“Dibu” Martínez: la perseverancia como bandera

Con tres penales atajados sobre cuatro que le patearon en la serie, Damián Emiliano Martínez, conocido como “Dibu”, se convirtió en la figura del partido. Argentina venció 3 a 2 a Colombia en la tanda definitoria de las semifinales de la Copa América, después del empate en los 90 minutos regulares, y su nombre ganó popularidad inmediata. Fotos del partido, memes y familiares suyos fueron la comidilla de las redes sociales y los medios desde la noche del martes.

En septiembre de 2020 se convirtió en el arquero más caro de la historia del fútbol argentino, cuando el Aston Villa desembolsó 21 millones de euros para comprarle su pase al Arsenal. La transacción dio sus frutos: “Dibu” fue titular en los 38 partidos de su club en la liga inglesa, una de las más importantes del mundo, y recibió 46 goles. Solo tres equipos concedieron menos tantos que él, que además terminó con la valla invicta en 15 encuentros. Como resultado, se quedó con el “Guante de Oro” de la competición.

Con 28 años, Martínez entró tarde en el radar de los argentinos menos estudiosos del fútbol. Por eso, fue una sorpresa la convocatoria de Lionel Scaloni, que lo llamó para el comienzo de las Eliminatorias rumbo a Qatar 2022, en octubre de 2020. Ocho meses más tarde, hacía su debut frente a Chile en un partido que terminó empatado 1 a 1. Esa presentación y la siguiente, fueron suficientes para que el entrenador argentino confiara en él para la competencia que se avecinaba, la Copa América, donde partido a partido acrecentó su figura.

De Mar del Plata al mundo

Con apenas 14 años, Emiliano armó un bolso y fue a probarse a tres de los clubes más importantes del país: River, Boca e Independiente. Fue este último el que le dio lugar, después de que fuera rechazado por las otras dos instituciones. Allí pudo cruzarse con Miguel “Pepé” Santoro, una eminencia del conjunto de Avellaneda que se desempeñó como arquero y ayudó a Martínez a pulir su estilo. Además, fue el responsable de ponerle su apodo, “Dibu”, en honor a la recordada novela argentina de los 90. “‘Pepé’ fue para mí como una madre que enseña a caminar a un hijo”, llegó a decir Emiliano. Con Santoro viajó a Inglaterra, luego de que el Arsenal pagara una suma inicial de 500 mil euros por él. 

El club londinense había visto su desempeño en el Sudamericano Sub 17 del 2009, en donde Argentina salió subcampeón después de perder por penales con Brasil. “Dibu” demostró su valía y esa vez también atajó tres disparos durante la tanda que definió la competencia. Claro que, por su edad, el Arsenal lo tenía en cuenta más por su proyección a futuro que por su presente futbolístico, y Emiliano tuvo que esperar para debutar. En el medio comenzaron a llegar los préstamos a clubes de menor peso como Oxford United, Sheffield Wednesday, Wolverhampton y Reading, en Inglaterra, y el Getafe en España.

Cuando descubrió el valor de la salud mental y el yoga

Diez años después de su llegada a Inglaterra, a “Dibu” le llegó la oportunidad en el Arsenal. Tras la lesión de Bernd Leno, el arquero titular, defendió el arco en las dos copas ganadas en Inglaterra: la FA y la Community Shield. El nivel de exposición fue el que despertó el interés del Aston Villa mencionado anteriormente, pero no fue ése el mayor logro de esa época.

En los años en el club de Londres, Martínez conoció una práctica que lo ayudó mucho. La institución daba talleres gratuitos de yoga y de pilates, y después de probar ambos se quedó con el primero. “Es algo muy bueno, sirve para estirar los músculos, para cuidarte. Sobre todo porque acá las temporadas son muy largas y éste es un equipo que tiene un desgaste de tres partidos por semana”, afirmó. 

También fue en Arsenal cuando sintió que necesitaba terapia para superar los “malos momentos”, como los definió en una entrevista con Página/12. "Cuando me fui del club nos propusimos trabajar juntos porque creo que superamos la frustración juntos y ahora estamos sacando los frutos. Crezco año a año, y es por él", aseguró.

La fortaleza mental, la clave

Las sesiones con su psicólogo dieron sus frutos. Argentina necesitaba un arquero con presencia, que diera confianza en el arco y la transmisión del partido contra Colombia evidenció ese trabajo de años en Londres. "Yo te conozco, yo te conozco. Sé la posición y te lo atajo", le dijo a Yerry Mina antes de que le pateara. “Te como”, le repitió al jugador que lo lesionó un mes antes en el cruce por eliminatorias con Colombia.

Cuando el defensor colombiano pateó, “Dibu” se tiró hacia su izquierda y cumplió. Ni la presión de su primera definición por penales con la selección mayor, ni la extrañeza de haber conocido por videollamada a su hija recién nacida, cinco días antes del encuentro, lo quebraron en el trascendental momento. “Nosotros tenemos un gran entrenador y al mejor del mundo", dijo al finalizar el partido, completamente emocionado.

El sábado le llegará su primera final con la selección mayor, nada más y nada menos que contra Brasil, el gran favorito.

“Dibu” Martínez: la perseverancia como bandera

Con tres penales atajados sobre cuatro que le patearon en la serie, Damián Emiliano Martínez, conocido como “Dibu”, se convirtió en la figura del partido. Argentina venció 3 a 2 a Colombia en la tanda definitoria de las semifinales de la Copa América, después del empate en los 90 minutos regulares, y su nombre ganó popularidad inmediata. Fotos del partido, memes y familiares suyos fueron la comidilla de las redes sociales y los medios desde la noche del martes.

En septiembre de 2020 se convirtió en el arquero más caro de la historia del fútbol argentino, cuando el Aston Villa desembolsó 21 millones de euros para comprarle su pase al Arsenal. La transacción dio sus frutos: “Dibu” fue titular en los 38 partidos de su club en la liga inglesa, una de las más importantes del mundo, y recibió 46 goles. Solo tres equipos concedieron menos tantos que él, que además terminó con la valla invicta en 15 encuentros. Como resultado, se quedó con el “Guante de Oro” de la competición.

Con 28 años, Martínez entró tarde en el radar de los argentinos menos estudiosos del fútbol. Por eso, fue una sorpresa la convocatoria de Lionel Scaloni, que lo llamó para el comienzo de las Eliminatorias rumbo a Qatar 2022, en octubre de 2020. Ocho meses más tarde, hacía su debut frente a Chile en un partido que terminó empatado 1 a 1. Esa presentación y la siguiente, fueron suficientes para que el entrenador argentino confiara en él para la competencia que se avecinaba, la Copa América, donde partido a partido acrecentó su figura.

De Mar del Plata al mundo

Con apenas 14 años, Emiliano armó un bolso y fue a probarse a tres de los clubes más importantes del país: River, Boca e Independiente. Fue este último el que le dio lugar, después de que fuera rechazado por las otras dos instituciones. Allí pudo cruzarse con Miguel “Pepé” Santoro, una eminencia del conjunto de Avellaneda que se desempeñó como arquero y ayudó a Martínez a pulir su estilo. Además, fue el responsable de ponerle su apodo, “Dibu”, en honor a la recordada novela argentina de los 90. “‘Pepé’ fue para mí como una madre que enseña a caminar a un hijo”, llegó a decir Emiliano. Con Santoro viajó a Inglaterra, luego de que el Arsenal pagara una suma inicial de 500 mil euros por él. 

El club londinense había visto su desempeño en el Sudamericano Sub 17 del 2009, en donde Argentina salió subcampeón después de perder por penales con Brasil. “Dibu” demostró su valía y esa vez también atajó tres disparos durante la tanda que definió la competencia. Claro que, por su edad, el Arsenal lo tenía en cuenta más por su proyección a futuro que por su presente futbolístico, y Emiliano tuvo que esperar para debutar. En el medio comenzaron a llegar los préstamos a clubes de menor peso como Oxford United, Sheffield Wednesday, Wolverhampton y Reading, en Inglaterra, y el Getafe en España.

Cuando descubrió el valor de la salud mental y el yoga

Diez años después de su llegada a Inglaterra, a “Dibu” le llegó la oportunidad en el Arsenal. Tras la lesión de Bernd Leno, el arquero titular, defendió el arco en las dos copas ganadas en Inglaterra: la FA y la Community Shield. El nivel de exposición fue el que despertó el interés del Aston Villa mencionado anteriormente, pero no fue ése el mayor logro de esa época.

En los años en el club de Londres, Martínez conoció una práctica que lo ayudó mucho. La institución daba talleres gratuitos de yoga y de pilates, y después de probar ambos se quedó con el primero. “Es algo muy bueno, sirve para estirar los músculos, para cuidarte. Sobre todo porque acá las temporadas son muy largas y éste es un equipo que tiene un desgaste de tres partidos por semana”, afirmó. 

También fue en Arsenal cuando sintió que necesitaba terapia para superar los “malos momentos”, como los definió en una entrevista con Página/12. "Cuando me fui del club nos propusimos trabajar juntos porque creo que superamos la frustración juntos y ahora estamos sacando los frutos. Crezco año a año, y es por él", aseguró.

La fortaleza mental, la clave

Las sesiones con su psicólogo dieron sus frutos. Argentina necesitaba un arquero con presencia, que diera confianza en el arco y la transmisión del partido contra Colombia evidenció ese trabajo de años en Londres. "Yo te conozco, yo te conozco. Sé la posición y te lo atajo", le dijo a Yerry Mina antes de que le pateara. “Te como”, le repitió al jugador que lo lesionó un mes antes en el cruce por eliminatorias con Colombia.

Cuando el defensor colombiano pateó, “Dibu” se tiró hacia su izquierda y cumplió. Ni la presión de su primera definición por penales con la selección mayor, ni la extrañeza de haber conocido por videollamada a su hija recién nacida, cinco días antes del encuentro, lo quebraron en el trascendental momento. “Nosotros tenemos un gran entrenador y al mejor del mundo", dijo al finalizar el partido, completamente emocionado.

El sábado le llegará su primera final con la selección mayor, nada más y nada menos que contra Brasil, el gran favorito.

Con tres penales atajados sobre cuatro que le patearon en la serie, Damián Emiliano Martínez, conocido como “Dibu”, se convirtió en la figura del partido. Argentina venció 3 a 2 a Colombia en la tanda definitoria de las semifinales de la Copa América, después del empate en los 90 minutos regulares, y su nombre ganó popularidad inmediata. Fotos del partido, memes y familiares suyos fueron la comidilla de las redes sociales y los medios desde la noche del martes.

En septiembre de 2020 se convirtió en el arquero más caro de la historia del fútbol argentino, cuando el Aston Villa desembolsó 21 millones de euros para comprarle su pase al Arsenal. La transacción dio sus frutos: “Dibu” fue titular en los 38 partidos de su club en la liga inglesa, una de las más importantes del mundo, y recibió 46 goles. Solo tres equipos concedieron menos tantos que él, que además terminó con la valla invicta en 15 encuentros. Como resultado, se quedó con el “Guante de Oro” de la competición.

Con 28 años, Martínez entró tarde en el radar de los argentinos menos estudiosos del fútbol. Por eso, fue una sorpresa la convocatoria de Lionel Scaloni, que lo llamó para el comienzo de las Eliminatorias rumbo a Qatar 2022, en octubre de 2020. Ocho meses más tarde, hacía su debut frente a Chile en un partido que terminó empatado 1 a 1. Esa presentación y la siguiente, fueron suficientes para que el entrenador argentino confiara en él para la competencia que se avecinaba, la Copa América, donde partido a partido acrecentó su figura.

De Mar del Plata al mundo

Con apenas 14 años, Emiliano armó un bolso y fue a probarse a tres de los clubes más importantes del país: River, Boca e Independiente. Fue este último el que le dio lugar, después de que fuera rechazado por las otras dos instituciones. Allí pudo cruzarse con Miguel “Pepé” Santoro, una eminencia del conjunto de Avellaneda que se desempeñó como arquero y ayudó a Martínez a pulir su estilo. Además, fue el responsable de ponerle su apodo, “Dibu”, en honor a la recordada novela argentina de los 90. “‘Pepé’ fue para mí como una madre que enseña a caminar a un hijo”, llegó a decir Emiliano. Con Santoro viajó a Inglaterra, luego de que el Arsenal pagara una suma inicial de 500 mil euros por él. 

El club londinense había visto su desempeño en el Sudamericano Sub 17 del 2009, en donde Argentina salió subcampeón después de perder por penales con Brasil. “Dibu” demostró su valía y esa vez también atajó tres disparos durante la tanda que definió la competencia. Claro que, por su edad, el Arsenal lo tenía en cuenta más por su proyección a futuro que por su presente futbolístico, y Emiliano tuvo que esperar para debutar. En el medio comenzaron a llegar los préstamos a clubes de menor peso como Oxford United, Sheffield Wednesday, Wolverhampton y Reading, en Inglaterra, y el Getafe en España.

Cuando descubrió el valor de la salud mental y el yoga

Diez años después de su llegada a Inglaterra, a “Dibu” le llegó la oportunidad en el Arsenal. Tras la lesión de Bernd Leno, el arquero titular, defendió el arco en las dos copas ganadas en Inglaterra: la FA y la Community Shield. El nivel de exposición fue el que despertó el interés del Aston Villa mencionado anteriormente, pero no fue ése el mayor logro de esa época.

En los años en el club de Londres, Martínez conoció una práctica que lo ayudó mucho. La institución daba talleres gratuitos de yoga y de pilates, y después de probar ambos se quedó con el primero. “Es algo muy bueno, sirve para estirar los músculos, para cuidarte. Sobre todo porque acá las temporadas son muy largas y éste es un equipo que tiene un desgaste de tres partidos por semana”, afirmó. 

También fue en Arsenal cuando sintió que necesitaba terapia para superar los “malos momentos”, como los definió en una entrevista con Página/12. "Cuando me fui del club nos propusimos trabajar juntos porque creo que superamos la frustración juntos y ahora estamos sacando los frutos. Crezco año a año, y es por él", aseguró.

La fortaleza mental, la clave

Las sesiones con su psicólogo dieron sus frutos. Argentina necesitaba un arquero con presencia, que diera confianza en el arco y la transmisión del partido contra Colombia evidenció ese trabajo de años en Londres. "Yo te conozco, yo te conozco. Sé la posición y te lo atajo", le dijo a Yerry Mina antes de que le pateara. “Te como”, le repitió al jugador que lo lesionó un mes antes en el cruce por eliminatorias con Colombia.

Cuando el defensor colombiano pateó, “Dibu” se tiró hacia su izquierda y cumplió. Ni la presión de su primera definición por penales con la selección mayor, ni la extrañeza de haber conocido por videollamada a su hija recién nacida, cinco días antes del encuentro, lo quebraron en el trascendental momento. “Nosotros tenemos un gran entrenador y al mejor del mundo", dijo al finalizar el partido, completamente emocionado.

El sábado le llegará su primera final con la selección mayor, nada más y nada menos que contra Brasil, el gran favorito.

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