J.R.R. Tolkien convirtió su creación de la lengua élfica en un legado inmortal

Placeholder del video

El escritor, poeta, filólogo y profesor de Literatura, fallecido el 2 de septiembre de 1973, creó un universo que obsesionó al mundo gracias a su pasatiempo particular: inventar idiomas.

Cuando era adolescente, J.R.R. Tolkien confesó que estaba obsesionado con los dialectos y aprovechó sus años de formación secundaria para comenzar a acuñar el élfico, uno de los lenguajes que definió el universo de su famosa saga "El Señor de los Anillos". Su amor por los idiomas lo llevó a primero familiarizarse con el latín, griego, italiano, español, gótico, nórdico e inglés antiguo y varios dialectos germanos medievales. El joven Tolkien se la pasaba inventando códigos criptográficos que conformaban conglomerados de diccionarios y reglas de sintaxis que terminaban resultando en una lengua completamente nueva.

Aunque casi unos seis años después de terminar el secundario debió enlistarse en el ejército británico para pelear en la Primera Guerra Mundial, el escritor no renunció a su pasión por la filología. Cuando volvió del conflicto, el escritor se puso manos a la obra: su primer motor para crear su universo de fantasía medieval fue lograr un mundo que hablara todos los idiomas que había creado; al mismo tiempo, necesitó de "El Hobbit" para volcar de una manera metafórica muchas de sus experiencias en la guerra.

"Fue primero una inspiración lingüistica. El resto fue creado en orden de proveer un trasfondo 'histórico' necesario para que el idioma élfico exista", había descripto el autor.

Al finalizar sus obras, J.R.R. Tolkien terminó creando unos 15 dialectos élficos distintos, además del idioma de entidades como los Ents, los Orcos y los hobbits. Inclusive creó un idioma de signos para los enanos, pues suponía que en donde habitaban (su épica describe que estas criaturas vivían en minas) no iban a poder escucharse entre si.

Tolkien admitió en muchas entrevistas que su idioma preferido era el élfico y que inclusive le hubiese gustado narrar todo su universo en esta lengua. A pesar que el mundo se obsesionó con las idas y vueltas de Tierra Media, para el escritor era solo una excusa para motorizar su verdadero amor: una entropía de hablantes que transformen orgánicamente todos los idiomas que había inventado.

"Las Etimologías"

Luego del fallecimiento de su padre, Christopher Tolkien se tomó la tarea de curar y publicar todos los manuscritos que encontró. Uno de los libros póstumos más famosos fue "The Etymologies", un diccionario del origen de los idiomas élficos. Esta obra, que fue escrita durante la década de los '30, enlistaba las raíces de lo que J.R.R. Tolkien imaginaba que podía ser un "élfico antiguo". A partir de estas bases, el escritor logró realizar un mapa de dialectos que permitía la creación de nuevas variantes y nuevos tipos de hablantes.

"Creo que mi padre estuvo siempre más interesado en el proceso del cambio (de los idiomas) que en mostrar la estructura y uso de los lenguajes", confesó su hijo. Después de todo, el origen de Tierra Media devino de la pasión de Tolkien por el análisis de la lengua y esta obra permitió que todos los fanáticos propusieran nuevas variantes de todo su mundo.

 

J.R.R. Tolkien convirtió su creación de la lengua élfica en un legado inmortal

El escritor, poeta, filólogo y profesor de Literatura, fallecido el 2 de septiembre de 1973, creó un universo que obsesionó al mundo gracias a su pasatiempo particular: inventar idiomas.

Cuando era adolescente, J.R.R. Tolkien confesó que estaba obsesionado con los dialectos y aprovechó sus años de formación secundaria para comenzar a acuñar el élfico, uno de los lenguajes que definió el universo de su famosa saga "El Señor de los Anillos". Su amor por los idiomas lo llevó a primero familiarizarse con el latín, griego, italiano, español, gótico, nórdico e inglés antiguo y varios dialectos germanos medievales. El joven Tolkien se la pasaba inventando códigos criptográficos que conformaban conglomerados de diccionarios y reglas de sintaxis que terminaban resultando en una lengua completamente nueva.

Aunque casi unos seis años después de terminar el secundario debió enlistarse en el ejército británico para pelear en la Primera Guerra Mundial, el escritor no renunció a su pasión por la filología. Cuando volvió del conflicto, el escritor se puso manos a la obra: su primer motor para crear su universo de fantasía medieval fue lograr un mundo que hablara todos los idiomas que había creado; al mismo tiempo, necesitó de "El Hobbit" para volcar de una manera metafórica muchas de sus experiencias en la guerra.

"Fue primero una inspiración lingüistica. El resto fue creado en orden de proveer un trasfondo 'histórico' necesario para que el idioma élfico exista", había descripto el autor.

Al finalizar sus obras, J.R.R. Tolkien terminó creando unos 15 dialectos élficos distintos, además del idioma de entidades como los Ents, los Orcos y los hobbits. Inclusive creó un idioma de signos para los enanos, pues suponía que en donde habitaban (su épica describe que estas criaturas vivían en minas) no iban a poder escucharse entre si.

Tolkien admitió en muchas entrevistas que su idioma preferido era el élfico y que inclusive le hubiese gustado narrar todo su universo en esta lengua. A pesar que el mundo se obsesionó con las idas y vueltas de Tierra Media, para el escritor era solo una excusa para motorizar su verdadero amor: una entropía de hablantes que transformen orgánicamente todos los idiomas que había inventado.

"Las Etimologías"

Luego del fallecimiento de su padre, Christopher Tolkien se tomó la tarea de curar y publicar todos los manuscritos que encontró. Uno de los libros póstumos más famosos fue "The Etymologies", un diccionario del origen de los idiomas élficos. Esta obra, que fue escrita durante la década de los '30, enlistaba las raíces de lo que J.R.R. Tolkien imaginaba que podía ser un "élfico antiguo". A partir de estas bases, el escritor logró realizar un mapa de dialectos que permitía la creación de nuevas variantes y nuevos tipos de hablantes.

"Creo que mi padre estuvo siempre más interesado en el proceso del cambio (de los idiomas) que en mostrar la estructura y uso de los lenguajes", confesó su hijo. Después de todo, el origen de Tierra Media devino de la pasión de Tolkien por el análisis de la lengua y esta obra permitió que todos los fanáticos propusieran nuevas variantes de todo su mundo.

 

El escritor, poeta, filólogo y profesor de Literatura, fallecido el 2 de septiembre de 1973, creó un universo que obsesionó al mundo gracias a su pasatiempo particular: inventar idiomas.

Cuando era adolescente, J.R.R. Tolkien confesó que estaba obsesionado con los dialectos y aprovechó sus años de formación secundaria para comenzar a acuñar el élfico, uno de los lenguajes que definió el universo de su famosa saga "El Señor de los Anillos". Su amor por los idiomas lo llevó a primero familiarizarse con el latín, griego, italiano, español, gótico, nórdico e inglés antiguo y varios dialectos germanos medievales. El joven Tolkien se la pasaba inventando códigos criptográficos que conformaban conglomerados de diccionarios y reglas de sintaxis que terminaban resultando en una lengua completamente nueva.

Aunque casi unos seis años después de terminar el secundario debió enlistarse en el ejército británico para pelear en la Primera Guerra Mundial, el escritor no renunció a su pasión por la filología. Cuando volvió del conflicto, el escritor se puso manos a la obra: su primer motor para crear su universo de fantasía medieval fue lograr un mundo que hablara todos los idiomas que había creado; al mismo tiempo, necesitó de "El Hobbit" para volcar de una manera metafórica muchas de sus experiencias en la guerra.

"Fue primero una inspiración lingüistica. El resto fue creado en orden de proveer un trasfondo 'histórico' necesario para que el idioma élfico exista", había descripto el autor.

Al finalizar sus obras, J.R.R. Tolkien terminó creando unos 15 dialectos élficos distintos, además del idioma de entidades como los Ents, los Orcos y los hobbits. Inclusive creó un idioma de signos para los enanos, pues suponía que en donde habitaban (su épica describe que estas criaturas vivían en minas) no iban a poder escucharse entre si.

Tolkien admitió en muchas entrevistas que su idioma preferido era el élfico y que inclusive le hubiese gustado narrar todo su universo en esta lengua. A pesar que el mundo se obsesionó con las idas y vueltas de Tierra Media, para el escritor era solo una excusa para motorizar su verdadero amor: una entropía de hablantes que transformen orgánicamente todos los idiomas que había inventado.

"Las Etimologías"

Luego del fallecimiento de su padre, Christopher Tolkien se tomó la tarea de curar y publicar todos los manuscritos que encontró. Uno de los libros póstumos más famosos fue "The Etymologies", un diccionario del origen de los idiomas élficos. Esta obra, que fue escrita durante la década de los '30, enlistaba las raíces de lo que J.R.R. Tolkien imaginaba que podía ser un "élfico antiguo". A partir de estas bases, el escritor logró realizar un mapa de dialectos que permitía la creación de nuevas variantes y nuevos tipos de hablantes.

"Creo que mi padre estuvo siempre más interesado en el proceso del cambio (de los idiomas) que en mostrar la estructura y uso de los lenguajes", confesó su hijo. Después de todo, el origen de Tierra Media devino de la pasión de Tolkien por el análisis de la lengua y esta obra permitió que todos los fanáticos propusieran nuevas variantes de todo su mundo.

 

Ver más
Ver más