernández.

El caso de gatillo fácil contra Lucas González

Lucas González, el joven de 17 años que fue baleado en la cabeza por un agente de la Policía de la Ciudad, falleció al atardecer del jueves. El muchacho había vuelto de entrenar junto con tres amigos en el barrio de Barracas cuando fueron interceptados por agentes de civil de la Policía de la Ciudad. Según el relato policial, los jóvenes huyeron cuando quisieron identificarlos por lo que abrieron fuego sobre el auto por el que se desplazaban.

Las familias de los adolescentes aseguran que ninguna de las víctimas estaba armada y que huyeron porque se asustaron al no poder identificar debidamente a los agentes. "El auto no tenía patente trasera, no estaba identificado, no tenían chaleco, gorra, ni identificación colgada", declaró Ricardo, padre de Joaquín, uno de los chicos vinculados con lo sucedido.

El ministro de Seguridad Aníbal Fernández dijo que el asesinato de Lucas González es claramente "un caso de violencia institucional sin lugar a dudas" y que los policías de la Ciudad involucrados "no pueden tener un arma en la mano nunca más". En este caso se demuestra que los policías no están bien formados, dijo Fernández, pero  "no hay que generalizar", aclaró el funcionario. "Pero no es LA policía, porque si no nos llevamos puestos a todos los otros, que a lo mejor trabajan estupendamente bien".

"No tiene una explicación seria por qué hacen una cosa de estas características", agregó Fernández.

El caso de gatillo fácil contra Lucas González

Lucas González, el joven de 17 años que fue baleado en la cabeza por un agente de la Policía de la Ciudad, falleció al atardecer del jueves. El muchacho había vuelto de entrenar junto con tres amigos en el barrio de Barracas cuando fueron interceptados por agentes de civil de la Policía de la Ciudad. Según el relato policial, los jóvenes huyeron cuando quisieron identificarlos por lo que abrieron fuego sobre el auto por el que se desplazaban.

Las familias de los adolescentes aseguran que ninguna de las víctimas estaba armada y que huyeron porque se asustaron al no poder identificar debidamente a los agentes. "El auto no tenía patente trasera, no estaba identificado, no tenían chaleco, gorra, ni identificación colgada", declaró Ricardo, padre de Joaquín, uno de los chicos vinculados con lo sucedido.

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