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100 años de Piazzolla, un tesoro nacional

Se cumplen 100 años del nacimiento de Astor Pantaleón Piazzolla, un 11 de marzo de 1921 en Mar del Plata. Sus padres fueron “Nonino” y “Nonina”, Vicente Piazzolla y Asunta Manetti. Astor se llamó Astor por Astor Bolognini, un amigo de su padre, que había sido primer cello en la Orquesta Sinfónica de Chicago, y Pantaleón por su abuelo paterno.

Piazzolla es el hombre que rompió los límites de aquello que Discépolo definió como un “pensamiento triste que se baila”: el tango. El genial músico, el cascarrabias sempiterno, el seductor vitalicio. El autor de varias de las canciones más hermosamente tristes de la música popular argentina, capaz de proyectarse al mundo en dos o tres acordes.

Pensar en “Adios Nonino”, “Libertango” y “Años de soledad” como muestras-botón, apenas, invita a la experiencia íntima de una dulce melancolía que no distingue de tiempo ni lugar. Pese a eso, Piazzolla es un tesoro nacional: si el aeropuerto de Río de Janeiro se llama “Antonio Carlos Jobim”, el de Buenos Aires debería llamarse “Astor Piazzolla”.

 

100 años de Piazzolla, un tesoro nacional

Se cumplen 100 años del nacimiento de Astor Pantaleón Piazzolla, un 11 de marzo de 1921 en Mar del Plata. Sus padres fueron “Nonino” y “Nonina”, Vicente Piazzolla y Asunta Manetti. Astor se llamó Astor por Astor Bolognini, un amigo de su padre, que había sido primer cello en la Orquesta Sinfónica de Chicago, y Pantaleón por su abuelo paterno.

Piazzolla es el hombre que rompió los límites de aquello que Discépolo definió como un “pensamiento triste que se baila”: el tango. El genial músico, el cascarrabias sempiterno, el seductor vitalicio. El autor de varias de las canciones más hermosamente tristes de la música popular argentina, capaz de proyectarse al mundo en dos o tres acordes.

Pensar en “Adios Nonino”, “Libertango” y “Años de soledad” como muestras-botón, apenas, invita a la experiencia íntima de una dulce melancolía que no distingue de tiempo ni lugar. Pese a eso, Piazzolla es un tesoro nacional: si el aeropuerto de Río de Janeiro se llama “Antonio Carlos Jobim”, el de Buenos Aires debería llamarse “Astor Piazzolla”.

 

Se cumplen 100 años del nacimiento de Astor Pantaleón Piazzolla, un 11 de marzo de 1921 en Mar del Plata. Sus padres fueron “Nonino” y “Nonina”, Vicente Piazzolla y Asunta Manetti. Astor se llamó Astor por Astor Bolognini, un amigo de su padre, que había sido primer cello en la Orquesta Sinfónica de Chicago, y Pantaleón por su abuelo paterno.

Piazzolla es el hombre que rompió los límites de aquello que Discépolo definió como un “pensamiento triste que se baila”: el tango. El genial músico, el cascarrabias sempiterno, el seductor vitalicio. El autor de varias de las canciones más hermosamente tristes de la música popular argentina, capaz de proyectarse al mundo en dos o tres acordes.

Pensar en “Adios Nonino”, “Libertango” y “Años de soledad” como muestras-botón, apenas, invita a la experiencia íntima de una dulce melancolía que no distingue de tiempo ni lugar. Pese a eso, Piazzolla es un tesoro nacional: si el aeropuerto de Río de Janeiro se llama “Antonio Carlos Jobim”, el de Buenos Aires debería llamarse “Astor Piazzolla”.

 

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