Cumple años Clint Eastwood, el cowboy que conquistó Hollywood

El 31 de mayo es el cumpleaños de Clint Eastwood. El actor y director galardonado con cinco premios Oscar mantiene su vigencia a los 92 años. La construcción de la masculinidad a través del cine y el camino del cowboy.

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El 31 de mayo cumple años de Clint Eastwood, el actor que antes que la cultura pop millennial ensalzara al artista marcial Chuck Norris, representaba el epítome de la masculinidad heteronormativa.

Clint nació en 1930 en San Francisco, un momento muy especial para la industria cinematográfica pre Segunda Guerra Mundial. Aunque muchas personas no ponían esperanzas en el muchacho que había abandonado la secundaria, el actor, director, productor, músico y compositor demostró ser un erudito en todas las áreas artísticas en las que se dedicó.

Durante la guerra de Corea, Eastwood había quedado estacionado en Fort Ord, California. Un cazatalentos lo vio e insistió en que comenzara a presentarse en audiciones, pero aunque la mayoría de los directores lo consideraba muy buen mozo, les parecía que su estilo de actuación era demasiado amateur. No fue hasta 1958 que esa característica - casi susurraba sus líneas entre dientes en tono amenazante - le hizo ganar su papel en la serie de westerns Rawhide.

El camino del cowboy

Fue entonces que cimentó las bases para coronarse como la cristalización del fenómeno cowboy en El bueno, el malo y el feo, del director Sergio Leone. En 1971 se dedicó a la imagen de Dirty Harry, una película que determinó el estereotipo de detective “gatillo fácil”.

Para ese entonces, todo el mundo creía en Clint Eastwood como el hombre más masculino de la industria cinematográfica. Rechazó el rol de James Bond bajo el pretexto de creer que el papel siempre debería ser interpretado por un inglés y también se negó a encarnar a Superman: 

“Siempre me gustaron los personajes más basados en la realidad. Tal vez hacen cosas súper o que parecen suprahumanas -como Dirty Harry, quien tiene una habilidad de hacer cosas alocadas o la gente de los Westerns-. Pero aún así, no son cruzados con capa”, se justificó.

Ya para 1970 había comenzado a condecorarse como director. Terminó dirigiendo más de 30 películas, entre las cuales Los puentes de Madison, Million Dollar Baby, Cartas de Iwo Jima y Gran Torino son las más aclamadas.

Clint Eastwood es el sueño de toda aquella persona que persigue a Hollywood como fin último en su carrera: actuó, dirigió y compuso bandas sonoras. Y si bien su filantropía nunca dio cátedra de arte, sí destacó un estilo que quedó enraizado en la cultura como una figura de lo que se consideraba como “superhombre”.

Cumple años Clint Eastwood, el cowboy que conquistó Hollywood

El 31 de mayo cumple años de Clint Eastwood, el actor que antes que la cultura pop millennial ensalzara al artista marcial Chuck Norris, representaba el epítome de la masculinidad heteronormativa.

Clint nació en 1930 en San Francisco, un momento muy especial para la industria cinematográfica pre Segunda Guerra Mundial. Aunque muchas personas no ponían esperanzas en el muchacho que había abandonado la secundaria, el actor, director, productor, músico y compositor demostró ser un erudito en todas las áreas artísticas en las que se dedicó.

Durante la guerra de Corea, Eastwood había quedado estacionado en Fort Ord, California. Un cazatalentos lo vio e insistió en que comenzara a presentarse en audiciones, pero aunque la mayoría de los directores lo consideraba muy buen mozo, les parecía que su estilo de actuación era demasiado amateur. No fue hasta 1958 que esa característica - casi susurraba sus líneas entre dientes en tono amenazante - le hizo ganar su papel en la serie de westerns Rawhide.

El camino del cowboy

Fue entonces que cimentó las bases para coronarse como la cristalización del fenómeno cowboy en El bueno, el malo y el feo, del director Sergio Leone. En 1971 se dedicó a la imagen de Dirty Harry, una película que determinó el estereotipo de detective “gatillo fácil”.

Para ese entonces, todo el mundo creía en Clint Eastwood como el hombre más masculino de la industria cinematográfica. Rechazó el rol de James Bond bajo el pretexto de creer que el papel siempre debería ser interpretado por un inglés y también se negó a encarnar a Superman: 

“Siempre me gustaron los personajes más basados en la realidad. Tal vez hacen cosas súper o que parecen suprahumanas -como Dirty Harry, quien tiene una habilidad de hacer cosas alocadas o la gente de los Westerns-. Pero aún así, no son cruzados con capa”, se justificó.

Ya para 1970 había comenzado a condecorarse como director. Terminó dirigiendo más de 30 películas, entre las cuales Los puentes de Madison, Million Dollar Baby, Cartas de Iwo Jima y Gran Torino son las más aclamadas.

Clint Eastwood es el sueño de toda aquella persona que persigue a Hollywood como fin último en su carrera: actuó, dirigió y compuso bandas sonoras. Y si bien su filantropía nunca dio cátedra de arte, sí destacó un estilo que quedó enraizado en la cultura como una figura de lo que se consideraba como “superhombre”.

El 31 de mayo cumple años de Clint Eastwood, el actor que antes que la cultura pop millennial ensalzara al artista marcial Chuck Norris, representaba el epítome de la masculinidad heteronormativa.

Clint nació en 1930 en San Francisco, un momento muy especial para la industria cinematográfica pre Segunda Guerra Mundial. Aunque muchas personas no ponían esperanzas en el muchacho que había abandonado la secundaria, el actor, director, productor, músico y compositor demostró ser un erudito en todas las áreas artísticas en las que se dedicó.

Durante la guerra de Corea, Eastwood había quedado estacionado en Fort Ord, California. Un cazatalentos lo vio e insistió en que comenzara a presentarse en audiciones, pero aunque la mayoría de los directores lo consideraba muy buen mozo, les parecía que su estilo de actuación era demasiado amateur. No fue hasta 1958 que esa característica - casi susurraba sus líneas entre dientes en tono amenazante - le hizo ganar su papel en la serie de westerns Rawhide.

El camino del cowboy

Fue entonces que cimentó las bases para coronarse como la cristalización del fenómeno cowboy en El bueno, el malo y el feo, del director Sergio Leone. En 1971 se dedicó a la imagen de Dirty Harry, una película que determinó el estereotipo de detective “gatillo fácil”.

Para ese entonces, todo el mundo creía en Clint Eastwood como el hombre más masculino de la industria cinematográfica. Rechazó el rol de James Bond bajo el pretexto de creer que el papel siempre debería ser interpretado por un inglés y también se negó a encarnar a Superman: 

“Siempre me gustaron los personajes más basados en la realidad. Tal vez hacen cosas súper o que parecen suprahumanas -como Dirty Harry, quien tiene una habilidad de hacer cosas alocadas o la gente de los Westerns-. Pero aún así, no son cruzados con capa”, se justificó.

Ya para 1970 había comenzado a condecorarse como director. Terminó dirigiendo más de 30 películas, entre las cuales Los puentes de Madison, Million Dollar Baby, Cartas de Iwo Jima y Gran Torino son las más aclamadas.

Clint Eastwood es el sueño de toda aquella persona que persigue a Hollywood como fin último en su carrera: actuó, dirigió y compuso bandas sonoras. Y si bien su filantropía nunca dio cátedra de arte, sí destacó un estilo que quedó enraizado en la cultura como una figura de lo que se consideraba como “superhombre”.

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