Un día en una olla popular de Lanús

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La pandemia no solo destapó la crisis sanitaria, sino que también puso en primer plano a la crisis económica y social. El índice de pobreza en Argentina llegó, en diciembre pasado, a un 43%, según indicadores privados. 

Patricia Chaina, periodista y docente de UBA, recorrió el comedor “Casa de la Amistad Argentina Cubana” del Municipio de Lanús, ubicado en la calle Sarmiento 1776, Lanús Este. 

En el país existen, según el Ministerio de Desarrollo Social, 62.000 comedores registrados y 60.000 informales. En el barrio de zona sur funcionan 300 comedores comunitarios, merenderos y ollas populares. Desde el principio de la pandemia funcionaban 400, pero los números se redujeron por el comienzo del verano. Desde abril de 2020 estaban activos dos veces por semana y atendían a 30 comensales. Ahora pasaron a asistir a la comunidad todos los días, con un total de 120 raciones diarias. 

El sustento original surgió de las donaciones del barrio, tanto de vecinos como de otros comedores. En diciembre el ministerio brindó una asistencia de alimentos no perecederos. La propuesta surgió para ayudar a personas en situación de calle y quienes estaban a cargo del proyecto pensaron que duraría poco tiempo. La pandemia evidenció la cantidad de personas que necesitan ayuda para cumplir una necesidad básica como es la alimentación. 

Una cámara de IP acompañó a Patricia durante todo un día a conocer cómo trabajan en el comedor, representado por Gabriela Raimundo, psicóloga y cocinera del espacio.

Un día en una olla popular de Lanús

La pandemia no solo destapó la crisis sanitaria, sino que también puso en primer plano a la crisis económica y social. El índice de pobreza en Argentina llegó, en diciembre pasado, a un 43%, según indicadores privados. 

Patricia Chaina, periodista y docente de UBA, recorrió el comedor “Casa de la Amistad Argentina Cubana” del Municipio de Lanús, ubicado en la calle Sarmiento 1776, Lanús Este. 

En el país existen, según el Ministerio de Desarrollo Social, 62.000 comedores registrados y 60.000 informales. En el barrio de zona sur funcionan 300 comedores comunitarios, merenderos y ollas populares. Desde el principio de la pandemia funcionaban 400, pero los números se redujeron por el comienzo del verano. Desde abril de 2020 estaban activos dos veces por semana y atendían a 30 comensales. Ahora pasaron a asistir a la comunidad todos los días, con un total de 120 raciones diarias. 

El sustento original surgió de las donaciones del barrio, tanto de vecinos como de otros comedores. En diciembre el ministerio brindó una asistencia de alimentos no perecederos. La propuesta surgió para ayudar a personas en situación de calle y quienes estaban a cargo del proyecto pensaron que duraría poco tiempo. La pandemia evidenció la cantidad de personas que necesitan ayuda para cumplir una necesidad básica como es la alimentación. 

Una cámara de IP acompañó a Patricia durante todo un día a conocer cómo trabajan en el comedor, representado por Gabriela Raimundo, psicóloga y cocinera del espacio.

La pandemia no solo destapó la crisis sanitaria, sino que también puso en primer plano a la crisis económica y social. El índice de pobreza en Argentina llegó, en diciembre pasado, a un 43%, según indicadores privados. 

Patricia Chaina, periodista y docente de UBA, recorrió el comedor “Casa de la Amistad Argentina Cubana” del Municipio de Lanús, ubicado en la calle Sarmiento 1776, Lanús Este. 

En el país existen, según el Ministerio de Desarrollo Social, 62.000 comedores registrados y 60.000 informales. En el barrio de zona sur funcionan 300 comedores comunitarios, merenderos y ollas populares. Desde el principio de la pandemia funcionaban 400, pero los números se redujeron por el comienzo del verano. Desde abril de 2020 estaban activos dos veces por semana y atendían a 30 comensales. Ahora pasaron a asistir a la comunidad todos los días, con un total de 120 raciones diarias. 

El sustento original surgió de las donaciones del barrio, tanto de vecinos como de otros comedores. En diciembre el ministerio brindó una asistencia de alimentos no perecederos. La propuesta surgió para ayudar a personas en situación de calle y quienes estaban a cargo del proyecto pensaron que duraría poco tiempo. La pandemia evidenció la cantidad de personas que necesitan ayuda para cumplir una necesidad básica como es la alimentación. 

Una cámara de IP acompañó a Patricia durante todo un día a conocer cómo trabajan en el comedor, representado por Gabriela Raimundo, psicóloga y cocinera del espacio.

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