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Los números que demuestran la necesidad del cupo laboral travesti trans

La Cámara de Senadores debate el proyecto de ley del cupo laboral travesti-trans, que ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados. El proyecto establece de manera federal la inclusión laboral en el sector público y, de esta manera, impulsa a la construcción de un espacio representativo para las personas no binarias.

La propuesta no es nueva ni tampoco fuera de lugar: el año pasado había 12 proyectos con estado parlamentario que trataban el cupo laboral travesti-trans y la mayoría coincidía en la propuesta de asegurar una porción no menor del 0,5% y 1,5% en la administración pública para la comunidad. Una de las cuestiones más debatidas entre los proyectos tiene que ver con cómo adaptar los requisitos (los títulos de formación formal) para un sector que fue históricamente discriminado y excluido por los establecimientos de educación.

¿Qué cifras existen sobre empleo y personas no binarias en Argentina?

El último relevamiento a nivel nacional fue hecho en el 2014 por la Fundación Huésped en conjunto con la Asociación Travesti Transexuales Transgéneros Argentinas y es utilizado como base de estudio por entidades como el INADI y el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC). La realidad era muy distinta en el momento del informe: la discusión de cupos no estaba sobre la mesa y se intentaba batallar a la desigualdad a través de la Ley de Identidad de Género (sancionada en el 2013).

El informe fue realizado en base a las respuestas de 498 personas trans que habitaban en distintas regiones del país y echa luz sobre a las posibilidades de acceso al trabajo y a la educación de las identidades travesti-trans. El resultado demostró que el 66,2% de las personas mayores de edad no habían terminado la secundaria y la mitad de las participantes menores de 18 años la habían abandonado. Acerca de los índices de discriminación que podrían haber desalentado la continuación de sus estudios, resultó que 7 de cada 10 mujeres trans fueron discriminadas por sus compañeros de clase y 4 de cada 10 habían sido discriminadas por directivos y docentes.

El panorama educativo construye el precedente para quienes ingresan a la fuerza laboral y el tipo de trabajo al que logran acceder. El 70,7% declaró haber trabajado por cuenta propia y solo el 13% está en relación de dependencia. Aún así, menos del 9,8% que están trabajando recibían aportes jubilatorios.

Antes de la reglamentación de la Ley de Identidad de Género, el 54,6% había informado que se le había sido negado un trabajo debido a su identidad trans. En la misma línea, un 25,4% había declarado que tuvo que renunciar a su trabajo. La promulgación de esta política de género animó a 6 de cada 10 personas trans a reiniciar la búsqueda de nuevas oportunidades laborales y un 17,8% logró cambiar su nombre en la obra social o ART.

La aprobación de la ley de cupo travesti trans puede abrir un nuevo camino para que las identidades no cisheteronormativas ayuden a abrir la perspectiva en puestos estatales

Los números que demuestran la necesidad del cupo laboral travesti trans

La Cámara de Senadores debate el proyecto de ley del cupo laboral travesti-trans, que ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados. El proyecto establece de manera federal la inclusión laboral en el sector público y, de esta manera, impulsa a la construcción de un espacio representativo para las personas no binarias.

La propuesta no es nueva ni tampoco fuera de lugar: el año pasado había 12 proyectos con estado parlamentario que trataban el cupo laboral travesti-trans y la mayoría coincidía en la propuesta de asegurar una porción no menor del 0,5% y 1,5% en la administración pública para la comunidad. Una de las cuestiones más debatidas entre los proyectos tiene que ver con cómo adaptar los requisitos (los títulos de formación formal) para un sector que fue históricamente discriminado y excluido por los establecimientos de educación.

¿Qué cifras existen sobre empleo y personas no binarias en Argentina?

El último relevamiento a nivel nacional fue hecho en el 2014 por la Fundación Huésped en conjunto con la Asociación Travesti Transexuales Transgéneros Argentinas y es utilizado como base de estudio por entidades como el INADI y el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC). La realidad era muy distinta en el momento del informe: la discusión de cupos no estaba sobre la mesa y se intentaba batallar a la desigualdad a través de la Ley de Identidad de Género (sancionada en el 2013).

El informe fue realizado en base a las respuestas de 498 personas trans que habitaban en distintas regiones del país y echa luz sobre a las posibilidades de acceso al trabajo y a la educación de las identidades travesti-trans. El resultado demostró que el 66,2% de las personas mayores de edad no habían terminado la secundaria y la mitad de las participantes menores de 18 años la habían abandonado. Acerca de los índices de discriminación que podrían haber desalentado la continuación de sus estudios, resultó que 7 de cada 10 mujeres trans fueron discriminadas por sus compañeros de clase y 4 de cada 10 habían sido discriminadas por directivos y docentes.

El panorama educativo construye el precedente para quienes ingresan a la fuerza laboral y el tipo de trabajo al que logran acceder. El 70,7% declaró haber trabajado por cuenta propia y solo el 13% está en relación de dependencia. Aún así, menos del 9,8% que están trabajando recibían aportes jubilatorios.

Antes de la reglamentación de la Ley de Identidad de Género, el 54,6% había informado que se le había sido negado un trabajo debido a su identidad trans. En la misma línea, un 25,4% había declarado que tuvo que renunciar a su trabajo. La promulgación de esta política de género animó a 6 de cada 10 personas trans a reiniciar la búsqueda de nuevas oportunidades laborales y un 17,8% logró cambiar su nombre en la obra social o ART.

La aprobación de la ley de cupo travesti trans puede abrir un nuevo camino para que las identidades no cisheteronormativas ayuden a abrir la perspectiva en puestos estatales

La Cámara de Senadores debate el proyecto de ley del cupo laboral travesti-trans, que ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados. El proyecto establece de manera federal la inclusión laboral en el sector público y, de esta manera, impulsa a la construcción de un espacio representativo para las personas no binarias.

La propuesta no es nueva ni tampoco fuera de lugar: el año pasado había 12 proyectos con estado parlamentario que trataban el cupo laboral travesti-trans y la mayoría coincidía en la propuesta de asegurar una porción no menor del 0,5% y 1,5% en la administración pública para la comunidad. Una de las cuestiones más debatidas entre los proyectos tiene que ver con cómo adaptar los requisitos (los títulos de formación formal) para un sector que fue históricamente discriminado y excluido por los establecimientos de educación.

¿Qué cifras existen sobre empleo y personas no binarias en Argentina?

El último relevamiento a nivel nacional fue hecho en el 2014 por la Fundación Huésped en conjunto con la Asociación Travesti Transexuales Transgéneros Argentinas y es utilizado como base de estudio por entidades como el INADI y el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC). La realidad era muy distinta en el momento del informe: la discusión de cupos no estaba sobre la mesa y se intentaba batallar a la desigualdad a través de la Ley de Identidad de Género (sancionada en el 2013).

El informe fue realizado en base a las respuestas de 498 personas trans que habitaban en distintas regiones del país y echa luz sobre a las posibilidades de acceso al trabajo y a la educación de las identidades travesti-trans. El resultado demostró que el 66,2% de las personas mayores de edad no habían terminado la secundaria y la mitad de las participantes menores de 18 años la habían abandonado. Acerca de los índices de discriminación que podrían haber desalentado la continuación de sus estudios, resultó que 7 de cada 10 mujeres trans fueron discriminadas por sus compañeros de clase y 4 de cada 10 habían sido discriminadas por directivos y docentes.

El panorama educativo construye el precedente para quienes ingresan a la fuerza laboral y el tipo de trabajo al que logran acceder. El 70,7% declaró haber trabajado por cuenta propia y solo el 13% está en relación de dependencia. Aún así, menos del 9,8% que están trabajando recibían aportes jubilatorios.

Antes de la reglamentación de la Ley de Identidad de Género, el 54,6% había informado que se le había sido negado un trabajo debido a su identidad trans. En la misma línea, un 25,4% había declarado que tuvo que renunciar a su trabajo. La promulgación de esta política de género animó a 6 de cada 10 personas trans a reiniciar la búsqueda de nuevas oportunidades laborales y un 17,8% logró cambiar su nombre en la obra social o ART.

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