A 69 años de la muerte de Eva Perón, un ícono de la política argentina del siglo XX

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Cada 26 de julio, la figura de Eva Perón vuelve a resonar, cuando se cumple el aniversario de su “paso a la inmortalidad” ocurrido en 1952. A 69 años de esa fecha simbólica, sigue siendo profunda la huella que dejó la líder política. Evita fue clave en el discurso político de la época, y determinante para la construcción y activación del peronismo como movimiento de masas, el más influyente en Argentina desde la segunda mitad del siglo XX en adelante.

En el proyecto del peronismo, Evita desarmó estructuras y logró visibilizar a un sector social ausente en el escenario público, las mujeres y, sobre todo, las personas pobres. La actriz de radioteatro se consolidó como una referente social porque ella ya procedía de clases populares. Un pueblo sumido en la pobreza y la desprotección encontró en esta “humilde y pequeña mujer” -según sus propias palabras- una eterna abanderada. 

La pasión por la justicia social

En su corta e intensa carrera política de seis años, María Eva Duarte representó una fuerza irrefrenable de su carácter sentimental e intuitivo, que configuró un estilo de conducción: “He actuado en mi vida más bien impulsada y guiada por mis sentimientos (…) ese sentimiento es mi indignación frente a la injusticia”, escribió en La razón de mi vida, su texto canónico. Con esa emotividad declarada sostuvo sus acciones y reacciones: “No me arrepiento de ninguna de las palabras que he escrito”, afirmó.

 

A 69 años de la muerte de Eva Perón, un ícono de la política argentina del siglo XX

Cada 26 de julio, la figura de Eva Perón vuelve a resonar, cuando se cumple el aniversario de su “paso a la inmortalidad” ocurrido en 1952. A 69 años de esa fecha simbólica, sigue siendo profunda la huella que dejó la líder política. Evita fue clave en el discurso político de la época, y determinante para la construcción y activación del peronismo como movimiento de masas, el más influyente en Argentina desde la segunda mitad del siglo XX en adelante.

En el proyecto del peronismo, Evita desarmó estructuras y logró visibilizar a un sector social ausente en el escenario público, las mujeres y, sobre todo, las personas pobres. La actriz de radioteatro se consolidó como una referente social porque ella ya procedía de clases populares. Un pueblo sumido en la pobreza y la desprotección encontró en esta “humilde y pequeña mujer” -según sus propias palabras- una eterna abanderada. 

La pasión por la justicia social

En su corta e intensa carrera política de seis años, María Eva Duarte representó una fuerza irrefrenable de su carácter sentimental e intuitivo, que configuró un estilo de conducción: “He actuado en mi vida más bien impulsada y guiada por mis sentimientos (…) ese sentimiento es mi indignación frente a la injusticia”, escribió en La razón de mi vida, su texto canónico. Con esa emotividad declarada sostuvo sus acciones y reacciones: “No me arrepiento de ninguna de las palabras que he escrito”, afirmó.

 

Cada 26 de julio, la figura de Eva Perón vuelve a resonar, cuando se cumple el aniversario de su “paso a la inmortalidad” ocurrido en 1952. A 69 años de esa fecha simbólica, sigue siendo profunda la huella que dejó la líder política. Evita fue clave en el discurso político de la época, y determinante para la construcción y activación del peronismo como movimiento de masas, el más influyente en Argentina desde la segunda mitad del siglo XX en adelante.

En el proyecto del peronismo, Evita desarmó estructuras y logró visibilizar a un sector social ausente en el escenario público, las mujeres y, sobre todo, las personas pobres. La actriz de radioteatro se consolidó como una referente social porque ella ya procedía de clases populares. Un pueblo sumido en la pobreza y la desprotección encontró en esta “humilde y pequeña mujer” -según sus propias palabras- una eterna abanderada. 

La pasión por la justicia social

En su corta e intensa carrera política de seis años, María Eva Duarte representó una fuerza irrefrenable de su carácter sentimental e intuitivo, que configuró un estilo de conducción: “He actuado en mi vida más bien impulsada y guiada por mis sentimientos (…) ese sentimiento es mi indignación frente a la injusticia”, escribió en La razón de mi vida, su texto canónico. Con esa emotividad declarada sostuvo sus acciones y reacciones: “No me arrepiento de ninguna de las palabras que he escrito”, afirmó.

 

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