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37 años de democracia y libertad

Hace 37 años, las argentinas y los argentinos recuperábamos la herramienta ciudadana más importante: el derecho al voto. Después de 7 años de terrorismo de Estado y tras la derrota en la Guerra de Malvinas, la dictadura cívico-militar ya veía venir su fin.

Con un país destrozado, el 30 de octubre de 1983 floreció la Primavera democrática y se llevaron a cabo las elecciones con las que Raúl Alfonsín, de la Unión Cívica Radical (UCR), se convirtió en el Presidente electo, dejando atrás a su opositor peronista, Ítalo Luder. 

Primavera democrática 

La elección fue histórica: con casi el 52% de los votos, el radicalismo derrotó al peronismo que venía debilitado después del caótico período que siguió a la muerte de Juan Domingo Perón y en que gobernó María Estela Martínez de Perón.

Después de negociar con los militares, Alfonsín decidió que el traspaso de mando sería el 10 diciembre, el Día Internacional de los Derechos Humanos, un símbolo para las víctimas de los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura. Ese día fue el General Reynaldo Bignone, último dictador, quien le colocó la banda presidencial al jefe de Estado electo.


 

37 años de democracia y libertad

Hace 37 años, las argentinas y los argentinos recuperábamos la herramienta ciudadana más importante: el derecho al voto. Después de 7 años de terrorismo de Estado y tras la derrota en la Guerra de Malvinas, la dictadura cívico-militar ya veía venir su fin.

Con un país destrozado, el 30 de octubre de 1983 floreció la Primavera democrática y se llevaron a cabo las elecciones con las que Raúl Alfonsín, de la Unión Cívica Radical (UCR), se convirtió en el Presidente electo, dejando atrás a su opositor peronista, Ítalo Luder. 

Primavera democrática 

La elección fue histórica: con casi el 52% de los votos, el radicalismo derrotó al peronismo que venía debilitado después del caótico período que siguió a la muerte de Juan Domingo Perón y en que gobernó María Estela Martínez de Perón.

Después de negociar con los militares, Alfonsín decidió que el traspaso de mando sería el 10 diciembre, el Día Internacional de los Derechos Humanos, un símbolo para las víctimas de los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura. Ese día fue el General Reynaldo Bignone, último dictador, quien le colocó la banda presidencial al jefe de Estado electo.


 

Hace 37 años, las argentinas y los argentinos recuperábamos la herramienta ciudadana más importante: el derecho al voto. Después de 7 años de terrorismo de Estado y tras la derrota en la Guerra de Malvinas, la dictadura cívico-militar ya veía venir su fin.

Con un país destrozado, el 30 de octubre de 1983 floreció la Primavera democrática y se llevaron a cabo las elecciones con las que Raúl Alfonsín, de la Unión Cívica Radical (UCR), se convirtió en el Presidente electo, dejando atrás a su opositor peronista, Ítalo Luder. 

Primavera democrática 

La elección fue histórica: con casi el 52% de los votos, el radicalismo derrotó al peronismo que venía debilitado después del caótico período que siguió a la muerte de Juan Domingo Perón y en que gobernó María Estela Martínez de Perón.

Después de negociar con los militares, Alfonsín decidió que el traspaso de mando sería el 10 diciembre, el Día Internacional de los Derechos Humanos, un símbolo para las víctimas de los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura. Ese día fue el General Reynaldo Bignone, último dictador, quien le colocó la banda presidencial al jefe de Estado electo.


 

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