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Con el VAR eliminaron a Boca de la Copa libertadores

Boca fue perjudicado por el polémico sistema de VAR (Video Assistant Referee): primero en Buenos Aires y luego en Belo Horizonte, el equipo dirigido por Miguel Angel Russo marcó goles que fueron anulados por decisión de los árbitros Andrés Rojas el martes 13 y Esteban Ostojich anoche, a instancias del sistema de videocontrol que supervisa cada partido. La situación escandalosa, potenciada por los posteriores incidentes, revela la compleja relación entre uno de los clubes más importantes de América -seis veces ganador de este torneo- y la Confederación Sudamericana de Fútbol, el ente organizador de la competencia. Las declaraciones del presidente Jorge Ameal luego del primer partido (habló de un "error") ponen de manifiesto una evidente inacción dirigencial frente al atropello. Millones de hinchas repartidos en Argentina y el mundo esperaban una reacción más enérgica, que nunca llegó. 

En ambos partidos sucedió la misma operatoria. Una vez concretados los dos legítimos goles -el de Diego González en la Bombonera, el de Marcelo Weigandt en el Minerao-, el juez a cargo señaló el centro del campo para reiniciar el juego. Sin embargo, con el gesto universal de "estoy escuchando" Rojas y Ostojich detuvieron la reanudación del partido y luego de varios minutos de insólita demora, concurrieron al monitor que repite las jugadas que se consideran pasibles de revisión. Acto seguido, revirtieron sus decisiones iniciales y anularon los goles. Posteriores escuchas del diálogo entre los árbitros encargados de este sistema y el juez en el campo, tanto en Buenos Aires como en Belo Horizonte, revelan una evidente intención de hurgar (y encontrar) hasta el más mínimo detalle para invalidar las jugadas. El martes 13 fue un supuesto empujón que en verdad fue un mínimo contacto. Anoche fue una rodilla en posición adelantada. 

Incidentes y reacciones luego del partido

Luego del partido se produjeron incidentes en las instalaciones del Estadio Mineirao: integrantes de la delegación de Boca reaccionaron frente a las provocaciones y el maltrato de los encargados de seguridad y dirigentes de Atlético de Mineiro, y la policía local -que arrojó gases lacrimógenos en un ámbito cerrado. Posteriormente los dirigentes Raúl Cascini y Jorge Bermúdez, los jugadores Carlos Izquierdoz, Javier García, Sebastián Villa, Carlos Zambrano, Marcos Rojo, el ayudante de campo Leandro Somoza y el entrenador de arqueros Fernando Gayoso, fueron imputados por los disturbios.

Esta mañana, la embajada argentina en Brasil comunicó:

 "Apenas comenzaron los incidentes que se desarrollaron en el estadio de Atlético Mineiro luego del partido con Boca Juniors, el embajador Daniel Scioli solicitó al cónsul argentino en Belo Horizonte, Santiago Muñoz, que se pusiera a disposición de la delegación de Boca para colaborar con asistencia legal y consular. El cónsul Muñoz arribó al estadio poco después de terminado el partido, mientras que la embajada estaba en contacto con la dirigencia de Boca Juniors. Se realizó la asistencia y acompañamiento consular a la comitiva del club, luego del encuentro, ante una Delegación policial".

Por su parte, el exvicepresidente de Boca Mario Pergolini fue contundente en su programa de radio esta mañana:

"Tiene que ver con las conductas. Si la vez pasada nadie se quejó, todos calladitos por miedo a la Conmebol y todos los chupan las medias, obvio que después pasa lo que pasa. Después no podes salir a hacerte el patovica, a golpear gente... Más siendo empleado del club. Yo me quejo ahora porque también me quejé antes y la Conmebol me multó con 35 mil dólares por decir que era un tongo su VAR. Y los dirigentes que te dicen 'no, callate porque nos van a cagar, preferible seguir charlando...'  Y es lo que hacen todos, pero ahí están las consecuencias".

El micro de la delegación argentina fue demorado por varias horas en la puerta de una comisaría cercana al estadio, en la madrugada del miércoles y de esta manera, no pudieron regresar tal como estaba previsto en un vuelo nocturno. La hora del regreso ahora, está programada para las 3 de la tarde. 

 

Con el VAR eliminaron a Boca de la Copa libertadores

Boca fue perjudicado por el polémico sistema de VAR (Video Assistant Referee): primero en Buenos Aires y luego en Belo Horizonte, el equipo dirigido por Miguel Angel Russo marcó goles que fueron anulados por decisión de los árbitros Andrés Rojas el martes 13 y Esteban Ostojich anoche, a instancias del sistema de videocontrol que supervisa cada partido. La situación escandalosa, potenciada por los posteriores incidentes, revela la compleja relación entre uno de los clubes más importantes de América -seis veces ganador de este torneo- y la Confederación Sudamericana de Fútbol, el ente organizador de la competencia. Las declaraciones del presidente Jorge Ameal luego del primer partido (habló de un "error") ponen de manifiesto una evidente inacción dirigencial frente al atropello. Millones de hinchas repartidos en Argentina y el mundo esperaban una reacción más enérgica, que nunca llegó. 

En ambos partidos sucedió la misma operatoria. Una vez concretados los dos legítimos goles -el de Diego González en la Bombonera, el de Marcelo Weigandt en el Minerao-, el juez a cargo señaló el centro del campo para reiniciar el juego. Sin embargo, con el gesto universal de "estoy escuchando" Rojas y Ostojich detuvieron la reanudación del partido y luego de varios minutos de insólita demora, concurrieron al monitor que repite las jugadas que se consideran pasibles de revisión. Acto seguido, revirtieron sus decisiones iniciales y anularon los goles. Posteriores escuchas del diálogo entre los árbitros encargados de este sistema y el juez en el campo, tanto en Buenos Aires como en Belo Horizonte, revelan una evidente intención de hurgar (y encontrar) hasta el más mínimo detalle para invalidar las jugadas. El martes 13 fue un supuesto empujón que en verdad fue un mínimo contacto. Anoche fue una rodilla en posición adelantada. 

Incidentes y reacciones luego del partido

Luego del partido se produjeron incidentes en las instalaciones del Estadio Mineirao: integrantes de la delegación de Boca reaccionaron frente a las provocaciones y el maltrato de los encargados de seguridad y dirigentes de Atlético de Mineiro, y la policía local -que arrojó gases lacrimógenos en un ámbito cerrado. Posteriormente los dirigentes Raúl Cascini y Jorge Bermúdez, los jugadores Carlos Izquierdoz, Javier García, Sebastián Villa, Carlos Zambrano, Marcos Rojo, el ayudante de campo Leandro Somoza y el entrenador de arqueros Fernando Gayoso, fueron imputados por los disturbios.

Esta mañana, la embajada argentina en Brasil comunicó:

 "Apenas comenzaron los incidentes que se desarrollaron en el estadio de Atlético Mineiro luego del partido con Boca Juniors, el embajador Daniel Scioli solicitó al cónsul argentino en Belo Horizonte, Santiago Muñoz, que se pusiera a disposición de la delegación de Boca para colaborar con asistencia legal y consular. El cónsul Muñoz arribó al estadio poco después de terminado el partido, mientras que la embajada estaba en contacto con la dirigencia de Boca Juniors. Se realizó la asistencia y acompañamiento consular a la comitiva del club, luego del encuentro, ante una Delegación policial".

Por su parte, el exvicepresidente de Boca Mario Pergolini fue contundente en su programa de radio esta mañana:

"Tiene que ver con las conductas. Si la vez pasada nadie se quejó, todos calladitos por miedo a la Conmebol y todos los chupan las medias, obvio que después pasa lo que pasa. Después no podes salir a hacerte el patovica, a golpear gente... Más siendo empleado del club. Yo me quejo ahora porque también me quejé antes y la Conmebol me multó con 35 mil dólares por decir que era un tongo su VAR. Y los dirigentes que te dicen 'no, callate porque nos van a cagar, preferible seguir charlando...'  Y es lo que hacen todos, pero ahí están las consecuencias".

El micro de la delegación argentina fue demorado por varias horas en la puerta de una comisaría cercana al estadio, en la madrugada del miércoles y de esta manera, no pudieron regresar tal como estaba previsto en un vuelo nocturno. La hora del regreso ahora, está programada para las 3 de la tarde. 

 

Boca fue perjudicado por el polémico sistema de VAR (Video Assistant Referee): primero en Buenos Aires y luego en Belo Horizonte, el equipo dirigido por Miguel Angel Russo marcó goles que fueron anulados por decisión de los árbitros Andrés Rojas el martes 13 y Esteban Ostojich anoche, a instancias del sistema de videocontrol que supervisa cada partido. La situación escandalosa, potenciada por los posteriores incidentes, revela la compleja relación entre uno de los clubes más importantes de América -seis veces ganador de este torneo- y la Confederación Sudamericana de Fútbol, el ente organizador de la competencia. Las declaraciones del presidente Jorge Ameal luego del primer partido (habló de un "error") ponen de manifiesto una evidente inacción dirigencial frente al atropello. Millones de hinchas repartidos en Argentina y el mundo esperaban una reacción más enérgica, que nunca llegó. 

En ambos partidos sucedió la misma operatoria. Una vez concretados los dos legítimos goles -el de Diego González en la Bombonera, el de Marcelo Weigandt en el Minerao-, el juez a cargo señaló el centro del campo para reiniciar el juego. Sin embargo, con el gesto universal de "estoy escuchando" Rojas y Ostojich detuvieron la reanudación del partido y luego de varios minutos de insólita demora, concurrieron al monitor que repite las jugadas que se consideran pasibles de revisión. Acto seguido, revirtieron sus decisiones iniciales y anularon los goles. Posteriores escuchas del diálogo entre los árbitros encargados de este sistema y el juez en el campo, tanto en Buenos Aires como en Belo Horizonte, revelan una evidente intención de hurgar (y encontrar) hasta el más mínimo detalle para invalidar las jugadas. El martes 13 fue un supuesto empujón que en verdad fue un mínimo contacto. Anoche fue una rodilla en posición adelantada. 

Incidentes y reacciones luego del partido

Luego del partido se produjeron incidentes en las instalaciones del Estadio Mineirao: integrantes de la delegación de Boca reaccionaron frente a las provocaciones y el maltrato de los encargados de seguridad y dirigentes de Atlético de Mineiro, y la policía local -que arrojó gases lacrimógenos en un ámbito cerrado. Posteriormente los dirigentes Raúl Cascini y Jorge Bermúdez, los jugadores Carlos Izquierdoz, Javier García, Sebastián Villa, Carlos Zambrano, Marcos Rojo, el ayudante de campo Leandro Somoza y el entrenador de arqueros Fernando Gayoso, fueron imputados por los disturbios.

Esta mañana, la embajada argentina en Brasil comunicó:

 "Apenas comenzaron los incidentes que se desarrollaron en el estadio de Atlético Mineiro luego del partido con Boca Juniors, el embajador Daniel Scioli solicitó al cónsul argentino en Belo Horizonte, Santiago Muñoz, que se pusiera a disposición de la delegación de Boca para colaborar con asistencia legal y consular. El cónsul Muñoz arribó al estadio poco después de terminado el partido, mientras que la embajada estaba en contacto con la dirigencia de Boca Juniors. Se realizó la asistencia y acompañamiento consular a la comitiva del club, luego del encuentro, ante una Delegación policial".

Por su parte, el exvicepresidente de Boca Mario Pergolini fue contundente en su programa de radio esta mañana:

"Tiene que ver con las conductas. Si la vez pasada nadie se quejó, todos calladitos por miedo a la Conmebol y todos los chupan las medias, obvio que después pasa lo que pasa. Después no podes salir a hacerte el patovica, a golpear gente... Más siendo empleado del club. Yo me quejo ahora porque también me quejé antes y la Conmebol me multó con 35 mil dólares por decir que era un tongo su VAR. Y los dirigentes que te dicen 'no, callate porque nos van a cagar, preferible seguir charlando...'  Y es lo que hacen todos, pero ahí están las consecuencias".

El micro de la delegación argentina fue demorado por varias horas en la puerta de una comisaría cercana al estadio, en la madrugada del miércoles y de esta manera, no pudieron regresar tal como estaba previsto en un vuelo nocturno. La hora del regreso ahora, está programada para las 3 de la tarde. 

 

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