La historia del Equipo Argentino de Antropología Forense y su rol después de la dictadura

Hace 45 años, las fuerzas armadas perpetraban el sexto golpe de Estado e inauguraban así la época más oscura y sangrienta que haya atravesado Argentina. El terrorismo de Estado, las desapariciones de personas, el robo de bebés, las violaciones sistemáticas a mujeres y las tantas otras formas de tortura eran prácticas cotidianas por parte de los militares y permanecían silenciadas de forma sistemática por un plan diseñado para mantener desinformada a la gente.

No fue hasta el nacimiento del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) que la identidad y la dignidad de las víctimas de estos delitos de lesa humanidad pudieron ser devueltas en muchos casos, aunque no todos y todas todavía.

A comienzos de 1984, la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) y las Abuelas de Plaza de Mayo solicitaron la asistencia de Eric Strover, director del Programa de Ciencia y Derechos Humanos de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), para saber qué pasó con los desaparecidos y los bebés robados. Ahora bien, fue uno de sus miembros, el Dr. Clyde Snow, uno de los antropólogos forenses más destacados del mundo, quien recurrió a arqueólogos, antropólogos y médicos para realizar las exhumaciones y los análisis de restos óseos con metodología científica, dando forma así al EAAF.

Desde entonces, múltiples investigaciones se han llevado a cabo y le han devuelto la identidad a miles de víctimas del terrorismo estatal. Incluso, el testimonio de Snow en el Juicio a las Juntas Militares fue crucial para demostrar científicamente el asesinato de los desaparecidos a partir del análisis de los restos recuperados de fosas clandestinas. 

Hoy el EAAF goza de un prestigio internacional sin iguales y su trabajo ha vislumbrado importantes hallazgos como el cuerpo de Ernesto “Che” Guevara y los soldados muertos en Malvinas. El Equipo también ha sido solicitado en investigaciones como el caso de Luciano Arruga, Santiago Maldonado, el atentado a la AMIA, la masacre indígena de Napalpí ocurrida hace más de un siglo, e incluso a nivel internacional, en el caso de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa, México.

La historia del Equipo Argentino de Antropología Forense y su rol después de la dictadura

Hace 45 años, las fuerzas armadas perpetraban el sexto golpe de Estado e inauguraban así la época más oscura y sangrienta que haya atravesado Argentina. El terrorismo de Estado, las desapariciones de personas, el robo de bebés, las violaciones sistemáticas a mujeres y las tantas otras formas de tortura eran prácticas cotidianas por parte de los militares y permanecían silenciadas de forma sistemática por un plan diseñado para mantener desinformada a la gente.

No fue hasta el nacimiento del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) que la identidad y la dignidad de las víctimas de estos delitos de lesa humanidad pudieron ser devueltas en muchos casos, aunque no todos y todas todavía.

A comienzos de 1984, la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) y las Abuelas de Plaza de Mayo solicitaron la asistencia de Eric Strover, director del Programa de Ciencia y Derechos Humanos de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), para saber qué pasó con los desaparecidos y los bebés robados. Ahora bien, fue uno de sus miembros, el Dr. Clyde Snow, uno de los antropólogos forenses más destacados del mundo, quien recurrió a arqueólogos, antropólogos y médicos para realizar las exhumaciones y los análisis de restos óseos con metodología científica, dando forma así al EAAF.

Desde entonces, múltiples investigaciones se han llevado a cabo y le han devuelto la identidad a miles de víctimas del terrorismo estatal. Incluso, el testimonio de Snow en el Juicio a las Juntas Militares fue crucial para demostrar científicamente el asesinato de los desaparecidos a partir del análisis de los restos recuperados de fosas clandestinas. 

Hoy el EAAF goza de un prestigio internacional sin iguales y su trabajo ha vislumbrado importantes hallazgos como el cuerpo de Ernesto “Che” Guevara y los soldados muertos en Malvinas. El Equipo también ha sido solicitado en investigaciones como el caso de Luciano Arruga, Santiago Maldonado, el atentado a la AMIA, la masacre indígena de Napalpí ocurrida hace más de un siglo, e incluso a nivel internacional, en el caso de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa, México.

Hace 45 años, las fuerzas armadas perpetraban el sexto golpe de Estado e inauguraban así la época más oscura y sangrienta que haya atravesado Argentina. El terrorismo de Estado, las desapariciones de personas, el robo de bebés, las violaciones sistemáticas a mujeres y las tantas otras formas de tortura eran prácticas cotidianas por parte de los militares y permanecían silenciadas de forma sistemática por un plan diseñado para mantener desinformada a la gente.

No fue hasta el nacimiento del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) que la identidad y la dignidad de las víctimas de estos delitos de lesa humanidad pudieron ser devueltas en muchos casos, aunque no todos y todas todavía.

A comienzos de 1984, la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) y las Abuelas de Plaza de Mayo solicitaron la asistencia de Eric Strover, director del Programa de Ciencia y Derechos Humanos de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), para saber qué pasó con los desaparecidos y los bebés robados. Ahora bien, fue uno de sus miembros, el Dr. Clyde Snow, uno de los antropólogos forenses más destacados del mundo, quien recurrió a arqueólogos, antropólogos y médicos para realizar las exhumaciones y los análisis de restos óseos con metodología científica, dando forma así al EAAF.

Desde entonces, múltiples investigaciones se han llevado a cabo y le han devuelto la identidad a miles de víctimas del terrorismo estatal. Incluso, el testimonio de Snow en el Juicio a las Juntas Militares fue crucial para demostrar científicamente el asesinato de los desaparecidos a partir del análisis de los restos recuperados de fosas clandestinas. 

Hoy el EAAF goza de un prestigio internacional sin iguales y su trabajo ha vislumbrado importantes hallazgos como el cuerpo de Ernesto “Che” Guevara y los soldados muertos en Malvinas. El Equipo también ha sido solicitado en investigaciones como el caso de Luciano Arruga, Santiago Maldonado, el atentado a la AMIA, la masacre indígena de Napalpí ocurrida hace más de un siglo, e incluso a nivel internacional, en el caso de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa, México.

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