Clases presenciales: el gobierno porteño evalúa cambiar el protocolo en las escuelas

La ciudad de Buenos Aires analiza modificaciones en los protocolos de burbujas en las escuelas para evitar los aislamientos masivos que se vienen dando desde el regreso de la presencialidad plena, donde la burbuja pasó a ser el aula completa, pese a la baja de casos confirmados.

En ese contexto, una de las posibilidades que analizan para evitar que se "pinchen" las burbujas es modificar la definición de caso sospechoso, además de comenzar con testeos aleatorios en escuelas secundarias. La letra fina del protocolo se definirá en los próximos días. 

Según explicaron fuentes de la cartera educativa porteña, desde el regreso de la presencialidad plena hubo un 28% menos de casos positivos confirmados, pero así todo debieron aislarse un 97% más de burbujas por casos sospechosos con síntomas compatibles, que tras los testeos resultaron negativos. En esos casos el aislamiento es por un período más corto, de uno a dos días.

En el período entre el 15 de junio y el 15 de julio, previo al receso invernal, se registraron un total de 2.537 de casos confirmados acumulados y 2.679 burbujas aisladas por caso sospechoso. En agosto, ya con presencialidad plena y obligatoria, hubo 1.836 casos confirmados acumulados y 5.267 burbujas aisladas por caso sospechoso. 

Entre las estrategias de prevención que se comenzarán a implementar se cuentan los testeos aleatorios a estudiantes secundarios que se ofrezcan de manera voluntaria, previa autorización de sus familias. Hasta el momento se habían realizado algunas pruebas y ahora comenzarán a recorrer las escuelas secundarias para realizarlos. 

Además de los más de mil purificadores de aire instalados en las escuelas, se implementará un sistema de monitoreo aleatorio con medidores portátiles de dióxido de carbono para evaluar la calidad del aire en las aulas. Continuarán con los testeos preventivos entre docentes y no docentes, quienes pueden testearse cada 15 días, y se habilitaron centros específicos para que ante casos sospechosos el personal educativo pueda realizarse un PCR.

Clases presenciales: el gobierno porteño evalúa cambiar el protocolo en las escuelas

La ciudad de Buenos Aires analiza modificaciones en los protocolos de burbujas en las escuelas para evitar los aislamientos masivos que se vienen dando desde el regreso de la presencialidad plena, donde la burbuja pasó a ser el aula completa, pese a la baja de casos confirmados.

En ese contexto, una de las posibilidades que analizan para evitar que se "pinchen" las burbujas es modificar la definición de caso sospechoso, además de comenzar con testeos aleatorios en escuelas secundarias. La letra fina del protocolo se definirá en los próximos días. 

Según explicaron fuentes de la cartera educativa porteña, desde el regreso de la presencialidad plena hubo un 28% menos de casos positivos confirmados, pero así todo debieron aislarse un 97% más de burbujas por casos sospechosos con síntomas compatibles, que tras los testeos resultaron negativos. En esos casos el aislamiento es por un período más corto, de uno a dos días.

En el período entre el 15 de junio y el 15 de julio, previo al receso invernal, se registraron un total de 2.537 de casos confirmados acumulados y 2.679 burbujas aisladas por caso sospechoso. En agosto, ya con presencialidad plena y obligatoria, hubo 1.836 casos confirmados acumulados y 5.267 burbujas aisladas por caso sospechoso. 

Entre las estrategias de prevención que se comenzarán a implementar se cuentan los testeos aleatorios a estudiantes secundarios que se ofrezcan de manera voluntaria, previa autorización de sus familias. Hasta el momento se habían realizado algunas pruebas y ahora comenzarán a recorrer las escuelas secundarias para realizarlos. 

Además de los más de mil purificadores de aire instalados en las escuelas, se implementará un sistema de monitoreo aleatorio con medidores portátiles de dióxido de carbono para evaluar la calidad del aire en las aulas. Continuarán con los testeos preventivos entre docentes y no docentes, quienes pueden testearse cada 15 días, y se habilitaron centros específicos para que ante casos sospechosos el personal educativo pueda realizarse un PCR.

La ciudad de Buenos Aires analiza modificaciones en los protocolos de burbujas en las escuelas para evitar los aislamientos masivos que se vienen dando desde el regreso de la presencialidad plena, donde la burbuja pasó a ser el aula completa, pese a la baja de casos confirmados.

En ese contexto, una de las posibilidades que analizan para evitar que se "pinchen" las burbujas es modificar la definición de caso sospechoso, además de comenzar con testeos aleatorios en escuelas secundarias. La letra fina del protocolo se definirá en los próximos días. 

Según explicaron fuentes de la cartera educativa porteña, desde el regreso de la presencialidad plena hubo un 28% menos de casos positivos confirmados, pero así todo debieron aislarse un 97% más de burbujas por casos sospechosos con síntomas compatibles, que tras los testeos resultaron negativos. En esos casos el aislamiento es por un período más corto, de uno a dos días.

En el período entre el 15 de junio y el 15 de julio, previo al receso invernal, se registraron un total de 2.537 de casos confirmados acumulados y 2.679 burbujas aisladas por caso sospechoso. En agosto, ya con presencialidad plena y obligatoria, hubo 1.836 casos confirmados acumulados y 5.267 burbujas aisladas por caso sospechoso. 

Entre las estrategias de prevención que se comenzarán a implementar se cuentan los testeos aleatorios a estudiantes secundarios que se ofrezcan de manera voluntaria, previa autorización de sus familias. Hasta el momento se habían realizado algunas pruebas y ahora comenzarán a recorrer las escuelas secundarias para realizarlos. 

Además de los más de mil purificadores de aire instalados en las escuelas, se implementará un sistema de monitoreo aleatorio con medidores portátiles de dióxido de carbono para evaluar la calidad del aire en las aulas. Continuarán con los testeos preventivos entre docentes y no docentes, quienes pueden testearse cada 15 días, y se habilitaron centros específicos para que ante casos sospechosos el personal educativo pueda realizarse un PCR.

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