María Soledad Morales: a 31 años de un femicidio que desde Catamarca conmovió al país

La violación y asesinato de María Soledad Morales ocurridos en la madrugada del 8 de septiembre de 1990 en la ciudad de Catamarca, fue el primer femicidio visibilizado en la historia contemporánea. 

A 31 años del crimen que conmovió a la provincia norteña y luego a todo el país, las huellas del caso se mantiene inalterables por la perversa significación del hecho y el entramado político y judicial que le siguió. Siete jueces pasaron por una causa con más de 30 cuerpos y dos polémicos juicios, hubo más de 60 "marchas del silencio" -también una novedad que luego, lamentablemente, habría de repetirse en casos similares-, renunció el entonces gobernador Ramón Saadi (parte una dinastía familiar que gobernó la provincia durante varias décadas), la provincia fue intervenida y finalmente, el 27 de febrero de 1998, dos personas fueron condenadas por el hecho.

Los culpables según el veredicto judicial fueron Guillermo Luque, hijo de un diputado nacional y parte de la élite política y social catamarqueña, fue condenado a 21 años de cárcel por "violación seguida de muerte agravada por el uso de estupefacientes"; y Luis Tula, exnovio de María Soledad y "entregador" de la adolescente de 17 años, mereció 9 años como partícipe segundario pero en 2003 salió el libertad. Luque, en 2011, logró el mismo objetivo. Hoy, los dos caminan libremente por las calles de la capital norteña.

El primer femicidio

Hace 31 años, no existía la aplicación de la perspectiva de género para un crimen de este tipo. Pero claramente así sucedió: hubo hubo desprecio, dominación y machismo vejatorio. “El de María Soledad fue el primer caso visible de femicidio. En esa época no se hablaba con ese término. Esa noche la secuestraron y la raptaron. Fue un caso de trata también. Porque la drogaron y la violaron en manada", relató la monja Martha Pelloni, rectora del colegio al que iba la víctima. 

 

 

María Soledad Morales: a 31 años de un femicidio que desde Catamarca conmovió al país

La violación y asesinato de María Soledad Morales ocurridos en la madrugada del 8 de septiembre de 1990 en la ciudad de Catamarca, fue el primer femicidio visibilizado en la historia contemporánea. 

A 31 años del crimen que conmovió a la provincia norteña y luego a todo el país, las huellas del caso se mantiene inalterables por la perversa significación del hecho y el entramado político y judicial que le siguió. Siete jueces pasaron por una causa con más de 30 cuerpos y dos polémicos juicios, hubo más de 60 "marchas del silencio" -también una novedad que luego, lamentablemente, habría de repetirse en casos similares-, renunció el entonces gobernador Ramón Saadi (parte una dinastía familiar que gobernó la provincia durante varias décadas), la provincia fue intervenida y finalmente, el 27 de febrero de 1998, dos personas fueron condenadas por el hecho.

Los culpables según el veredicto judicial fueron Guillermo Luque, hijo de un diputado nacional y parte de la élite política y social catamarqueña, fue condenado a 21 años de cárcel por "violación seguida de muerte agravada por el uso de estupefacientes"; y Luis Tula, exnovio de María Soledad y "entregador" de la adolescente de 17 años, mereció 9 años como partícipe segundario pero en 2003 salió el libertad. Luque, en 2011, logró el mismo objetivo. Hoy, los dos caminan libremente por las calles de la capital norteña.

El primer femicidio

Hace 31 años, no existía la aplicación de la perspectiva de género para un crimen de este tipo. Pero claramente así sucedió: hubo hubo desprecio, dominación y machismo vejatorio. “El de María Soledad fue el primer caso visible de femicidio. En esa época no se hablaba con ese término. Esa noche la secuestraron y la raptaron. Fue un caso de trata también. Porque la drogaron y la violaron en manada", relató la monja Martha Pelloni, rectora del colegio al que iba la víctima. 

 

 

La violación y asesinato de María Soledad Morales ocurridos en la madrugada del 8 de septiembre de 1990 en la ciudad de Catamarca, fue el primer femicidio visibilizado en la historia contemporánea. 

A 31 años del crimen que conmovió a la provincia norteña y luego a todo el país, las huellas del caso se mantiene inalterables por la perversa significación del hecho y el entramado político y judicial que le siguió. Siete jueces pasaron por una causa con más de 30 cuerpos y dos polémicos juicios, hubo más de 60 "marchas del silencio" -también una novedad que luego, lamentablemente, habría de repetirse en casos similares-, renunció el entonces gobernador Ramón Saadi (parte una dinastía familiar que gobernó la provincia durante varias décadas), la provincia fue intervenida y finalmente, el 27 de febrero de 1998, dos personas fueron condenadas por el hecho.

Los culpables según el veredicto judicial fueron Guillermo Luque, hijo de un diputado nacional y parte de la élite política y social catamarqueña, fue condenado a 21 años de cárcel por "violación seguida de muerte agravada por el uso de estupefacientes"; y Luis Tula, exnovio de María Soledad y "entregador" de la adolescente de 17 años, mereció 9 años como partícipe segundario pero en 2003 salió el libertad. Luque, en 2011, logró el mismo objetivo. Hoy, los dos caminan libremente por las calles de la capital norteña.

El primer femicidio

Hace 31 años, no existía la aplicación de la perspectiva de género para un crimen de este tipo. Pero claramente así sucedió: hubo hubo desprecio, dominación y machismo vejatorio. “El de María Soledad fue el primer caso visible de femicidio. En esa época no se hablaba con ese término. Esa noche la secuestraron y la raptaron. Fue un caso de trata también. Porque la drogaron y la violaron en manada", relató la monja Martha Pelloni, rectora del colegio al que iba la víctima. 

 

 

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