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Afganistán: ¿qué está pasando? Lo explica Juan Elman

Afganistán se encuentra bajo control talibán tras una ofensiva relámpago de los insurgentes que desató el colapso del gobierno y la huida al extranjero del presidente, Ashraf Ghani. El triunfo del radical movimiento islamista fue celebrado en la noche del domingo cuando los guerrilleros ocuparon el palacio presidencial en Kabul. Las aglomeraciones en el aeropuerto desencadenaron el pánico en la única salida del país, desde donde miles intentaban huir del nuevo régimen.

Las calles de Kabul son patrulladas en gran parte por talibanes armados, en particular en la "zona verde" -antes ultrafortificada-, que alberga embajadas y organizaciones internacionales. Los talibanes informaron a sus combatientes que "nadie puede entrar en la casa de otro sin permiso", según uno de sus portavoces, Suhail Shaheen. En cuentas de Twitter adeptas aseguraban haber sido recibidos calurosamente en Kabul, que los jóvenes iban a la escuela este lunes como de costumbre mientras miles de combatientes estaban llegando a la capital para garantizar su seguridad.

En un video en redes sociales, el cofundador de los talibanes, Abdul Ghani Baradar, anunció la victoria del movimiento. "Ahora tenemos que mostrar que podemos servir a nuestra nación y garantizar la seguridad y el bienestar", dijo. El movimiento islamista radical inició una ofensiva en mayo tras el inicio de la retirada de las tropas extranjeras, en particular estadounidenses. Y en diez días tomaron el control del país, veinte años después de haber sido expulsados por una coalición encabezada por Estados Unidos debido a su negativa a entregar al líder de Al Qaeda, Osama Ben Laden, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Las reacciones de la comunicad internacional

China fue el primer país que dijo querer mantener "relaciones amistosas" con los talibanes, mientras Rusia afirmó que su decisión de reconocer el nuevo poder dependería de "sus acciones", y anunció que su embajador se reunirá el martes con los insurgentes. Por el contrario, el ministro británico de Defensa, Ben Wallace, consideró que "no era el momento" de reconocer al régimen talibán y definió su retorno al poder como un "fracaso de la comunidad internacional".

 

Afganistán: ¿qué está pasando? Lo explica Juan Elman

Afganistán se encuentra bajo control talibán tras una ofensiva relámpago de los insurgentes que desató el colapso del gobierno y la huida al extranjero del presidente, Ashraf Ghani. El triunfo del radical movimiento islamista fue celebrado en la noche del domingo cuando los guerrilleros ocuparon el palacio presidencial en Kabul. Las aglomeraciones en el aeropuerto desencadenaron el pánico en la única salida del país, desde donde miles intentaban huir del nuevo régimen.

Las calles de Kabul son patrulladas en gran parte por talibanes armados, en particular en la "zona verde" -antes ultrafortificada-, que alberga embajadas y organizaciones internacionales. Los talibanes informaron a sus combatientes que "nadie puede entrar en la casa de otro sin permiso", según uno de sus portavoces, Suhail Shaheen. En cuentas de Twitter adeptas aseguraban haber sido recibidos calurosamente en Kabul, que los jóvenes iban a la escuela este lunes como de costumbre mientras miles de combatientes estaban llegando a la capital para garantizar su seguridad.

En un video en redes sociales, el cofundador de los talibanes, Abdul Ghani Baradar, anunció la victoria del movimiento. "Ahora tenemos que mostrar que podemos servir a nuestra nación y garantizar la seguridad y el bienestar", dijo. El movimiento islamista radical inició una ofensiva en mayo tras el inicio de la retirada de las tropas extranjeras, en particular estadounidenses. Y en diez días tomaron el control del país, veinte años después de haber sido expulsados por una coalición encabezada por Estados Unidos debido a su negativa a entregar al líder de Al Qaeda, Osama Ben Laden, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Las reacciones de la comunicad internacional

China fue el primer país que dijo querer mantener "relaciones amistosas" con los talibanes, mientras Rusia afirmó que su decisión de reconocer el nuevo poder dependería de "sus acciones", y anunció que su embajador se reunirá el martes con los insurgentes. Por el contrario, el ministro británico de Defensa, Ben Wallace, consideró que "no era el momento" de reconocer al régimen talibán y definió su retorno al poder como un "fracaso de la comunidad internacional".

 

Afganistán se encuentra bajo control talibán tras una ofensiva relámpago de los insurgentes que desató el colapso del gobierno y la huida al extranjero del presidente, Ashraf Ghani. El triunfo del radical movimiento islamista fue celebrado en la noche del domingo cuando los guerrilleros ocuparon el palacio presidencial en Kabul. Las aglomeraciones en el aeropuerto desencadenaron el pánico en la única salida del país, desde donde miles intentaban huir del nuevo régimen.

Las calles de Kabul son patrulladas en gran parte por talibanes armados, en particular en la "zona verde" -antes ultrafortificada-, que alberga embajadas y organizaciones internacionales. Los talibanes informaron a sus combatientes que "nadie puede entrar en la casa de otro sin permiso", según uno de sus portavoces, Suhail Shaheen. En cuentas de Twitter adeptas aseguraban haber sido recibidos calurosamente en Kabul, que los jóvenes iban a la escuela este lunes como de costumbre mientras miles de combatientes estaban llegando a la capital para garantizar su seguridad.

En un video en redes sociales, el cofundador de los talibanes, Abdul Ghani Baradar, anunció la victoria del movimiento. "Ahora tenemos que mostrar que podemos servir a nuestra nación y garantizar la seguridad y el bienestar", dijo. El movimiento islamista radical inició una ofensiva en mayo tras el inicio de la retirada de las tropas extranjeras, en particular estadounidenses. Y en diez días tomaron el control del país, veinte años después de haber sido expulsados por una coalición encabezada por Estados Unidos debido a su negativa a entregar al líder de Al Qaeda, Osama Ben Laden, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Las reacciones de la comunicad internacional

China fue el primer país que dijo querer mantener "relaciones amistosas" con los talibanes, mientras Rusia afirmó que su decisión de reconocer el nuevo poder dependería de "sus acciones", y anunció que su embajador se reunirá el martes con los insurgentes. Por el contrario, el ministro británico de Defensa, Ben Wallace, consideró que "no era el momento" de reconocer al régimen talibán y definió su retorno al poder como un "fracaso de la comunidad internacional".

 

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