Luca Prodan: el músico de las mil vidas cumpliría 69 años

Luca Prodan cumpliría 69 años. La vida de uno de los músicos más importantes del rock local.

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Luca Prodan nació un 17 de mayo de 1953. Cuando su familia se mudó a Escocia, sus padres lo inscribieron en el Gordonstoun School, un colegio de alta sociedad que se caracterizaba por enseñar a la familia Real (de hecho, asistió al mismo tiempo que el príncipe Carlos de Inglaterra).

En 1970 se escapó del instituto y comenzó a viajar por Europa. Según sus amigos, caminó todo el mapa de las ciudades más cosmopolitas del continente. Esa aventura terminó cuando lo encontró la Interpol en una búsqueda instigada por su familia. Así que volvió a Londres por un tiempo a trabajar en la compañía discográfica Virgin.

La gente se encariñó rapidísimo con él. Inclusive después de ser despedido por por robar discos, los clientes le pedían al dueño por “ese muchacho italiano” que reconocía con un par de silbidos los singles más extraños.

Prodan era un melómano de lo único y esta característica hizo que los dueños de la discográfica lo volvieran a contratar (aunque tuvieron que volver a despedirlo por la cantidad de discos que “se llevaba” a su casa).

Después de un roce cercano a la muerte debido a su adicción a la heroína y el suicidio de su hermana, su amigo Timmy McKern (con quien se había fugado de Gordonstoun) le envió una foto que impactó a Luca. La imagen, que mostraba el paisaje de la zona de Traslasierra, Córdoba, lo convenció de viajar a Argentina. 

Su familia describió que no logró encontrarse enseguida cuando se instaló en Buenos Aires. Aunque estaba fascinado por la urbe ecléctica que jamás dormía, todavía le faltaba algo del viejo continente. Mucho tenía que ver por haberse instalado en el país en pleno fin de la dictadura, donde la gente tenía hambre de cultura sin saber muy bien cómo saciarla.

Luca y la música

“Para Luca era muy interesante descubrir que Buenos Aires era una ciudad con mucho rock, cosmopolita que podía parecerse a Nueva York y a Londres...pero que todavía estaba muy hambrienta de novedades, de música, de algo nuevo. Y él sintió algo como ‘bueno, voy a traer algo nuevo’. Se puso las pilas y formó “Sumo”, contó Andrea Prodan, hermano del músico.

La banda parecía una quimera de algo alternativo, un poco de reggae, una pizca de ska y el espíritu del punk. Entre el chiste y la profundidad, Sumo era lo que Prodan escupía en su bohemia.

Y el problema de Luca con el mundo es que se sentía raro y desentendido. Hablaba de lo que lo irritaba sin ningún tipo de estupor, criticando siempre lo tradicional. En sus descargos, destrozó al tango por su misoginia: “siempre es un macho llorón cantando y llorando y ¿por qué? Porque trató mal a su mujer. Tratala bien, tratala bien loco y por ahí te va bien. No llorás más”, se quejaba Luca.

Esa actitud fue la que salvó a la artista Juana Molina, quien contó una anécdota que se volvió viral. Un hombre se intentó propasar con ella en un auto en el que estaba Prodan. En el momento que le puso una mano en el muslo, el cantante de Sumo comenzó a gritarle “¿¡Pero no te das cuenta que no quiere que la toques!? ¿No tenés nada en la cabeza? ¡La chica no quiere saber nada con vos!”. Molina, recordaría para siempre a Luca como el “ángel de la guarda” que la salvó.

El último recital de Sumo fue en 1987, donde el cantante dijo “ahí va la última” antes de finalizar con el tema Fuck You. A los pocos días, Luca fue encontrado muerto. Nunca se supo a ciencia cierta cómo fueron sus últimos momentos; una de las teorías habla que el cantante sufrió un paro cardíaco masivo debido a una hemorragia interna causa de una cirrosis.

Luca Prodan: el músico de las mil vidas cumpliría 69 años

Luca Prodan nació un 17 de mayo de 1953. Cuando su familia se mudó a Escocia, sus padres lo inscribieron en el Gordonstoun School, un colegio de alta sociedad que se caracterizaba por enseñar a la familia Real (de hecho, asistió al mismo tiempo que el príncipe Carlos de Inglaterra).

En 1970 se escapó del instituto y comenzó a viajar por Europa. Según sus amigos, caminó todo el mapa de las ciudades más cosmopolitas del continente. Esa aventura terminó cuando lo encontró la Interpol en una búsqueda instigada por su familia. Así que volvió a Londres por un tiempo a trabajar en la compañía discográfica Virgin.

La gente se encariñó rapidísimo con él. Inclusive después de ser despedido por por robar discos, los clientes le pedían al dueño por “ese muchacho italiano” que reconocía con un par de silbidos los singles más extraños.

Prodan era un melómano de lo único y esta característica hizo que los dueños de la discográfica lo volvieran a contratar (aunque tuvieron que volver a despedirlo por la cantidad de discos que “se llevaba” a su casa).

Después de un roce cercano a la muerte debido a su adicción a la heroína y el suicidio de su hermana, su amigo Timmy McKern (con quien se había fugado de Gordonstoun) le envió una foto que impactó a Luca. La imagen, que mostraba el paisaje de la zona de Traslasierra, Córdoba, lo convenció de viajar a Argentina. 

Su familia describió que no logró encontrarse enseguida cuando se instaló en Buenos Aires. Aunque estaba fascinado por la urbe ecléctica que jamás dormía, todavía le faltaba algo del viejo continente. Mucho tenía que ver por haberse instalado en el país en pleno fin de la dictadura, donde la gente tenía hambre de cultura sin saber muy bien cómo saciarla.

Luca y la música

“Para Luca era muy interesante descubrir que Buenos Aires era una ciudad con mucho rock, cosmopolita que podía parecerse a Nueva York y a Londres...pero que todavía estaba muy hambrienta de novedades, de música, de algo nuevo. Y él sintió algo como ‘bueno, voy a traer algo nuevo’. Se puso las pilas y formó “Sumo”, contó Andrea Prodan, hermano del músico.

La banda parecía una quimera de algo alternativo, un poco de reggae, una pizca de ska y el espíritu del punk. Entre el chiste y la profundidad, Sumo era lo que Prodan escupía en su bohemia.

Y el problema de Luca con el mundo es que se sentía raro y desentendido. Hablaba de lo que lo irritaba sin ningún tipo de estupor, criticando siempre lo tradicional. En sus descargos, destrozó al tango por su misoginia: “siempre es un macho llorón cantando y llorando y ¿por qué? Porque trató mal a su mujer. Tratala bien, tratala bien loco y por ahí te va bien. No llorás más”, se quejaba Luca.

Esa actitud fue la que salvó a la artista Juana Molina, quien contó una anécdota que se volvió viral. Un hombre se intentó propasar con ella en un auto en el que estaba Prodan. En el momento que le puso una mano en el muslo, el cantante de Sumo comenzó a gritarle “¿¡Pero no te das cuenta que no quiere que la toques!? ¿No tenés nada en la cabeza? ¡La chica no quiere saber nada con vos!”. Molina, recordaría para siempre a Luca como el “ángel de la guarda” que la salvó.

El último recital de Sumo fue en 1987, donde el cantante dijo “ahí va la última” antes de finalizar con el tema Fuck You. A los pocos días, Luca fue encontrado muerto. Nunca se supo a ciencia cierta cómo fueron sus últimos momentos; una de las teorías habla que el cantante sufrió un paro cardíaco masivo debido a una hemorragia interna causa de una cirrosis.

Luca Prodan nació un 17 de mayo de 1953. Cuando su familia se mudó a Escocia, sus padres lo inscribieron en el Gordonstoun School, un colegio de alta sociedad que se caracterizaba por enseñar a la familia Real (de hecho, asistió al mismo tiempo que el príncipe Carlos de Inglaterra).

En 1970 se escapó del instituto y comenzó a viajar por Europa. Según sus amigos, caminó todo el mapa de las ciudades más cosmopolitas del continente. Esa aventura terminó cuando lo encontró la Interpol en una búsqueda instigada por su familia. Así que volvió a Londres por un tiempo a trabajar en la compañía discográfica Virgin.

La gente se encariñó rapidísimo con él. Inclusive después de ser despedido por por robar discos, los clientes le pedían al dueño por “ese muchacho italiano” que reconocía con un par de silbidos los singles más extraños.

Prodan era un melómano de lo único y esta característica hizo que los dueños de la discográfica lo volvieran a contratar (aunque tuvieron que volver a despedirlo por la cantidad de discos que “se llevaba” a su casa).

Después de un roce cercano a la muerte debido a su adicción a la heroína y el suicidio de su hermana, su amigo Timmy McKern (con quien se había fugado de Gordonstoun) le envió una foto que impactó a Luca. La imagen, que mostraba el paisaje de la zona de Traslasierra, Córdoba, lo convenció de viajar a Argentina. 

Su familia describió que no logró encontrarse enseguida cuando se instaló en Buenos Aires. Aunque estaba fascinado por la urbe ecléctica que jamás dormía, todavía le faltaba algo del viejo continente. Mucho tenía que ver por haberse instalado en el país en pleno fin de la dictadura, donde la gente tenía hambre de cultura sin saber muy bien cómo saciarla.

Luca y la música

“Para Luca era muy interesante descubrir que Buenos Aires era una ciudad con mucho rock, cosmopolita que podía parecerse a Nueva York y a Londres...pero que todavía estaba muy hambrienta de novedades, de música, de algo nuevo. Y él sintió algo como ‘bueno, voy a traer algo nuevo’. Se puso las pilas y formó “Sumo”, contó Andrea Prodan, hermano del músico.

La banda parecía una quimera de algo alternativo, un poco de reggae, una pizca de ska y el espíritu del punk. Entre el chiste y la profundidad, Sumo era lo que Prodan escupía en su bohemia.

Y el problema de Luca con el mundo es que se sentía raro y desentendido. Hablaba de lo que lo irritaba sin ningún tipo de estupor, criticando siempre lo tradicional. En sus descargos, destrozó al tango por su misoginia: “siempre es un macho llorón cantando y llorando y ¿por qué? Porque trató mal a su mujer. Tratala bien, tratala bien loco y por ahí te va bien. No llorás más”, se quejaba Luca.

Esa actitud fue la que salvó a la artista Juana Molina, quien contó una anécdota que se volvió viral. Un hombre se intentó propasar con ella en un auto en el que estaba Prodan. En el momento que le puso una mano en el muslo, el cantante de Sumo comenzó a gritarle “¿¡Pero no te das cuenta que no quiere que la toques!? ¿No tenés nada en la cabeza? ¡La chica no quiere saber nada con vos!”. Molina, recordaría para siempre a Luca como el “ángel de la guarda” que la salvó.

El último recital de Sumo fue en 1987, donde el cantante dijo “ahí va la última” antes de finalizar con el tema Fuck You. A los pocos días, Luca fue encontrado muerto. Nunca se supo a ciencia cierta cómo fueron sus últimos momentos; una de las teorías habla que el cantante sufrió un paro cardíaco masivo debido a una hemorragia interna causa de una cirrosis.

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