Los Redondos se despidieron hace 20 años con un último show en el estadio Mario Kempes de Córdoba

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, la banda más popular de la historia del rock argentino, dio su último show en una fría noche del 4 de agosto de 2001, en el estadio Mario Kempes de Córdoba. La fecha del final no podía ser más premonitoria: el país se encaminaba a una crisis casi terminal que habría de explotar en diciembre de ese año.

Sin haberlo anunciado formalmente como tal aunque había muchos indicios que conducían a esta conclusión, la banda sostenida en la dupla compositiva del Indio Solari y Skay Beilinson se encontraba en un momento de confusión, entre ciertas rencillas internas ya inocultables y la constante tensión que provocaban sus shows en distintas ciudades de la Argentina: había tironeos políticos por la seguridad, duros enfrentamientos de los fans con la policía en las afueras de cada recinto y una sensación general de fin de ciclo que se alimentaba de la crisis económica que estaba a punto de explotar.

¿Volverán a juntarse?

La fantasía siempre latente de una reunión -alimentada por los deseos de sus millones de fans, de varias generaciones- no parece encontrar eco en los hechos reales. El último de ellos, signo de los tiempos, sucedió en redes sociales y desató una larga lista de interpretaciones. Luego de la muerte de Willy Crook, habitual músico invitado de la banda en sus años de esplendor de las décadas de los 80 y 90, Skay publicó un escueto pero sentido mensaje en su cuenta de Instagram. A lo que el Indio Solari, una semana después, contestó con un emoji de "asombro". ¿El Indio no esperaba o no creía que su excompañero de canciones y rock and roll se acordara del fallecido? La respuesta, como dijo el poeta premio Nobel, está soplando en el viento

 

 

Los Redondos se despidieron hace 20 años con un último show en el estadio Mario Kempes de Córdoba

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, la banda más popular de la historia del rock argentino, dio su último show en una fría noche del 4 de agosto de 2001, en el estadio Mario Kempes de Córdoba. La fecha del final no podía ser más premonitoria: el país se encaminaba a una crisis casi terminal que habría de explotar en diciembre de ese año.

Sin haberlo anunciado formalmente como tal aunque había muchos indicios que conducían a esta conclusión, la banda sostenida en la dupla compositiva del Indio Solari y Skay Beilinson se encontraba en un momento de confusión, entre ciertas rencillas internas ya inocultables y la constante tensión que provocaban sus shows en distintas ciudades de la Argentina: había tironeos políticos por la seguridad, duros enfrentamientos de los fans con la policía en las afueras de cada recinto y una sensación general de fin de ciclo que se alimentaba de la crisis económica que estaba a punto de explotar.

¿Volverán a juntarse?

La fantasía siempre latente de una reunión -alimentada por los deseos de sus millones de fans, de varias generaciones- no parece encontrar eco en los hechos reales. El último de ellos, signo de los tiempos, sucedió en redes sociales y desató una larga lista de interpretaciones. Luego de la muerte de Willy Crook, habitual músico invitado de la banda en sus años de esplendor de las décadas de los 80 y 90, Skay publicó un escueto pero sentido mensaje en su cuenta de Instagram. A lo que el Indio Solari, una semana después, contestó con un emoji de "asombro". ¿El Indio no esperaba o no creía que su excompañero de canciones y rock and roll se acordara del fallecido? La respuesta, como dijo el poeta premio Nobel, está soplando en el viento

 

 

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, la banda más popular de la historia del rock argentino, dio su último show en una fría noche del 4 de agosto de 2001, en el estadio Mario Kempes de Córdoba. La fecha del final no podía ser más premonitoria: el país se encaminaba a una crisis casi terminal que habría de explotar en diciembre de ese año.

Sin haberlo anunciado formalmente como tal aunque había muchos indicios que conducían a esta conclusión, la banda sostenida en la dupla compositiva del Indio Solari y Skay Beilinson se encontraba en un momento de confusión, entre ciertas rencillas internas ya inocultables y la constante tensión que provocaban sus shows en distintas ciudades de la Argentina: había tironeos políticos por la seguridad, duros enfrentamientos de los fans con la policía en las afueras de cada recinto y una sensación general de fin de ciclo que se alimentaba de la crisis económica que estaba a punto de explotar.

¿Volverán a juntarse?

La fantasía siempre latente de una reunión -alimentada por los deseos de sus millones de fans, de varias generaciones- no parece encontrar eco en los hechos reales. El último de ellos, signo de los tiempos, sucedió en redes sociales y desató una larga lista de interpretaciones. Luego de la muerte de Willy Crook, habitual músico invitado de la banda en sus años de esplendor de las décadas de los 80 y 90, Skay publicó un escueto pero sentido mensaje en su cuenta de Instagram. A lo que el Indio Solari, una semana después, contestó con un emoji de "asombro". ¿El Indio no esperaba o no creía que su excompañero de canciones y rock and roll se acordara del fallecido? La respuesta, como dijo el poeta premio Nobel, está soplando en el viento

 

 

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